Por la Constitución (I)

El constitucionalista catalán Fracesc de Carreras nos ha dejado claro que hoy no hay consenso suficiente para reformar la Constitución y que ésta no debe reformarse hasta alcanzar entre todos los partidos el consenso que haga posible un voto favorable de todos los españoles, por lo menos tan amplio como fue el que dimos los mayores hoy de 52 años en 1978: con un 90 por ciento en Cataluña, un 86 por ciento en Madrid, etc. De la misma opinión es Miguel Roca, padre de la Constitución y piloto después de un fracasado Partido Reformista que no tuvo un solo diputado en las elecciones generales de 1986 en toda España. Ahora, entrevistado en EP, el que fue eterno segundo de Pujol no quiere hablar de temas actuales, porque no tiene valor para enfrentarse con la deriva independentista de su partido, como prueban -quién lo diría- sus artículos en La Vanguardia, si es que no coincide con él al cargar de continuo contra el Tribunal Constitucional, al que achaca todos los males, o al defender que la consulta soberanista cabe en la Constitución. En eso coincide con su mayoral politico, Jordi Pujol, quien desde la Declaración de Barcelona en 1998, a una con el PNV y el BNG, pretendió hacer de la Constitución de 1978 una Constitución confederal, que no existe en ninguna parte del mundo. Está visto que Roca Junyent es mejor abogado de la infanta Cristina que constitucionalista. Por fortuna, ha hablado el que fue, si no padre, sí padrino de todos los padres, el constitucionalista Francisco Rubio Llorente, para decir sensatamente que el derecho a decidir no cabe ni en esta Constitución ni en ninguna, y que los escoceses no serán independientes, si el Parlamento británico no les concede la independencia, para lo cual tendria que modificar varias leyes y hasta la bandera.- Voces como ésta, sabias, firmes y serenas, nos han faltado durante los últimos meses. Nos hubieran aquietado y serenado un poco ante tantos voceríos y vociferaciones anticonsticuionales antiespañoles.