De Yihadismo y Catolicismo

 

    Con el crimen yihadista de Algeciras pareciera que volviéramos a los años oscuros del anticlericalismo del siglo XIX o de los años treinta del XX. Pero el yihadismo, como bien sabemos, es un fenómeno nuevo, donde entra de por medio otra religión, otro credo, lo que nos retrotrae a siglos anteriores.

Las reacciones ante este nuevo, y tantas veces repetido, crimen se han repetido también: los que han confundido al criminal marroquí con toda la inmigración musulmana; los que han subrayado la maldad y el peligro del yihadismo, y los que, como los podemitas, no quieren ni pronunciar los nombres de musulmanes o de yihadistas, no sea que coincidan con VOX, con la derecha y la ultra derecha, cosa que no harían si de católicos o ultraderechistas se tratara.

Pero esta vez llamaron la atención unas palabras un poco sorprendentes del jefe de la oposición, Núñez Feijóo, hombre en general prudente y no muy dado a alardear de religión precisamente, cuando dijo que los católicos no suelen matar por la religión. Lo que incendió de nuevo a los que ven en todas partes y en todos los momentos inquisidores y autos de fe. En una de la tertulias llegué a oír a uno de los sabios que reparten sabiduría cada mañana aludir al IRA irlandés, ¡como si fuera equivalente al yihadismo por la parte católica!

Lo que Feijóo quiso decir seguramente es que, frente a los numerosos grupos, de varias denominaciones den todo el mundo, que justifican sus matanzas con el Corán y con su fe islámica, no hay nada parecido en el catolicismo actual. Verdad, por fortuna, inconcusa…, si no la hubiera dicho Feijóo y, además, en un año electoral.

Si vis pacem / para bellum

 

          La famosa frasecita no es original de Julio César, como suele decirse, sino una derivación de otra frase parecida en latín: Igitur que desiderat pacem praeparet bellum, arrancada del libro Epitoma rei militaris ( Epítome de la Milicia). Su autor fue el  illustris vir et comes (varón ilustre y conde), Publio Flavio Vegecio Renato, del círculo imperial a finales del siglo IV, y, probablemente, por ese cuarto nombre, convertido al cristianismo en la edad  madura.

Traigo esto a cuento con motivo de la decisión del Gobierno de USA y, después, de la Unión Europea, de enviar tanques a Ucrania. Es curioso que  a nuestros políticos les queme la boca la palabra guerra y solo pronuncien con delectación la palabra paz, cuando en casos como este no se entiende la una sin la otra. Lo cierto es que a nuestro presidente del Gobierno, que no ha tenido rebozo alguno en aparecer recientemente como heraldo de la OTAN, se le hace muy difícil hablar del envío de armas al  actual campo de batalla, no solo para no desmerecer de su celoso pacifismo ante sus votantes, sino sobre todo para que que no se haga patente y demasiado visible  la división en la materia entre los dos partidos coaligados de su Gobierno. De ahí su decisión de no llevar el asunto al Parlamento, como han hecho otros presidentes en Europa y América, aunque no estuvieran obligados por ley.

En cuanto a sus socios podemitas, convertidos ahora en ángeles de la paz, son los mismos que llevan  en su adn la lucha y la guerra total contra lo que llaman fascismo, siempre renovado en todos sus adversarios políticos, estén donde estén, pero sobre todo si están en España. Y que no han tenido ni tienen reparo alguno en colaborar con los herederos de ETA-HB, después de haber callado como muertos cuando ETA imitaba al fascismo más original y virulento, con su hacha y su serpiente, de la manera más letal posible.

José Javier Viñes Rueda

 

                  Tres días antes de su muerte, tuve que terminar la conversación para que no se fatigase hablando. Le encontré ya en su casa, tras muchos días de estancia en San Juan de Dios, luchando con sus pulmones averiados, pero con muchas ganas de hablar. Me habló de su último trabajo sobre salud y medicina en Navarra, que había enviado a DN, demasiado largo según le dijeron, y prometió enviármelo al día siguiente. No me llegó. También yo le envié el borrador de mi último artículo para el que le pedía opinión. Ojalá le llegase a tiempo.

He compartido con José Javier muchas horas de trabajo en los últimos años, por medio de la revista PREGON y de varias iniciativas político-culturales, que compartimos. Le había conocido de lejos cuando era acalde de Pamplona y me hablaban bien de él mis amigos los concejales sociales de aquel tiempo, sobre todo Tomás Caballero. José Javier tenía en su propia familia personas que habían sufrido la guerra civil en diferentes bandos y eso le hizo entender mejor y muy pronto las diversas posiciones políticas. Le conocí después, algo más de cerca, a través de su trabajo en el Senado y en el Parlamento de Navarra, hasta que ya, tras nuestra común jubilación, temas comunes, político-culturales, muy por encima de la política partidista, nos incitaron y concitaron a trabajos comunes.  Entonces conocí mucho mejor la intensa vocación médica de José Javier y sus frutos de investigación sobre la salud pública, muy reconocidos por todos con numerosos premios, y, pareja con ella, su vocación política, en forma de un intenso navarrismo, unido siempre a su españolismo en la unidad constitucional de la Nación española, de la que fue adalid a la hora de estudiar y a la hora de actuar.

Crítico siempre exigente, a fuer de fiel, a veces sus exigencias le valieron ciertos disgustos y ciertos alejamientos en su partido y fuera del mismo. Quien le conocía bien sabía que era el fondo de la cuestión y no solo la aspereza de las formas lo que allí importaba. Era muy serio en eso.

Hasta el último aliento de su vida vivió plenamente su vocación intelectual y vital de médico y político. Con la mayor dignidad.

La campaña de Isabel Díaz Ayuso

 

          Se me escapan los motivos por los que el rector de la Complutense se empeñó en declarar, frente a su Junta de Gobierno, a la presidente del Gobierno de la Comunidad de Madrid alumna ilustre de la Universidad, en este año electoral, y no el año pasado o el año que viene.

Por otra parte, que lo merezca no me cabe duda alguna. Presidir la Comunidad de Madrid, sea quien sea el alumno o alumna, es motivo y más que suficiente.

Que tal  honor a una política de partido, que arrasó en las elecciones de hace dos años, iba a concitar una oposición cerrada por parte de la oposición política y de buena parte de los alumnos era algo descontado.

Pero el intento de escrache y los repetidos insultos salvajes -¡fascista, cucaracha y hasta asesina!-  a la salida y entrada de Díaz Ayuso al paraninfo, nos trasladan a los peores días de esta Universidad, antimodelo de respeto, civilidad y democracia demasiadas veces, y cuna de algunos de los políticos podemitas más nefastos para la política española.

También algunos gritos de los simpatizantes y amigos de la presidente, como ¡Fuera los comunistas de la Universidad!, parejos al habitual dirigido a los fascistas, entran de lleno en la misma censura.

Tan censurable, o más, como esos hechos indignos de universitarios y de demócratas es el aplauso a los mismos de políticos y periodistas, comenzando por el mismo ministro de Universidades, un podemita más, y el silencio de la prensa gubernamental, incapaz de la más elemental profesionalidad  y moralidad en casos como este.

Ya sé que a la singular y bien dotada Isabel Díaz Ayuso, avezada a tamañas turbulencias, no le va a temblar el pulso, pero haría bien ella misma, siguiendo el ejemplo de su secretario general, en moderar a veces sus excesivos y apasionados ímpetus retóricos e ideológicos, que pueden encender sus correspondientes réplicas, en una permanente confrontación, que daña demasiado  la actual política española.

Por lo demás, la supongo satisfecha de que esos jayanes y jayanas de su Universidad, que ya han pasado a la historia de la infamia, le hayan hecho,, antes de tiempo, la mitad de su campaña electoral de mayo.

¿La lista más votada?

 

          Entre las 60 medidas avanzadas por el líder de la oposición, en caso de victoria en las próximas elecciones -parcial reversión de la actual legislatura-, la más subrayada por los medios informativos es el cambio en la ley electoral municipal, concediendo la prioridad a la lista más votada.

Como ya se ha contestado muchas veces, esa lista más votada de poco servirá, si al mismo tiempo no se le añade un plus de legalidad y eficacia, de modo que luego pueda gobernar con mayoría, sin necesitar el apoyo de cualquier partido menor.

Pero, contando desde el inicio con la oposición natural de todos los pequeños partidos, y con la del PSOE, al que le va muy bien con la ley actual, hoy por hoy es, por desgracia,  una propuesta muerta antes de nacer.

Una ley electoral que pueda durar en el tiempo necesita un amplio consenso de los partidos mayoritarios entre sí, y todavía mejor si tiene también el de los minoritarios, que bien pueden un día crecer. De otro modo, la hipótesis de tal ley electoral deviene solo un sintagma retóricamente electoralista.

La «novela» del George Clooney vaticano

 

                  Una mano amiga me envió por la Red, la semana pasada, el libro en castellano que Mons. Georg Gänswein, el secretario de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia desde 2012, acaba de escribir sobre el papa recientemente fallecido, con el título Nientr´ ´ alto che la verità. La mia vita al fianco di Benedetto XVI. Muy pronto me di cuenta de que la traducción al castellana era pésima, que hasta le faltaban a veces líneas al texto… Así que  dejé de leerlo de inmediato sospechando que se trataba de una edición pirata.

Hoy me llega el último número de VIDA NUEVA, el 3.301, que trae dos páginas de recensión de dicho libro, firmada por Mateo González – Rubén Cuz, con el título El ajuste de cuentas «post mortem» del secretario de Benedicto XVI , y una columna del director de la revista, José Beltrán, escritor y periodista de probada probidad, con la rúbrica Ética agnóstica, donde llama al libro novela y compara a  Georg con Harry. Termina diciendo: Por lo que se ve, para Gänswein  no es lo mismo la lealtad al Papa que al papado. Claro, que todo empieza con la lealtad a uno mismo. Que no es cuestión de moral, sino de ética agnóstica. Cuando hace una década «Vanity Fair» le dedicó su portada, destacó que la belleza no es pecado. Tampoco exime de culpa.

Me basta y me sobra.

El Dios de Yongey Mingiur Rimpoché

 

          Superior de una monasterio tibetano en la India, abandonó durante cuatro años su puesto, porque quiso experimentar la radicalidad de vivir a la intemperie. Se convirtió en un mendigo anónimo, de cuya experiencia agitada y angustiosa en un comienzo escribió en su libro Enamorado del mundo (2018). Una infección estomacal le llevó al borde de la muerte. Pero eso mismo le permitió alcanzar un estado de lucidez y libertad, como nunca lo había vivido, atravesando el umbral a una consciencia más plena. Tras esta experiencia confiesa no haber vuelto a sentirse solo jamás.

 

-¿Qué hay de este cuerpo? Destruido por la enfermedad y hambriento. ¿Hay algo que ofrecer? Mi práctica meditativa sigue funcionando. Ofrezco mi práctica. (…) Ofrezco esta enfermedad para permitir que el espejo de la sabiduría brille con más fulgor en medio de la confusión y las dificultades. Sufrimiento y liberación ardiendo a la vez. Más leña, si, más leña, más ardiente, más alto. Morir también es leña. El vómito y la diarrea también son leña. La esperanza y el miedo también son leña.

¿Cuál es mi riqueza en este momento? Mi cuerpo se está deteriorando. No tengo dinero. No tengo monedas de oro. Nada de valor. No obstante, tengo la posibilidad de despertar, de realizar los aspectos más profundos y sutiles de la consciencia. Mi precioso nacimiento humano es mi tesoro, en la salud y en la enfermedad, porque mi cuerpo nunca traiciona la posibilidad de despertar.

El universo entero se expandió y se unificó totalmente con la consciencia. Sin mente conceptual. Ya no estaba en el universo. El universo estaba en mí. (…) Ningún yo ni no-yo. Ningún vivir ni morir.

Como una gota vertida en el océano se vuelve indistinta, ilimitada, irreconocible, y aun así existe, de la misma manera mi mente se fusionó con el espacio. (…) No había ningún yo separado que amara al mundo. El mundo era amor. Mi hogar perfecto. Vasto e íntimo. Cada partícula vivía con amor, en movimiento, fluyendo, son barreras. Yo era una partícula viva, sin mente interpretativa, claridad más allá de las ideas. (…) Mi consciencia no se dirigía hacia nada, aunque todo aparecía.

 

Hombres viejos

 

       Al contrario de los hombres nuevos, los hombres viejos viven no para los otros, para la comunidad, sino para sí mismos, para sus propios intereses. Por desgracia, el presidente del Gobierno español, maestro en el arte de engrupir, ha hecho suficientes méritos para ser el dechado, el modelo de los mismos. Ayer, por ejemplo, en Barcelona, junto al presidente francés, y frente a sus aliados separatistas catalanes que se le rebelaban por querer fijarles el fin de su proceso separatista, volvió a lucirse queriendo aparecer como el hombre nuevo, el hombre único, el hombre por excelencia. Comparó y equiparó a los manifestantes separatistas catalanes con los manifestantes de mañana, sábado, que en Madrid expresarán todo lo contrario: la fidelidad a España. al régimen de unidad y autonomía, a la Constitución. Su artimaña es la de aquel liderzuelo socialista navarro que, para estar siempre en el centro -en la centralidad, en la superioridad, en la perfección, en el mando-, nos ponía a los demás a su derecha y a su izquierda, de modo que nadie pudiera dudar de su singularidad. Así, Sánchez, el engrupidor, el divisor, el clasificador del bien y del mal…, aunque ponga boca abajo todos los criterios, todas las medidas, todos los valores políticos vigentes hasta ahora.

Hombres Nuevos

          El  proyecto Hombres Nuevos sigue roturando caminos, últimamente conservando y manteniendo un monumento cultural nacional declarado así en 1967. El templo de Sora Sora, una joya colonial, con un retablo deslumbrante, estaba a punto de desaparecer, como ha ocurrido con otras joyas coloniales en el Occidente.

El milagro ha sido posible gracias al buen hacer de María Teresa Aramayo, Franz Vásquez, Lola Choque, a la colaboración generosa del empresario cruceño Adalid Novillo y su esposa Carmen Rosario Claure y a la inspiración del proyecto Hombres Nuevos.

El fuerte de Hombres Nuevos ha sido siempre la educación: más de 100 escuelas construidas, la única Facultad de Teatro en Bolivia con la Universidad Católica, la Escuela y Orquesta Sinfónica de Hombres Nuevos.

El proyecto Hombres Nuevos es consciente de que solo un pueblo culto, una sociedad instruida y sabia, abre horizontes de progreso, bienestar, felicidad y grandeza. Por eso Hombres Nuevos apuesta por la cultura, por la formación de TODO el hombre y de TODAS las mujeres  y hombres; porque es el instrumento que crea una Bolivia progresista moderna, democrática, una Bolivia consolidada en las  libertades y en el estado de derecho; una Bolivia para todas y todos los bolivianos, en la que todos podemos convivir en armonía y paz, respetando nuestras diferencias y nuestras desigualdades.

El proyecto Hombres Nuevos, en una trayectoria de 31 años, ha verificado y apoyado la Bolivia grande, sana, unida, rectificando la división  y fragmentación que crean nuestros políticos, con una visión miope, alicorta y sincopada.

El proyecto Hombres Nuevos hoy es un producto boliviano, que trabaja por reducir las fronteras de la pobreza, que ofrece a las bolivianas y bolivianos ser protagonistas en la nueva Bolivia, integrada por todas y todos los bolivianos, que nos sentimos orgullosos de ser bolivianos.

          Me envía este escrito, desde Bolivia, el fundador de Hombres Nuevos, Nicolás Castellanos. Nicolás Castellanos es un fraile agustino leonés, que fue obispo de Palencia entre 1978 y 1991, que se despidió de sus diocesanos para ir como misionero a Bolivia, junto a un nutrido grupo de seglares y de sacerdotes obreros. Fue todo un acontecimiento. Durante su ejercicio episcopal dejó rayas hechas en Palencia por su renovación conciliar, su promoción del laicado, su puesta al día en teología y pastoral -llevó a su diócesis a los mejores teólogos españoles: Queiruga, Castillo, Malagón, Vidal, Velasco, Faus, Legido…-, su madrugadora sinodalidad… Fue ignorado por  cuatro de los prelados que le han sucedido en la sede de San Antolín, por no recordar alguna cosa peor, hasta que el actual, otro agustino, ha terminado por rehabilitarle e invitarle varias veces a Palencia, como diocesano que sigue siendo. Pero la sociedad civil ha sido más generosa: Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, 1998. Leonés del año, 1999. Medalla del Mérito Municipal de Santa Cruz de la Sierra, 1999. Premio Valores Humanos de Castilla y León, 2002. Hijo adoptivo de Palencia, 2005. Medalla de Oro al Trabajo del Gobierno de España, 2006, entregada en Bolivia por la vicepresidente del Gobierno. Y candidato, nada menos, que al premio Nobel de la Paz, el año pasado. Autor de seis libros de espiritualidad misionera, en sus recientes memorias, con prólogo de José Bono, Vida, pensamiento  e historia de un Obispo del Concilio, podemos enterarnos bien de su vida admirable.

De este obispo misionero ejemplar recibí en Navidad una felicitación cordial e inesperada. Recordarle y refelicitarle de nuevo es un acto de elemental gratitud.