El artículo publicado ayer en DN: titulado ¿Qué pasa aqui? ¿Qué puede pasar? ha sido quizás el que más comentarios ha suscitado, por lo que yo puedo saber; y esta vez, hasta ahora al menos, todos positivos. Sin intentar repetirlo aqui, que no es mi costumbre, pues que cada medio tiene sus contenidos propios, sí que quiero recalcar algo que los medios informativos españoles, volcados estas semanas en el caso navarro, parecen desconocer o menospreciar. Se trata de los escándalos en torno a Caja Navarra y Banca Cívica, que tres periodistas, independentistas vascos por más señas, se han encargado de recopilar, interpretar y difundir en un libro, El Banquete, editado por una editorial del mismo cuño político. Con libro o sin libro, sin todo ese basural el Gobierno foral y su partido no estarían hoy tan debilitados y desprestigiados, y el primer partido de la oposición podría tener alguna posibilidad de recambio, como tradicionalmente ha ocurrido en Navarra desde el año 1979, siempre que el partido en el poder ha sufrido un grave deterioro. A los dos partidos mayoritarios, participantes de hoz y coz en los chandríos de la Caja Navarra-Banca Cívica, se unen también otros políticos navarros, desde la izquierda comunista a los partidos nacionalistas vascos, algunos de cuyos representantes se han sentado, con todos los honores y honorarios, en los Consejos de administración de la Caja-Banca. Todos ellos han quedado tocados, quemados, abrasados, y casi extinguidos para un futuro político inmediato normal. Cosa que no reconocen ni quieren reconocer, mientras juegan a ritos y procedimientos, que en otra situación podrían tener algún sentido, pero que ahora están vacíos del mismo. Podemos decir, pues, resumiendo, que la Caja ha sido la verdadera caja de los truenos para la polìtica navarra. La caja de Pandora de donde salió el mal del descrédito de nuestros políticos actuales.- Nos queda el triste consuelo de poder votar, dentro de unas semanas, entre lo malo y lo peor, entre la desgracia y la desdicha. En tres ocasiones, nos salió al paso, en la última historia política del Viejo Reyno, un nuevo partido en el momento en que el anterior partido gobernante había terminado su función: UCD (1979); PSN-PSOE (1983); UPN (1991). Ahora tendremos que suplir con nuestros votos -ya ni vale el voto en blanco-, con nuestra firmeza, paciencia y ánimo de futuro lo que ninguno de los partidos a la vista, por una cosa o por otra, nos puede ofrecer, al menos por el momento. Tiempos recios para gente recia.