(Mc 4, 24; Mt 7, 1-3; Luc 6, 36-38; 41)
Jesús conocía bien el principio del talión
(Lo que hagas a otro, también se hará contigo).
cuando llegó a decir:
-No juzguéis para que no seáis juzgados.
(No juzgar y condenar a nadie como persona,
cosa que solo puede hacer Dios).
Lucas añade en un lugar paralelo,
queriendo traducir las palabras de Jesús:
-Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.
No condenéis y no seréis condenados.
Perdonad y seréis perdonados.
Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados
y con la medida con que midiereis seréis medidos
(concepto en que coinciden los tres evangelistas).
Jesús de Nazaret, el hijo del carpintero,
carpintero también y constructor de casas,
algo sabía de astillas y vigas en su oficio
a la hora de añadir una buena imagen,
que no necesita ninguna explicación:
-¿Cómo es que miras la astilla en el ojo de tu hermano
y no reparas la viga que tienes en el tuyo?