En el museo de Bellas Artes de Bilbao he recorrido la exposición de La maleta mejicana, compuesta por fotografías (50 de 70 son copias de época), hojas de contactos ampliados de algunas series completas, dos audiovisuales y material documental original: selección de las 4.500 instantáneas, contenidas en las tres cajas que en 1995 aparecieron en Ciudad de Méjico, tomadas por los célebres artistas Robert Cappa, húngaro; David Seymour, Chim, polaco, y Gerda Taro, alemana, que murieron en acto de servicio en tres escenarios bélicos: Indochina, Suez y Brunete, respectivamente. Los tres, periodistas al servicio del bando republicano, nos muestran lo que vieron, vivieron, sufrieron. Lo que merece ya admiración y respeto. Es la enésima vez que veo una exposición similar, y casi siempre tengo que decir todo lo positivo que puede decirse del arte fotográfico y de sus autores, pero no así de los organizadores de exposiciones al uso. Ya desde uno de los paneles que hace arrancar, sin más, la guera civil del 19 de juiio (sic) de 1936, se comienza por confundir a la gente. Se presenta la guerra civil como un acontecimiento casi espontáneo, brotado de repente de unos cuantos generales fascistas que se pasan casi tres años haciendo el mal. La ainmensa mayoría de los combatientes no ran fascistas. El general de mayor graduación era masón y con él otros altos militares y varios de ellos, republicanos sinceros. De la Republica previa y sus desmanes, con tantas víctimas, no se habla. De la revolución violenta preparada friamente por el PSOE y la UGT durante meses no hay noticia. Del golpe sangrento de Asturias y Barcelona (1934), en que aquello terminó, tampoco. No digamos de las continuas insurrecciones anarquistas. O de la persecución religiosa. O del sectarismo habitual. Con lo cual la ignorancia se extende y hasta se exalta. La tergiversacición histórica se hace una costumbre. No se aleja precisamente el rencor y el odio, sino que se los justifica indirectamente. Y la visión trágica y errónea de un mundo dividido en dos y para siempre va adquiriendo carta de naturaleza.
