Sobre la violencia y su entorno

 

     Hemos pasado muchos años y padecido muchos quebrantos hasta conseguir diferenciar terrorismo de violencia. Todavía estamos angustiados porque no sabemos dónde coinciden o divergen, v-g., violencia, intimidación, acoso y prevalencia. Ni que decir tiene que estamos muy lejos de distinguir -y a los hechos judiciales de cada día me remito- ofensa, insulto, injuria y calumnia de libertad de expresión. Por eso la única tacha que pongo a toda esa serie de manifestaciones en toda España, y aun en otros Países, en contra de la sentencia de la manada en la Audiencia de Pamplona es que tal vez han sido demasiado unánimes contra los jueces y poco críticas con los legisladores. Creo de buena fe que buena parte de la imprecisión, confusión y oscurecimiento de las sentencias, de los mismos jueces, y de toda clase de políticos, comentaristas y periodistas proviene de legisladores y de juristas parlamentarios que los auxilian en su labor legislativa, ineptos, incultos, poco finos, poco maduros o frívolos, que han redactado los textos penales, que ahora toca interpretar a otros, y que pueden llevar a conclusiones como la que acabamos de sufrir.