¡Qué lenguaje!

Me gusta leer los comentarios de los lectores, en su inmensa mayoría anónimos, a las noticias culturales o políticas de los diarios digitales. Leo, estos días, en la prensa soberanista-independentista vasca, y aun en algunos diarios llamados constitucionalistas, los comentarios sobre el áspero conflicto político entre EA-Batasuna y PNV-Aralar. Son innumeranles, aunque sin duda muchos se repiten mucho, y, si hay 400 comentarios, todos ellos se reparten seguramente entre 20 ó 30 comentaristas. Pero sin meterme ahora en ese berenjenal, comienzo por decir que mer epugna en ,este como en otros muchos casos, el frecuente lenguaje grosero y agresivo, ya convertido en costumbre. Chantajistas,  supertrepas, traidores, vendidos mentirosos, mafiosos, idiotas… son los calificativos más suaves que se lanzan unos y otros. ¿A dónde vamos así? ¿Qué sociedad convivente puede levantarse con gente -no la menos ilustrada, ni mucho menos-, que habla y «dialoga» de esa manera? ¡Por cierto, muchos de éstos, que así se expresan, son los mayores y más celoso partidarios del diálogo-negociación!