Un político perfecto

 

         Oigo al presidente en funciones, Pedro Sánchez, en plena pre-campaña electoral prometer una importante subida de las pensiones, el reparto de dinero a las Comunidades Autónomas o la rebaja del número de peonadas en Andalucía y Extremadura…, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, ni siquiera al Pacto de Toledo; sin recordar lo que hizo su partido hace muy poco tiempo; sin contar con los demàs partidos, de los que también depende el cumplimiento de esas promesas; sin cuantificación económica alguna; sin tener en cuenta la inmensa deuda nacional y la crisis que se nos avecina, según todos los augures y no sólo los de la oposición.

Y leo unas declaraciones del académico Pèrez Reverte, que siempre ha admirado, como buen hombre de acción, la aventura política de nuestro presidente de Gobierno en funciones:

Es un político perfecto, en el sentido renacentista de la palabra. Sánchez no tiene escrúpulos; sabe perfectamente que los españoles no tienen memoria y miente sin ningún complejo.

Palabras que me recuerdan, con un poco más de desenfado, aquel célebre y no lejano séptimo editorial (contra P. Sánchez) de El País, dirigido por Antonio Caño, en cuyo comité de Redacción estaba el fenecido ex secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.