Otras religiones en España

Con las estadísticas nunca se sabe y nunca se acaba. Son tantas y tan distintas, que uno duda siempre y no termina de confiar en ellas. En la última que leo, procedente del CIS, un 72% de los españoles se declaran católicos, frente  a la cifra de 83´5% en 1998, y un 64´7% de ellos no asisten a los actos religiosos, lo que supone el doble de los que contestaban así en esa fecha citada. En todas las últimas encuestas son ahora muchas las personas que se declaran religiosas, pero que no son católicas. Según datos de junio de 2013, procedentes de la Conferencia Episcopal Española, los lugares católicos en España suman el 79´1% del total de los mismos (unos 23.000 espacios católicos registrados); los evangélicos, un 12% (3.446 espacios); los musulmanes, un 4´4% (1.274), y los Testigos de Jehová, un 2´4 (718). Crecen en esta lista actual los espacios evangélicos y musulmanes, y los  ortodooxos son ya 176. El turismo y la inmigración, sin menospreciar el aumento de conversiones de los mismos españoles,  están cambiando en cierta medida el mapa confesional español. Por ejemplo, son ya 1.200.000 los creyentes ortodoxos que viven en nuestro país, procedentes sobre todo de inmigrantes rumanos y búlgaros; 86.000 son los miembros practicantes budistas, y, según algunas fuentes, muchos más; crecientes son asimismo los evangélicos, que provienen de Hispanoamárica, de África, Asia y Europa del Este, que han formado sus propias «Iglesias étnicas», un fenómenos inédito hasta ahora en España. Está claro que, según sociólogos varios, vamos hacia la llamada multirreligiosidad, incluso dentro del propio catolicismo, todavía hegemónico entre nosotros. Porque cada vez más tendemos a la individualización de las creencias, lo que comporta la tendencia a la diversidad dentro de las propias trayectorias vitales de cada uno. Lo que siempre hemos llamado, sin tantos abalorios sociológicos, la personalización de nuestra fe colectiva o sociológica, sólo que ahora en una sociedad mucho más abierta que cerrada, mucho más moderna que tradicional, mucho más variopinta que uniforme, mucho más autónoma que sumisa.