Con palmas
y ramos
hoy
aclamamos
a un rey singular
montado en un asno.
No es un rey cualquiera,
como acostumbramos.
Ni un prefecto al uso.
Y menos el César
de los romanos.
Con palmas
y ramos.
Con palmas
y ramos
hoy
aclamamos
a un rey singular
montado en un asno.
No es un rey cualquiera,
como acostumbramos.
Ni un prefecto al uso.
Y menos el César
de los romanos.
Con palmas
y ramos.