La tragedia de los niños

 

                                  El día 3 de este mes, en la Sala Clementina del Vaticano, sala tradicional de las audiencias papales, el papa Francisco presidió una cumbre mundial para tratar de los derechos de los niños, bajo el lema Amémoslos y protejámoslos. Entre las personas invitadas, la reina Rania de Jordania; el premio Nobel de la Paz, Al Gore; el ex presidente del Banco Europeo, Mario Draghi; el viceprimer ministro de Egipto, K. B. Chafar… 

Habló el papa largamente de la tragedia de millones de niños muertos en el mar, en los desiertos, en los largos caminos de las migraciones. De 40 millones que perdieron sus casas a causa de conflictos; 100 millones que no tienen casa; 160 millones, víctimas de trabajos forzosos, trata, abusos y explotación de todo tipo. De 150 millones de niños no registrados, niños invisibles, que no tienen existencia legal, sin protección alguna, fácilmente maltratados, muchos de ellos vendidos como esclavos.

La reina Rania de Jordania se refirió a los niños de Gaza, de los que el 96% de ellos ha sentido la muerte como inminente y la mitad de los cuales ha dicho que quiere morir…

Y, en parecidos términos, hablaron los otros invitados por la convocatoria de Francisco. Baste otra cifra trágica: 300 millones de niños viven con 2 dólares al día.

El papa anunció, al final de la jornada, una próxima exhortación apostólica sobre los derechos de la infancia.