Juan Carlos Garaikoetxea

Conocí a Juan Carlos Garaicoechea, hijo de un carlista fundador del Círculo de la Rochapea de Pamplona, cuando era presidente de la Cámara Navarra y director de la empresa Eaton, hombre rico, ilustrado y ascendente en la vida social de Pamplona. Le invitamos a participar en  la serie de conferencias, Navarra hoy, ante su futuro, en el Colegio Mayor Larraona, enero-abril de 1976, con el título Aspectos económicos de Navarra, el 5 de febrero de ese año.

El PNV no estuvo en la Mesa Democrática. Nos vimos de nuevo en el Parlamento de Navarra, desde el 23 de abril de 1979 hasta que fue elegido presidente del Consejo General Vasco, un año después. Fue portavoz de su Grupo político, compuesto por él, Manuel Irujo y Carlos Clavería. Tuve que defenderle varias veces frente a ciertos fanáticos que no toleraban que estuviera un día más en nuestro Parlamento tras haber sido nombrado presidente del PNV y, después, del Consejo General Vasco.

Le propuse, siendo yo presidente del Parlamento Foral, visitarle oficialmente en su sede provisional  del palacio de la Diputación Foral de Vizcaya. en la Gran Vía de Bilbao. Y así lo hice.

Tras haber sido obligado a dimitir de su cargo de lehendakari en 1985,  fue elegido diputado al Parlamento Europeo en las elecciones de 1987, año y medio después de que entrásemos los primeros cooptados del Congreso y del Senado. Tuvimos allí poca relación: él vivía sobre todo la política vasca de aquí a través del partido (Euskal Alkartasuna) que había fundado después de abandonar el PNV, y su actividad en el Parlamento Europeo fue reducida.

Tienen razón los que ahora están resaltando su trabajo de constructor de la autonomía del País Vasco, de su primer Gobierno y de sus primeras instituciones. José Antonio Zarzalejos ha escrito que se equivocó con su partido queriendo ser presidente y no solo lehendakari, porque en el PNV solo son presidentes los del partido. Y más en tiempos de Arzallus. Lo cierto es que tenía graves diferencias con sus colegas p. e., en la visión de la confederalidad orgánica e institucional, etc.

En los penúltimos tiempos, me extrañó su voluntad de hacer converger su partido, EA, en BILDU, junto a SORTU, aunque tal vez sin diluirlo del todo: empeño arduo. Pero Otegi insiste, estos días, en calificar a Garaikoetxea como tremendamente independentista. 

Pensé que nos veríamos en el ciclo sobre la Transición, el pasado noviembre. Participó en la respuesta al cuestionario que nos hicieron desde el Archivo Contemporáneo de Navarra. Pero no asistió a ninguna de las cinco convocatorias. Asistieron, en cambio, activamente algunos de sus segundos colaboradores en Navarra por aquel tiempo. Uno de ellos me dijo que estaba delicado de salud.

Como dicen mucho estos días, incluso quienes van de ateos por la vida: Goian bego. Como no sé qué quiere decir eso de arriba, prefiero el Jaungoikoan bego. Que Dios le tenga con él.