Santuario de Valvanera

 

Nido de vivos recuerdos,
santuario de Valvanera.

Vuelvo a tu tierno regazo,
bajo las nieves cimeras
del San Lorenzo, acosadas
por la templanza abrileña.

El río lleva tu nombre
y su rumor nos refrenda
la herencia benedictina,
hecha historia, hecha leyenda,
hecha plegaria constante,
hecha siglos y hecha piedra.

Una Virgen-Madre amable
y Domus Sapientiae enhiesta,
sostiene un niño travieso,
que cruza al revés las piernas.

Todo en derredor renace,
despunta la primavera:
los chopos huelen a ámbar,
las hayas se violacean.

Todos mis viejos recuerdos,
viéndote, primaverean,
y a tu conjuro se crecen,
se depuran y renuevan.