¿El nuevo hombre?

 

(Ramiro PINILLA, Verdes valles, colinas rojas, I. La tierra convulsa, Barcelona, 2004)

Eduardo, en la reunión de los primeros socialistas de La Arboleda, 1890:

          -No se trata únicamente de pedir a los hombres que se comporten entre sí como hermanos: esto lo lleva pidiendo la religión desde hace muchos siglos sin ningún resultado. Nosotros nos dirigimos a los débiles, no a los poderosos y no para pedirles paciencia y resignación, sino para que se rebelen, hablándoles de sus derechos- El cielo que nosotros prometemos está aquí abajo, y los debiles no lo alcanzaremos esperando con resignación la limosna de los fuertes, sino organizándonos como clase y tomando el timón de la Historia. (…). Los socialistas proclamamos la verdad científica de la lucha de clases. Hasta que nosotros no lo revelamos, nadie sabía que componíamos una clase, nadie había dicho que en el mundo vivían dos clases enfrentadas, la de los de arriba contra la de los de abajo. Nadie había dicho que un minero de La Arboleda está más cerca de un minero alemán que de un patrono de La Arboleda, aunque sea su hermano de raza. (…). ¿El nuevo hombre? Sí, habrá un nuevo hombre, pero no antes de la revolución, sino después. (…). Así, pues, la revolución no la hará ni el amor ni el odio, sino el descubrimiento de que el trabajador salvará su dignidad de hombre rompiendo las cadenas que han oprimido  secularmente a su clase. Y esta verdad histórica ha sido descubierta por Marx y convertida por él en ciencia.