«La libertad de la poesía»

 

                                   Santiago Montobbio, el poeta más fértil y proactivo de España, uno de los más traducidos, me envía su enésimo libro (721 pp), titulado La libertad de la poesía. El poeta catalán es generoso siempre con sus amigos y nos envía frecuentemente noticias de sus innumerables publicaciones, sobre todo de poesía y crítica literaria. Pocos poetas habrán fatigado tanto a la Musa Erato.

Su último libro, del que elijo ese breve poema adjunto, Lo que nos ha faltado, es una muestra más del poeta, que de todo hace poesía. En el campo, en la ciudad, durante el día y la noche, solo o acompañado, con Dios, la naturaleza, los hombres y las cosas.

Ahora bien, dada la magnitud de la obra, y la necesidad de lector abrumado, que instintivamente  es llevado a antologizar, a resumir, a concretar para entender y sentir (vivir) mejor lo que lee, ve u oye, haría bien el poeta ubérrimo en ayudarnos a esa tarea. Él sabe bien que no toda vivencia poética del poeta creador es traducible a concepto, a palabra y a escritura, si queremos mantener y cultivar originalidad y calidad en todos y cada uno de los días de nuestra vida.

Lo que nos ha faltado

 

Lo que nos faltó. La luz
el aire, el campo. Su nostalgia
en el encierro recuerdo, ante el gozo
de volver a sentirlos, a estar en él
-el campo-, sentir que la vida verdadera
lo precisa, y si le falta lo sueña
es una nostalgia, una necesidad,
un aire libre que imagina y aviva
adentro. Para conjurar así que vuelva a ser,
otra vez se dé, y estés tú en él.
Así ahora esta tarde, así lo recuerdo
y siento, así los árboles del camino
me ven escribirlo en un poema.