La última cena de Jesús (I)

 

(1 Cor. 11, 23-25; Mc 14, 22-25; Mt 26, 26-28; Lc 22, 15-20)

 

Jesús cena por última vez, no con su familia natural,
sino con los Doce, su nueva familia,
que representa a las doce tribus de Israel.

Tras los entremeses, y tras recordar Jesús 
la salida del pueblo judío de la esclavitud de Egipto,
tomó el pan (ázimo) en sus manos,
recitó la acción de gracias sobre él,
lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo
:
-Tomad, esto es mi cuerpo.
Así escribe Marcos.

Tomad, comed, esto es mi cuerpo, reescribe Mateo.
Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros
-coinciden Pablo y Lucas-,
haced esto en memoria mía.

(El pan partido no es solo su cuerpo:
quiere decir su vida, su persona, su yo,
el hombre entero en su relación con Dios y con los hombres)
Y así anuncia Jesús su muerte a los suyos,
haciéndoles partícipes de la misma
).

Siguió la comida del cordero con hierbas amargas y puré de fruta.
Después tomó la (tercera) copa, llamada de bendición,
porque sobre ella se recitaba también la acción de gracias,

se la dio y bebieron todos de ella, y les dijo, según Marcos:
Esto es mi sangre de la alianza, derramada por una multitud.
-Para perdón de los pecados,
añade Mateo.

-Por vosotros, dice Lucas, y añade:
haced esto en recuerdo mío. Igual que Pablo:
-Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía.
Pues cada vez que comáis de este pan y bebiereis de este cáliz,
anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga.

Yo os aseguro -añaden los sinópticos- que no beberé del producto de la vid
hasta el día en que lo beba de nuevo en el reino de Dios.