Las elecciones siguen siendo, en mi opinión, mejor solución que todo lo que vimos y sufrimos ayer; la ironía displicente de Rajoy -el mejor orador parlamentario-; la ira plebeya de Iglesias -el mejor orador populista y demagógico-; la ubicuidad ideológica de Sánchez -el más valiente y temerario-; la bonhomía suarista de Rivera -el más centrado, patriota y menos votado-…, los cuatro que se excluyen entre sí y excluyen por ahora cualquier otra combinación. Para no añadir los partidos independentistas o soberanistas, que van empecinadamente sólo a lo suyo. Lo que vimos y sufrimos ayer puede ser la mejor campaña electoral intensiva, tras la cual los votantes españoles podemos mejor afilar el voto. Ojalá pudiera decir otra cosa mejor…