La Comunidad Apostólica (IV)

 

                      En el capítulo 18 de su evangelio, Mateo, que escribe hacia los años ochenta del siglo I, pone en boca de Jesús algunas oportunas reflexiones para la vida de las comunidades cristianas, por lo que ha venido en llamarse Discurso de la comunidad.

Sobre la prioridad o preeminencia, cuestión que suele surgir en todo grupo humano, Jesús responde tomando como ejemplo a un niño. El niño es dependiente de sus padres y de los adultos en general para sobrevivir y educarse, mientras el adulto es autónomo y, por eso, fácilmente se cree autosuficiente.

Para Jesús, no son los autosuficientes los que pueden acoger el Reino, sino solo aquellos que se saben en manos de Dios. En la comunidad cristiana la importancia no la da la condición social o eclesial, sino la capacidad de acoger o no la presencia de Dios en la propia vida y de saberse en sus manos.

Jesús se identifica con los miembros más débiles y desamparados de la comunidad, que son sus mismos discípulos y seguidores. Por eso, cada cristiano es responsable del impacto de su vida sobre ellos. Nada más grave que escandalizarlos, es decir, apartarlos de Jesús, darles falsos motivos para no creer en él, desanimarlos en su seguimiento (5-7 y 10-11). Jesús reserva a los culpables algunas de las palabras más duras del evangelio: ¡que les cuelguen al cuello una rueda de molino y los hundan en el mar!

 

Columnas de Navarra

 

                         Hoy, en un abarrotado salón de un hotel de Pamplona, se ha celebrado el octavo encuentro que Diario de Navarra organiza antes de la Navidad, titulado Marca Navarra, en torno esta vez al tema-eje del voluntariado navarro, al que DN dedicó, en el Día de Navarra, el número extraordinario. Tras las palabras acertadas del director y de dos breves vídeos sobre el papel nunca mejor dicho-  del periódico y del voluntariado en nuestra sociedad, con la copa en la manos nos hemos felicitado la Navidad.

No soy muy aficionado, por mi vida social discreta, a este tipo de actos, y solo he asistido, con esta, dos veces al evento. Pero creo que son muy útiles como signos de una realidad incontrovertible y como ocasiones de vernos, saludarnos –¡salutem plurimam!– y conversar un buen rato con unos y con otros.

En los últimos felices años de la Transición, vistos desde aquí, en los ámbitos en que yo me movía, solíamos decir, puestos a blandir metáforas, y una vez que se vino abajo el partido hegemónico navarro, UCD, que quedaban en Navarra cuatro grandes columnas, que sostenían nuestra identidad, zarandeada a diestro y sobre todo siniestro, que eran el PSN, UPN, UGT y Diario de Navarra.

No soy pesimista y no quiero meter el dedo al ojo de nadie, y sigo creyendo que todos somos necesarios tanto como entonces o más. Solo doy fe de que, se diga lo que se diga, Diario de Navarra sigue siendo una de esas columnas.

«Ni siquiera yo»

 

(Iñaki Arbilla es un poeta muy joven pamplonés, autor de La Isla y lamadrágora: poemas en amor (2018), de donde tomo este breve poema. Dentro del laconismo habitual de este cuaderno a la hora de la crítica, debo decir que es uno de los libros navarros de poesía más bellos que he leído en los últimos tiempos.

No me mientas
diciéndome
-Soy yo.
Ni siquiera yo
me siento tan yo
como para decirte
tú.
Ni quisiera yo
me siento tan yo
como para estando juntos decirnos
nosotros.

Medalla de oro para los negociadores del Amejoramiento

 

                                     Ayer, en la presentación de nuestro libro colectivo 40 AÑOS DE AMEJORAMIENTO DEL FUERO DE NAVARRA, pedí, en nombre de los muchos presentes en la sala del Nuevo Casino, la medalla de oro de Navarra para todos los negociadores, vivos y muertos, de  nuestra Ley (la LORAFANA), que ningún Gobierno de Navarra se dignó conceder.

Poco patriotas, como somos, además de malos políticos, que ni celebramos oficialmente la Constitución ni el Amejoramiento, y apenas los mencionamos, podría ser un nuevo símbolo, de los pocos que nos quedan, si es que nos queda alguno.

Que algunos de los que lleguen a las bodas de oro, quien sabe si a las de diamante, del Amejoramiento, recuerden que lo pedimos ayer, 9 de diciembre de 2024. 

Notas volanderas en aquel Parlamento Foral

 

                    Estoy terminando de organizar mi archivo para entregarlo al Contemporáneo de Navarra. En las entretelas de mis papeles abandonados durante años en todas las leoneras de mi piso encuentro un sobre con decenas de pequeños trozos de papel, que los parlamentarios de aquel Parlamento Foral (1979-1983) iban enviándome a la mesa presidencial durante los plenos, tranquilos o alborotados, de aquellos años.

El jovencísimo Javier Asiain, secretario del Grupo Parlamentario Socialista, fue el que más notas, lógicamente, me envió. Unas, más administrativas, otras más políticas  o personales. Por ejemplo, informativas: Se ha caído un reactor americano en Ablitas. Sin daños personales (navarros). Otras veces, apoyándome, como en aquel 3 de julio de 1980, en vísperas sanfermineras: Tranquilo y firme. Es  lo que buscan: follón.  O, compartiendo la incertidumbre del momento: nunca sabíamos qué iba a hacer HB, y qué iba a ser de nosotros: ¿Qué piensas del tema? ¿No van a armar bulla? ¿Estamos de enhorabuena?

A veces, las notas tenían que ver con el orden y el horario de las sesiones, pues muchos parlamentarios tenían otros quehaceres sobre los hombros. Como cuando mii compañero Julián Balduz, alcalde de Pamplona, me pregunta, el 2 de julio de 1980, si habrá explicación de voto tras la aprobación del dictamen, porque tiene Permanente a las ocho.

Más risibles son las notas que me pasan algunos colegas venidos de los pueblos, porque se les hace tarde por la noche o tarde para poder comer. Como esta perla de Andrés Basterra, alcalde de Cáseda: Sr. Presidente: pienso que se acordará que hay que ir a comer, los agricultores comemos a la 1.

Los lances más o menos conflictivos eran frecuentes. No solo por parte de HB y afines, sino también dentro de la mayoría. Un parlamentario muy pasional era el tudelano Alfonso Añón, de UPN, siempre dispuesto a zaherir al peneuvista Garaicoechea o a levantar la voz más de la cuenta. El secretario cuarto Balbino Bados, también de UPN, y correligionario de aquél, me envía un papelito, ese mismo 3 de julio, que reza:  Si alguien no es prudente y delicado, puede haber algún pequeño escándalo. Conozco a un parlamentario que tiene los nervios alterados. Será por tantas horas de pleno. (Puede ser que sea de Tudela) Balbino Bados. 

El portavoz de la fracción mayoritaria del Grupo de Unión de Centro Democrático, roto en dos, el siempre prudente Joaquín Sagredo, me pide por adelantado un poco de tolerancia: Te ruego un poco de tolerancia para un pequeño show que vamos a montar.

Tampoco faltó el humor en algunas ocasiones: no todo iba a ser zozobras y desasosiegos, llamadas al orden y suspensión sesiones. Esta vez, el primer día de a discusión de las Bases del Amejoramiento en la Comisión de Régimen Foral, Javier Antoñana, de Viana, parlamentario de la candidatura Amaiur, franquicia de HB, a quien llamé al orden varias veces, me envió la que él llamó jota foral, que cantaba: Si alguien quiere pactar /  vendiendo Nabarra a España / que pacte el señor Arbeloa / y el amigo Bordonaba / sin contar con Antoñana. Fue la única nota que recibí de ese Grupo en toda la legislatura. Victoriano Bordonaba, tudelano, director de empresa y escritor, versificó (irregularmente) también en una nota tras un discurso de Miguel Mari Pedroarena,  de voz poderosa, parlamentario de Orhy Mendi, franquicia de HB en la merindad de Sangüesa: El de Amaiur Pedroarena / ha soltado su sermón / y sigue siendo una pena / que no se pierda ocasión / a las orillas del Ebro / y a las orillas del Sena / cada uno use su cerebro / para en España o en Francia / los presidentes permitan / que sermones se repitan / de Novena de la Gracia.

Más enjundia tuvo la nota que me mandó desde su escaño de portavoz del Grupo Socialista, Gabriel Urralburu, mi entonces secretario  general. Era el 1 de julio de 1980, cuando aprobamos las primeras Bases de Reintegración Foral y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra. Unida con una grapa a media cuartilla escrita con bolígrafo azul, me adjuntaba una tira de un diario con una cita de F. González, en la que se refería a Navarra como comunidad especial mediante un proceso de mejora de su régimen foral… Me decía que en mi intervención final dijera algo de la importancia histórica del pacto entre la izquierda y la derecha en un compromiso casi constitucional, lo mismo que estábamos haciendo en otras Comunidades históricas. Y que aludiera al compromiso constitucional, cuyo fruto era la Constitución, que había servido incluso a los que la atacaron, como era el caso del PNV y del Estatuto Vasco.  Que este pacto o acuerdo podía quitarnos votos por eso del denostado consenso. Pero que eso no nos preocupe. Navarra en  este momento está por encima de nuestro propio partido. Vale quemarse por esa empresa.

No recuerdo ahora lo  que entonces dije. Pero recibí un montón de notas de felicitación de los tres partidos de la mayoría, que me da pudor reproducir.

 

 

 

Inmaculada

 

                      (Fácil me es hoy escribir un nuevo poema a la Inmaculada tras haber visto de cabo a rabo la ceremonia cívico-religiosa de la reinauguración de la catedral de Nôtre Dame de París: su esplendor, su rigor, su orden perfecto, su equilibrio entre tradición y novedad, su serenidad, su sentido de la belleza y de la prudencia, a la vez que el elogio común de la trascendencia… Con la nostalgia de tantas visitas a ella, y bajo la mirada de esa encantadora Virgen gótica con el Niño en brazos).

 

Inmaculada:
por madre
del Purísimo,
hecho carne.

 

Sin mácula,
pues no hay nada que la manche
en el más limpio
de los lances.

 

Dichosa
y grande:
por engendrar al Máximo, 
Hijo del Padre,
el Infinito,
al que no hay nada que le falte.

Últimos aforismos

 

 

 Para el escéptico, el indiferente y el populista, la verdad es una opinión más.

 

El   político y politólogo  vasco Joseba Arregi, ex consejero peneuvista, defendió con brío la monarquía constitucional, como indicadora de la posibilidad y encarnación de la plenitud y promesa del todo; como conciencia del pluralismo necesario, y como la fuerte institución democrática que actúa de conciencia crítica de todos los poderes, sometida como está a no ejercer ningún poder.  Todo lo contrario de lo que piensan los viejos republicanos recalcitrantes.

 

El colmo lingüístico: hablar y hablar y no decir nada.

 

 

De mi archivo adolescente (V)

 

                   Una carta a máquina de otro seminarista amigo de Estella, Victoriano Lacarra, hijo de un reconocido abogado de la zona, del 22 de agosto de 1951, revela bien las lecturas de un estudiante de cuarto de latín en el seminario de Pamplona y en otros seminarios de España. Porque Victoriano, ya en su tercer párrafo, me habla de los libros que acaba de leer, (y cito al pie de la letra):

«Dios hablará esta noche» de Jean Marie Bruck, aquel que nos recomendó don Alberto, cuando fue al Seminario, es estupendo y trata de la formación del carácter está en dos tomos: luego tres tomos de una novela de Emilio Salgari, están bien; «El Galeote» no recuerdo su autor; Doña Blanca de Navarra, formidable y menos pesado que «Amaya»; «Román el marino», «Aventuras en el Oeste» y «Paso a Paso» del Apostolado de la Prensa, esta última, Paso a paso, bonita pero algo pesimista; «Los hermanos Oyurkowys» y las hermanas del mismo nombre, cómicas y muy divertidas; «Los cuentos de Pierre L ´  ´Ermite» colosales y del estilo de Pemán: «aventuras de Ton Sayawer» de niños vagamundos: «María del Puy», colosal de tierras de Estella; «Beau Geste», de la legión y prototipo de amor fraternal, muy interesante; «Carlo Magno», de la colección Araluce y algo pueril; de todos los libros que he leído no me acuerdo así que que los más recomendables ya te los diré en la próxima carta; después he leído «Confesión general de Pemán», que sirve de prólogo al primer tomo y es muy original, infinidad de cuentos y poesías que las que más te hayan gustado si es que has tenido ocasión de leer me las pones en tu próxima carta; he leído también la revista publicada por la A. C. «Ambiente» en la que pone muchos «intervius» la mejor es la de Pemán, ilustrada con varias fotografías y es estupenda; habla de sus hijos y de sus ocupaciones familiares, para que veas lo que valen los abogados que tú me criticabas en tu anterior carta y si encuentras ese número de la revista te ha de gustar mucho, pues eres buen «pemanista», además de esa «interview»  vienen en varios números de «Zarrica» como amo de casa y en su propia salsa otro con «Kubala», con Perez Pallá, con Fernando Fernán Gómez el protagonista de la «Mies es mucha» y «Balarrasa» en fin con mucha gente, me gustaría que cayese en tu poder esta revista que es muy interesante e inofensiva; he leído todos los periódicos y revistas que te puedes imaginar.

Me dice luego las notas finales de comportamiento que ha recibido: con 9 en piedad, disciplina y caridad, y un 8´5 en urbanidad,  y las de clase, con 7 en Latín, 9 en matemáticas y griego, y 10 en ciencias y música.

Vuelve de nuevo a la lectura. Ha encontrado en casa una colección de autores «De broma y de veras» (sic) [una revista de los jesuitas, con juicio literario y moral de cada autor]. Entre los que ha mirado están Julio Verne y Gabriel y Galán, ambos inofensivos

En los márgenes de la carta, y escrito con pluma, me habla de un viaje para visitar a una tía en Alba de Tormes, pasando por Burgos, Valladolid y Salamanca, y, al pasar por tierras salmantinas, tierra de Gabriel y Galán, evoca aquellos versos: la  de  las castas soledades hondas / la de las pardas y ondulantes cuestas, y recuerda también las manadas de toros ganadería y ganadería brava .

Me pide, en fin, que le escriba cuanto antes,  y a su dirección de Mayor, 77, y no una carta para dos [como, probablemente, hice la vez anterior].

 

 

 

Un poema sobre Francisco de Javier

 

(Colaborando con mis colegas poetas de RÍO ARGA para su próxima edición mundial en DIALNET, llego al nº 121, primer trimestre de 2007, y encuentro este poema de nuestro colega navarro Jesús Munárriz, poeta y editor afincado en Madrid, y me parece tan interesante, que lo añado a mi bitácora de ayer, en honor de nuestro santo)

Francisco de Javier

                                                                                               Distracted from distraction / by distraction
Eliot, Four Quartets, 2, III

 

Frente a la privación, pies peregrinos;
contra la frustración, perseverancia. 

Castilla al sur y Francia al septentrión,
nuevos futuros frente a un pasado en quiebra,
torres castradas, nuevas servidumbres.
brújulas misioneras.

                                              De un reino ya sin reyes a un señor que no puede
                                              morir porque murió para seguir viviendo,
                                              de un torreón feudal sin vasallaje
                                              al campo abierto de los cartularios
                                              sin sombra ni trazado,
                                              a las rutas que se abren al tiempo que se cierran
                                              y son verdes, azules, coronadas de espuma,
                                              inconstantes, traidoras.

                                              ¿Qué brújulas orientan la derrota?
                                              ¿qué locura destruye la rutina y corona
                                              con sus conquistas todo atrevimiento?

                                              Se le queda pequeño el mundo al que del mundo
                                              nada mundano espera.
                                              Repúblicas, imperios, reinos, nada detiene,
                                              nada atrae su impulso.
                                              Otros sus propósitos,
                                              eso que llama almas: voluntades,
querencias, servidumbres
ciegas y voluntarias,
convictas adhesiones.

                                             Le contagió su ardor el vasco loco,
                                             el guipuzcoano hidalgo que luchó por Castilla
                                             contra Navarra, el cojo, el mutilado.  
                                             En París se cruzaron sus nostalgias,
                                             se entrelazaron sus derrotas.

                                             Ni era aquel rey su rey ni aquel su reino,
                                             ni permitía el mundo otra salida
                                             que la huida a otros mundos
                                             -aunque en este estuvieran, imposibles-
                                             las ínsulas extrañas,
                                             los horizontes de la perspectiva.

                                             Desde el reino abolido de su origen
                                             ¿a qué reino de ciegos
                                             se dirige el navarro?
                                             ¿Qué quiere conquistar
                                             el conquistado?
                                             ¿De qué impalpable piedra levantará sus torres?
                                             ¿Qué ideal  argamasa les dará coherencia?
                                             ¿qué nuevo vasallaje fundará su nobleza?
                                             ¿en qué pelea curtirá su brazo?
                                             ¿en qué frontera velará sus armas?

                                             Busca lo duradero en l o imposible,
                                             busca la cercanía en la distancia,
                                             se emborracha de azul
                                             e inmensidades
                                             a las que iluminar 
                                             con su palabra.

                                            En los confines, donde el sol naciente
                                            alumbra las borrosas islas de los paganos,
                                            donde abrevan los mares sin retorno,
                                            expirará su sueño.

                                            Vencido, fracasado, enfermo, roto,
                                            acabará sus días a solas con su Dios,
                                            el torturado, el ajusticiado,
                                            mano a mano a delirios paralelos.

                                            Dicen que en la capilla
                                            del castillo la imagen
                                            crucificada del judío
                                            de pronto sudó sangre.
                                            Todo había acabado.

                                           ¿Todo había acabado?