El Evangelio según Picasso

 

               Es la primera vez que Pablo Picasso aparece como evangelista. Es la primera vez que Picasso entra en una catedral, la de Burgos, a través de la sala  de exposiciones Beato Valentín Palencia, adaptada para la ocasión, junto al claustro bajo, que reúne 44 obras del pintor malagueño. Gracias al buen entendimiento entre Bernard Ruiz Picasso, nieto de Picasso y de Olga Khokhlova, y el arzobispo de Burgos, el vizcaino Mario Iceta.

Lo cierto es que el genio español de la pintura del siglo XX visitó la catedral de Burgos en 1934, en su último viaje a España, junto a Olga y su hijo Paulo, padre de Bernard, y quedó prendado de la catedral. Hay una foto y hasta estuvo en una corrida. El nieto ha querido recuperar el acontecimiento y entre él y el arzobispo han puesto lo demás.

Picasso. Raíces bíblicas es el título.  Sabemos que el pintor no es un hombre religioso, pero no fue tampoco un extraterrestre y recibió la influencia religiosa de su familia y de su tiempo. Es el Picasso que va a misa con su madre al convento de la Merced de Málaga, y el de las clases de pintura sacra con su profesor José Garnelo Alda. Pero sobre todo es el español ilustrado entusiasta de Murillo, Zurbarán o El Greco, pintores religiosos por excelencia, a los que admirará, estudiará, copiará, transformará y reinterpretará en temas de la historia sagrada, como el  verdadero rostro de Cristo, el Gólgota, la maternidad, la esperanza, la vanidad… Y por eso llegarán a Burgos cuadros desde París, Madrid, Barcelona, Málaga, Montserrat… Con títulos, como Maternidad, Vanitas vanitatum, Naturaleza muerta con calavera y tres erizos, El Gólgota, Madre con niño muerto, El monaguillo, Cabeza de mujer con sombrero…

El vicario general de la archidiócesis de Burgos, Carlos Izquierdo Yuste, ve en Pablo Picasso una persona con una sensibilidad muy grande, con una gran capacidad de ir a lo profundo, de no quedarse en lo superficial. Ahí aflora la verdadera dimensión del ser humano. Y es lo que te lleva a conectar con la Encarnación. Ese es el aspecto más interesante.  Picasso es capaz de recuperar el valor de los grandes problemas del hombre, de las grandes preguntas: están todas aquí planteadas: la muerte el suicidio, el sufrimiento, el cariño, la educación, la paz, la esperanza, la visión crítica del arte. No era, como él creía un improvisador. Cada tema lo estudia con una profundidad pasmosa. Era un gran creador y un gran trabajador.