Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella (kai ètheáthe up´autés), no creyeron…
(Mc 16, 11)
Ha resucitado el Señor y ha sido visto (ôphthé) por Simón
(Luc, 24, 34)
Los discípulos que le oyeron
y le siguieron
y le quisieron,
después de muerto
por fin le vieron,
y le sintieron,
y vivo le vivieron.
Y después,
le revivieron,
le defendieron.
Por él sufrieron
y murieron.
¿Hay algún testimonio
más verdadero?