Ceuta sigue siendo, por desgracia, el centro de la política española. Índice del desgobierno del Gobierno español, de la corresponsabilidad de la oposición y del descuido de Europa. Parece que por fin la Unión ha tomado en serio el caso y hasta ha entendido que Ceuta es frontera europea, y se apresta incluso a cambiar la legislación actual.
Por otra parte, el Parlamento Europeo, con su resolución del jueves pasado, y basado en informes concluyentes, y no solo en presiones del PP español, ha puesto las cosas en su punto y ha avanzado nuevas medidas que podrían ponerse en marcha en una nueva acometida de Marruecos, algo que hasta ahora nadie había tomado en serio, y que es lo que más teme el régimen alauita, por muy amigo que sea de Trump y de Netanyahu.