Habla la consejera de Hacienda

 

           La entrevista con la consejera de Hacienda del nuevo Gobierno de Navarra, Elma Saiz, no dio mucho de sí. Era el día, en que apareció la sentencia sobre la devolución del IRPF a las madres y la consejera lo fía todo a la ley de medidas fiscales con retroactividad, pero no dice con quién van a sacarla adelante, puesto que sus socios de Goberno no están por la labor. Y tampoco va más allá de la deducción, a la espera de consensos y soluciones. Con motivo del abono de 72 millones del grado a los maestros interinos, reconoce que se encontró con tesorería, con una buena caja.

En cuanto al próximo presupuesto, dice una y otra vez que su responsabilidad es hacer el mejor para las necesidades de Navarra, con el acuerdo programático como guía, y rehúye una y otra vez la declarión de Bildu de tener que elegir entre ellos y Navarra +. Lo llevará al Parlamento a  mediados de diciembre, y pone interés en recalcar que no hay socios preferentes. Como la lógica es implacable, frente a todo lo dicho por sus jefes, no le gusta hablar en términos de más o menos progresista. ¡Cuando su vicepresidente definió su programa y su Gobierno  progresista-feminista la base de cualquier diferenciación y preferencia!

Tras confesar que de momento no trabajan para aliviar la tributación de las familias, dada una serie de prioridades como las antes dichas, evita a  toda costa culpabilizar al Gobierno anterior por no tener ya tiempo para invertir financieramente el superavit del año pasado. Y ante la pregunta sobre el incremento de un treinta por ciento de la estructura del nuevo Gobierno, repite como un loro la cantilena de que lo fundamental es que el gasto vuelva directamente a la ciudadanía. Y entonces, tutti contenti.

Eso sí, al final, entrevistadora y entrevistada intentan divertirnos con los tres maratones deportivos que lleva la segunda a sus espaldas.