María Bayo

 

Ayer, los agitadores culturales del Doce-12 le dieron el premio Cadenas de Navarra a nuestra soprano internacional, la fiterana María Bayo. Fue un acto sencillo e intenso, que terminó con un sobernio discurso de la galardonada. Un discurso nuclearmente crítico sobre el arte, sobre Europa, sobre la cultura actual, en el que no ocultó los muchos añós de esfuerzo y sacrificio que le llevó el cumplimiento de su carrera, cuando no habia nadie que le mostrara el camino que seguir. Según la artista lírica navarra, en la sociedad europea, al contrario, p. e. del Japón, se ha perdido el respeto al trabajo bien hecho, a la carrera, a la experiencia, a la madurez de los artistas. La televisión da la imagen de que un artista se crea en mes y medio, lo que no es cierto, olvidando el tiempo, el esfuerzo, y la dedicación de los artistas. Hoy en día sólo cuenta lo efímero, el cambio de cara, y se fabrican ídolos que se cambian rápidamente: Vivimos unos tiempos raros. Hay  una cierta banalización; hay una pérdida del sentido profundo de la creación a favor de lo superficial, del omnipotente marketing, muchas veces alimentado por la exaltación de trivialidades. Denuncia prisas y abaratamientos del hecho artístico, algo que está llegando a las instituciones culturales: A veces interesa más la cantidad que la calidad; la rutina de las programaciones que la búsqueda de nuevos repertorios  María ve que la cultura en España, donde falta cultura de base musical, tras varios años de crisis, se ha venido abajo, y prueba de ello es la poca gente joven que asiste a conciertos de música clásica.

María Bayo, según la entrevista que le publica DN de hoy, tiene un centón de proyectos musicales, desde zarzuela a ópera, y todo un grn proyecto que llama Ecos barrocos, con compositores de siglo XVI y XVII. Y finalmente acaricia el proyecto de un festival de música barroca en la Ribera: el monasterio de Fitero, Corella, La Oliva, Tudela… Qué excelente idea. Espero que los políticos, empresarios y músicos que ayer la escucharon no se vayan a olvidar de ese lírico envite…