Himno a san Francisco de Javier

No he publicado nunca entero el himno que me encargaron para el V Centenario del nacimiento del santo navarro. Hace tres años, una publicación jesuítica, muy querida de mi familia desde hace mucho tiempo, tuvo la ocurrencia de publicarlo, pero, al decir de su responsable, le quitaron un verso, porque no había sitio suficiente en la página. Dios sea bendito. Acabo de leer, como todas las noches del 2 de diciembre, el último capítulo de la inmensa biografía del P. Schurhammer sobre la muerte del misionero jesuita en Sanción, lugar sacro que visité en un viaje memorable. Dice el himno, escrito de la manera menos retórica posible y ateniéndome a la vida, al espíritu y a la doctrina del Maestro Francisco:

Que todos te conozcan,
eterno Creador,
y a Cristo que es tu Hijo
y nuestro Salvador.
Que todos te confiesen
por Padre y por Señor.

El santo misionero
pedía siempre «más»
a Dios que es pura gracia
y pura eternidad:
más fe para entregarse,
más fuerza para amar
por todo el mundo a todos;
más gentes que salvar.

Que todos te conozcan,
eterno Creador

Fue el hombre para todos
Francisco de Javier:
los pobres, los esclavos,
los hombres del saber,
los presos, los enfermos,
los dueños del poder.
Amándolos a todos,
se hacía todos él.

Que todos te conozcan,
eterno Creador,
y a Cristo que es tu Hijo
y nuestro Salvador.
Que todos te confiesen
por Padre y por Señor.