Los ancianos pobres, protagonistas

          Sólo quiero agradecer desde aqui el programa último de Jordi Évole en La Sexta: el mejor de todos. Ha hecho lo que no ha hecho nadie, además de entrevistar al papa Francisco: hacer protagonistas del programa de TV más visto en España a la gente mayor de su barrio: viudas, viudos, parejas con dificultades ayudándose mutuamente, casi todos inmigrantes, que sienten nostalgia por su tierra de origen, pero siguen en el mismo barrio de Cornellá, a donde fueron a trabajar hace muchos años.

Pocas veces veremos esa sencillez, esa sinceridad, esa bohomía, como en esos bancos de los jardines del barrio: unos solos, otros acompañados, hablando de su vida anterior, de sus vivos y de sus muertos. Pocas veces oiremos esos testimonos de fidelidad, y hasta de fe – «¿Resucitamos, no?» o «si Dios existe…»- y también de frustración conyugal y hasta de «maldición» de cierta juventud mal aprovechada.

Todos o casi todos, inmigrantes. Jordi Évole, uno de ellos, ha querido honrar, en esta hora de actualidad constante de la Cataluña independentista, esa otra Cataluña, que trabajó para hacer mejor Cataluña, y que no sale nunca a la palestra. Alguno de ellos, aunque octogenario, hasta planta olivos en los jardines, con permiso del alcalde. Y a nadie de ellos le oímos hablar catalán. La única palabra que recuerdo de todo el programa es paleta: sí, su marido, que ya murió, se cayó del andamio, y era paleta, es decir, albañil.