Me piden de un diario nacional unas pocas líneas sobre la visita del papa, cinco o poco más de cinco. Escribir unas pocas líneas es más difìcil que escribir unas cuantas líneas. Me pongo a ello y las envío. Caben muy holgadamente dentro de mi bitácora:
Gran acierto unir Santiago de Compostela -la tradición católica europea- con Barcelona -la secularización europea, a veces anticatólica- en la peregrinación evangelizadora del papa. Buen conocedor del ateísmo moderno, su discurso fundamental (Praga, París, Londres…) ha sido que el Dios creador no es el antagonista del hombre libre, y menos del que busca la belleza. El acto más evangélico, vivo y popular, su vista al Nen Deu.- PD. El histórico antieclesialismo español ha sido tan zafio como hace siglos. Y contra lo escrito en varios diarios, poco profesionales, el papa no ha cargado ni arremetido contra nadie ni contra nada. Ha cantado, proclamado, confirmado, serenamente, los bienes y valores de la vida y la familia, sobre todo en el templo de la Sagrada Familia, de Gaudí. ¿No lo esperaban?
