Leo con tristeza que la dirección del museo al aire libre Chillida-Leku, abierto en Hernani el año 2000, tras 17 años de realización, y que han visitado casi un millón de personas, ha solicitado expediente de regulación temporal de empleo y ha decidido el cierre del mismo, salvo algunos servicios mínimos, a causa del déficit recurrente y de unas enormes pérdidas económicas. Sabíamos desde hace tiempo que las relaciones con el ayuntamiento batasunero del lugar no eran las mejores posibles y que el entorno del museo dejaba mucho que desear. Sabemos que el déficit es recurrente en todos los museos del género.Pero no sospechábamos que el primer museo (privado) de Guipúzcoa pudiera verse obligado a tomar una medida tan drástica como ésta. Aún recuerdo, en una de mis visitas al lugar, la figura estilizada de su creador, ya en sus penúltimos días de desvanecimiento mental, acompañado amorosamente de su esposa, Pilar Belzunce, recorriendo lentamente con unos amigos el espacio del parque, de una esccultura a otra, de estación en estación, como en una de sus últimas peregrinaciones en torno a su vida y a su obra. Fue uno de nuestros grandes artistas, verdaderamente arraigados y verdaderamente universales, uno de los pocos en quien se fijó un gran filósofo, como en este caso Heidegger, para prender y aprender de su obra nuevas dimensiones y momentos del ser en su dinámica expansión por la vida del Da-Sein, de la existencia humana, en su devenir en el tiempo y el espacio.- Esperemos que, en medio de la crisis económica que nos rodea, y, corregido y mejorado todo lo corregible y mejorable, el arte no sea, como casi siempre, el único lujo humano que haya de desaparecer.
