Está claro que el papa Francisco no piensa de la mujer como el poeta, aqui citado, Pedro Torroella. Nos lo cuenrta el semanal más leído de España – ES -, que hace un reportaje sobre las mujeres más influyentes del Vaticano: una, religiosa, rectora del Antonianum, la universidad franciscana de Roma, una de las nueve existentes en la ciudad; otra, seglar, directora de los Museos Vaticanos; una tercera, religiosa, subsecretaria del Dicasterio para la Vida consagrada y la Sociedad de la vida apostólica… Una cuarta, Lucetta Scaratta, la veterana de 68 años, también seglar, alejada de la fe durante años, es directora del suplemento femenino del L´Osservatore Romano. y trabaja con un equpo de ocho mujeres, una de las cuales es agnóstica y otra judía. A Lucetta le parece, como a mí, alentador que el papa haya creado una comisión paritaria para reflexionar sobre el diaconado femenino, y que haya decidido hacer del día de Santa María Magdalena una fiesta tan importante como la de los apóstoles. Frente a la demagogia fácil de las palabras, el progreso cauto de los hechos. Porque, y Lucetta lo sabe mucho mejor que yo, en el Vaticano se enfrenta [Francisco] a un conservadurismo secular que le da poco margen para actuar y derribar a una curia que se agarra al pasado. Después de estos signos positivos, nos toca a nosotros reaccionar y hacer propuestas