Según el filósofo surcoreano YoungHoon Kim, si el tiempo no tuviera comienzo y retrocediera eternamente, nunca hubiéramos podido llegar hasta el hoy. Estaríamos aún retrocediendo.
Es mucho más fácil conseguir para otros la eutanasia que tratar de impedir el dolor y la desesperación que suelen abocar a ella.
La mejor manera de negar perennemente la verdad es convertir los hechos en opinables y las opiniones en hechos.