El Cristo de la Siembra

 

    Sale de la iglesia de la villa, donde, un día remoto, estuvo la mezquita.

Sale a hombros de la gente de Murchante, que lo saca todos los años, el segundo domingo de noviembre, en una de las prfocesiones má serias y silenciosas de Navarra, fuera de la Semana Santa.

Imagen de vestir o candelero, el Cristo de la Siembra fue esculpido por el sangüesino Juan de Biniés en el taller de Tudela, en el primer tercio del siglo XVII; coronado de espinas, salpicado de sangre, los dedos crispados sobre el madero de la cruz.

Lo sacaron por el pueblo en los peores tiempos de las pestes, de las hambres, de las sequías, de las heladas, de las malas cosechas, de las turbionadas del río Queiles, de los saqueos y estragos de las giuerras de Sucesión y de la Francesada.

Hoy lo sacan, agradecidos  y devotos, por las calles de una villa crecida, renovada, agrícola e industrial, empinada sobre la terraza aluvial del regadío, o derramada a sus cuatro lados,  a los compases de una música grave que interpreta la banda municipal.