Por qué y cómo…

 

Por qué y cómo ganó Pedro Sánchez ganó las elecciones. El argumento principal del candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España y presidente en funciones para ser investido presidente definitivo ha sido que él ganó las elecciones. Pero resulta que este potísimo argumento se quiebra por la mitad cuando, como varios portavocess le han espetado, el programa con el que se presentó a esas elecciones y toda su campaña electoral decían, en algunos puntos fundamentales para el gobierno de la Nación, lo contrario de lo que ha hecho y dicho en los últimos tiempos para poder ser votado por el Parlamento.

No quiero repetir lo que otros muchos ya han dicho y escrito. Tampoco conviene exagerar la maledicencia, lanzar pullas personales y alardear de saberlo todo para negarlo todo. Pero me atrevo a declarar mi hipótesis de que, vg., si muchos votantes socialistas navarros hubiesen adivinado que Pedro Sánchez iba a saltar por encima del subyugado y sumiso Gobierno de Navarra para pactar directa y descaradamente con el PNV varias competencias navarro-forales, no le hubieran dado su voto al partido del presidente.

Y estoy seguro -sin poder cuantificar como quisiera- que, si muchos miles y aun cientos de miles de votantes socialistas en toda España hubieran adivinado que su idolatrado Pedro Sánchez iba a pactar poco después con el PNV y sobre todo con ERC puntos muy sensibles que tienen mucho que ver con la Constitución de 1978, con la igualdad y dignidad de todos los españoles y de las Comunidades Autónomas, y hasta con la unidad constitucional e institucional de España, el partido del presidente hubiera  tenido bastantes menos votos y algunos escaños menos de los que tiene ahora; lo que le hubiera hecho imposible tal vez ser el nuevo ocupante de la Moncloa. Y no digamos nada, si hubiesen sabido que su bien amado líder no habría de decir una sola palabra de reproche a los voceros del independentista y sedicioso ERC, y de Bildu, el partido heredero de ETA-Batasuna, tras sus repugnantes y chulescos discursos en el Congreso de los Diputados durante el debate de investidura.

Ganó Pedro Sánchez, anque perdiendo muchos votos y escaños, las últimas elecciones generales. Pero las ganó para gobernar luego de manera muy distinta y, en puntos muy graves, a como prometió gobernar. Lo que  recibe nombres castellanos tan claros como fraude, estafa,  engaño, trampa, incumplimiento de palabra, incumplimiento de un pacto verbal, etc. Y sí tiene mucho que ver con la legitimidad moral.