Columnas de Navarra

 

                         Hoy, en un abarrotado salón de un hotel de Pamplona, se ha celebrado el octavo encuentro que Diario de Navarra organiza antes de la Navidad, titulado Marca Navarra, en torno esta vez al tema-eje del voluntariado navarro, al que DN dedicó, en el Día de Navarra, el número extraordinario. Tras las palabras acertadas del director y de dos breves vídeos sobre el papel nunca mejor dicho-  del periódico y del voluntariado en nuestra sociedad, con la copa en la manos nos hemos felicitado la Navidad.

No soy muy aficionado, por mi vida social discreta, a este tipo de actos, y solo he asistido, con esta, dos veces al evento. Pero creo que son muy útiles como signos de una realidad incontrovertible y como ocasiones de vernos, saludarnos –¡salutem plurimam!– y conversar un buen rato con unos y con otros.

En los últimos felices años de la Transición, vistos desde aquí, en los ámbitos en que yo me movía, solíamos decir, puestos a blandir metáforas, y una vez que se vino abajo el partido hegemónico navarro, UCD, que quedaban en Navarra cuatro grandes columnas, que sostenían nuestra identidad, zarandeada a diestro y sobre todo siniestro, que eran el PSN, UPN, UGT y Diario de Navarra.

No soy pesimista y no quiero meter el dedo al ojo de nadie, y sigo creyendo que todos somos necesarios tanto como entonces o más. Solo doy fe de que, se diga lo que se diga, Diario de Navarra sigue siendo una de esas columnas.