Libertad de oprimidos y opresores

Al final del oceánico libro de memorias de Nelson Mandela, El largo camino hacia la libertad, unos cuantos párrafos antológicos resumen bien toda la vida de este hombre clave del siglo XX: Durante aquellos largos y solitarios años, el ansia de obtener la libertad para mi pueblo se convirtió en un ansia de libertad para todos los pueblos, blancos y negros. Sabía mejor que nadie que es tan necesario liberar al opresor como al oprimido. Aquél que arrebata la libertad a otro es prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes de los prejuicios y la estrechez de miras. Nadie es realmente libre si arrebata a otro su libertad, del mismo modo que nadie es libre si su libertad le es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad.- Cuando salí de la cárcel, ésa era mi misión: liberar tanto al oprimido como al opresor. Hay quien dice que ese objetivo ya ha sido alcanzado, pero sé que no es así. La verdad es que aún no somos libres, sólo hemos logrado la libertad de ser libres, el derecho a no ser oprimidos. No hemos daado el último paso, sino el primero de un camino aún más largo y difícil. Ser libre no es  simplemente desprenderse de las cadenas, sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los demás. La verdadera prueba de nuestra devoción por la libertad no ha hecho más que empezar.- ¿Valen estas aladas palabras sólo para los tiempos de Mandela? ¿Sólo para Sudáfrica? ¿Acaso sólo para los paises del llamado Tercer Mundo? ¿No para todos nosotros, seamos quienes seamos, nos llamemos como nos llamemos y vivamos donde vivamos?