Cuarto domingo de Adviento

 

(Sobre el salmo 98)

Cantemos al Señor un canto nuevo
por sus nuevas proezas con nosotros.

Se ha dado a conocer a todo el mundo
y no olvida su casa de Israel.

Para todos es Dios el Salvador:
por eso están contentos y gozosos.

Cantad y tañed con todas las fuerzas
para gloria y honor de nuestro Padre.

Aplaudan los ríos, griten los montes
y salte el mar con todos sus vivientes.

Porque llega el Señor a juzgarnos,
a juzgar a su pueblo con su amor.