Vinieron los Reyes
a todas partes.
A todas las ventanas,
plazas y calles.
Llenos de regalos
y sorpresas reales.
Ilusión de pequeños,
gozo de grandes.
Pero olvidaron
lo más importante:
anunciar al Niño,
que una estrella errante
les mostró en Belén,
unos días antes…