La estela discoidea, como monumento funerario, abunda en Ultrapuertos y en la merindad de Sangüesa, pero se encuentra desde Oriente Medio hasta Escandinaviia y Portugal. Tiene entre nosotros fechas desde el siglo XXI hasta hoy mismo.
Compuesta de pie, cuello y disco, en algunos lugares se llamó harri gizona (hombre de piedra) e ilargi (luna=luz de los muertos).
Muchas tradiciones culturales, algunas de ellas antquísimas, aparecen en su ostensorio de piedra: discos ruedas solares, crecientes lunares y otros símbolos astrales, flores y animales, motivos heráldicos, anagramas cristianos, cruces, figuras humans y bíblicas, símbolos profesionales del difunto…
Plantas de piedra, que adornan jardines de muertos, como éste de Etxalar.
Breves y cercanos soles de vida.
Pálidas lunas veladoras de la noche.
Hitos de separación, a la vez que señales de trascendencia y relación ulltramundana.
Ángeles custodios de piedra.
Hermes cristanos de piedra.
Mastines fieles de piedra.
Bendiciones circulares e insis tentes, hechas de piedra.
Espejos vaciados y expectantes de piedra.
Tenaces testigos de la esperanza más duros y resistentes que la piedra.