Pasión de Cristo (II)

Es el justo y el santo.
El mártir que da testimonio del reino de Dios (I Tim 6, 13)
y provoca la violencia y la mentira,
que salen furibundas de su inmundo cubil.
«Tendamos lazos al justo molesto. (…)
Condenémosle a una muerte afrentosa«. (Sab 2, 12-20)
La muerte que le dieron aleves labradores
al hijo y heredero del dueño de la viña. (Mc 12, 1-12)
La mentira, soplona, arropa a la violencia,
y el justo se convierte en rebelde y sedicioso,
enemigo del César, zelota galileo. (Mc 15, 1-20)
¿Qué más podría oír el titere Pilato?
Sin duda Barrabás es menos peligroso
para salvar la piel,
para calmar las iras
de los taimados súbditos del César.
– Traed, esbirros, la túnica escarlata,
la corona de espinas,
y un cetro de caña para el rey de los judíos.
Que este preso político nos va a divertir
después de la azotaina,
pues sin burla no hay muerte completa.
Y traed también un poco de agua
para lavar las manos hediondas,
imposibles de limpiar,
de Pontius Pilatus.