Doy un paso más adelante que las mujeres jóvenes, que ayer interpelaron en un acto público a la ministra Irene Montero:
–¿Una mujer trans, que viola a otra mujer, es una mujer?
Doy un paso más adelante que las mujeres jóvenes, que ayer interpelaron en un acto público a la ministra Irene Montero:
–¿Una mujer trans, que viola a otra mujer, es una mujer?
¿Para que volver, tras la esperpéntica sesión de ayer en el Congreso, a los errores, las contradicciones, los empecinamientos, las rupturas, las desfachateces, las ignominias, la doble o triple moral de este Gobierno? ¡Y un presidente, entre avergonzado y cobarde, que no asiste siquiera a la sesión!
Pero frente a esa caricatura de las dos nuevas feministas, ministras de un Gobierno democrático y europeo, solas y aisladas en el banco azul, están millones de mujeres, dignas y laboriosas, comenzando por nuestras madres, genuinas representantes del Día Mundial de la Mujer Trabajadora.
Bien está que las Directivas de la Unión Europea, aunque sean inspiradas por el PP europeo, la mayor formación política de la Unión, se trasladen a todos los países, incluidos los gobernados por socialistas, aunque el español esta vez muestre y manosee la paridad de las mujeres como iniciativa propia y triunfo partidista y personal. Bien está que las mujeres, antes y después del 8 de marzo, ocupen el lugar y la extensión debida en listas electorales, administración de empresas y gobiernos locales, regionales y nacionales. Con la moderación que requiere la operación y la firmeza que merece tan noble causa. Después de todo, Europa es el continente que sobresale, con todas las correcciones que se quiera, muy por encima de los otros en la legislación de todo tipo en apoyo a la mujer.
Y tiempo habrá de pensar en otras paridades, necesarias también para el equilibrio de toda la sociedad. Pienso en la paridad entre personas jóvenes y maduras. Entre personas capacitadas y personas con alguna discapacidad. Entre personas autóctonas y personas inmigrantes. Entre personas blancas y personas de color. Y así podríamos seguir mucho rato…
Ha nevado un cielo sobre la tierra,
que ha amanecido blanquiceleste.
Y todo es creación
y movimiento.
Unos suben.
Otros bajan.
Unos corren.
Otros vuelan.
Coreografía total.
La historia del mundo acaba de comenzar,
toda en colores.
Y el chocolate espeso nos parece
más sabroso que nunca.
La Transfiguración de Jesús
Cuaderno de bitácora, 14 de marzo de 2022
https://www.vmarbeloa.es/segundo-domingo-de-cuaresma-6/
Ya están algunos tránsfugas, con su sonrisa helada, mirándonos retadores desde sus ventanales prelectorales.
¿Querrán que nos acostumbremos a ellos?
Los tránsfugas son muy peligrosos para la democracia.
No por trans. Ni siquiera por fugitivos
(todo el mundo puede cambiar de partido, cuando buenamente quiera),
sino por desleales, con el escaño ajeno al hombro.
Por fugaces.
Lo primero que hay que hacer es desmontar las mentiras que llegan desde el Gobierno sanchista contra el empresario Rafael del Pino, tercera fortuna de España, propietario de una de las empresas españolas más importantes en todo el mundo, e hijo del fundador de la misma y de la ejemplar Fundación, que lleva su apellido, que financia una larga lista de obras culturales en nuestro país.
Ni Ferrovial se va de España, donde solo tiene un 15% de sus trabajos. Ni su propietario tiene intención de sacar de España su contribución personal económica. Ni los ERTES, como dice la ministra de Trabajo, fueron un regalo del Gobierno a las empresas.
Por otra parte, ¿de qué se quejan los ministros y ministras de un Gobierno, donde, comenzando por su presidente, no hacen más que insultar, denunciar, apuntar, incluso con nombres y apellidos, a la clase empresarial, día tras día?. ¡Y ahora a este empresario concreto le acusan hasta de antipatriota, ellos y ellas que jamás se atreven a pronunciar la palabra patria!
¿Antipatriota son los hermanos Gassol? ¿Los innumerables futbolistas y deportistas en general, así como cantantes, científicos, profesores, artistas, médicos,, enfermeras…, que trabajan fuera de España?
¿Fueron antipatriotas los muchos empresarios europeos que trajeron sus empresas a España? ¿Los denunciamos como a tales cuando llegaron??
Y ¿qué se hizo de aquella libertad europea, que consistía en en la libre circulación de personas, capitales y mercancías?
Buen partido ayer el de Osasuna-Athletic, tenso, duro, sucio a ratos, veloz siempre, alocado a veces, con varias tarjetas amarillas, sin florituras en el juego. El gol del marroquí Abde (¿Abderrmán?) cambió las cosas para los navarros, que resistieron bien, y sobre todo la última acometida de los bilbaínos, que no se lucieron mucho ni demostraron superioridad histórica alguna en una de sus competiciones favoritas.
Ay, el fútbol. ¿Qué sería de nosotros sin el fútbol? El único acontecimiento que llena semanalmente los mayores espacios. El único que llena páginas enteras en los periódicos. El único, cuya trasmisión se recita con grandes gritos, exclamaciones y aspavientos. El único que, cada día, proporciona conversaciones sin fin a toda clase de públicos. El único que hace de los entrenadores filósofos y de los jugadores héroes populares.
Pero sus efectos sociales balsámicos van mucho más lejos. Hace 87 años los futbolistas navarros y vascos se enfrentaban a tiros en los campos de batalla. ¿Quién se acordaba ayer de todo aquello? En la misma guerra, en los momentos mejores, jugaban unos y otros al fútbol. Así siguen ahora por fortuna. En los equipos no hay conservadores ni progresistas, ni nadie les pregunta a quién votan, si es que votan. En los equipos de fútbol juegan mocetones de color, y es la mejor manera de admitir y aceptar socialmente esa hasta hace poco anomalía, aunque los estadios de fútbol sean a la vez las mejores tribunas para que una minoría vomite su racismo, pero con inmediata repulsa y castigo social.
Y, en cuanto a política más concreta, mientras el Athletic de Bilbao aspire con tal pasión a ganar la Copa del Rey (de España), no hay mucho que temer del Nuevo Estatuto confederal y autodeterminista, que se guarda el lehendakari en la faltriquera. Y lo mismo habría que decir del Barça en su entusiasmo por ganar la Liga (Española) y seguir jugando en ella, diga lo que diga Puigdemont.
¡Bendito fútbol, aquel balompié, todavía vigente en el Betis, derrotado también por Osasuna!
El nuevo caso de corrupción en el PSOE, llamado Tito Perni o el mediador, arrecia cada día en las Islas Canarias y en toda España, y promete dar nuevas alegrías de morbo a todos los medios informativos. Adviene en las antevísperas de las elecciones, cuando aún estamos ojipláticos con la petición del fiscal de 15 años de prisión para un ex ministro del PP, en el llamado caso Kitchen (años 2013-2014), y cuando aún tenemos vivo el caso de los ERE en Andalucía, mientras comparece ante el juez por otro caso de corrupción antigua, la dirigente de Junts per Cat, y ex presidente del Parlamento catalán, Laura Borràs.
Toda una nueva estampa, una más, de un país con corruptos y corruptores.
Pero lo que podía ser una ocasión de arrepentimiento y de renovación común, deviene habitual negación de responsabilidad de los acusados, tibieza en sus partidos a la hora de hacer autocrítica y propósito de enmienda, y sobre todo esa manía de proyectar sobre el adversario político parte del mal o todo el mal propio, sin llegar nunca a un programa común de regeneración moral y política. Seguimos sin aprender de tamaños escándalos, porque no hay verdadera asunción de responsabilidades, y solo se intenta responsabilizar al adversario-enemigo, en una España, donde parece que la única moral pública, cuando existe, es la del mero derecho penal.
Como era de temer, y siendo África el sujeto, el viaje del papa Francisco a la República Democrática del Congo y a la República del Sudán del Sur, ha sido olvidado de nuevo por los medios de comunicación españoles.
Era el tercer viaje de un papa (Juan Pablo II, dos veces) a la primera de las Repúblicas, el llamado diafragma de África, con más de 100 millones de habitantes, uno de los países más ricos potencialmente del mundo y, al mismo tiempo, al decir del papa visitante, atormentado por la guerra y que sigue sufriendo, dentro de sus fronteras, conflictos y migraciones forzosas, y continúa padeciendo terribles formas de explotación.
En su primer discurso, en el jardín del palacio presidencial, ante el presidente de la República, autoridades y cuerpo diplomático, Francisco pronunció una de sus alocuciones más denunciadoras, más proféticas, a las que ya nos tiene acostumbrados en sus viajes apostólicos:
-Tras el colonialismo político,, se ha desatado un colonialismo económico igualmente esclavizador. Así, este país, abundantemente depredado, no es capaz de beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos: se ha llegado a la paradoja de que los frutos de su propia tierra sean extranjeros para sus habitantes.
El papa romano tocó muchos puntos concretos: el abandono de la escuela por los niños, muchos de ellos explotados y muertos, sometidos a un trabajo esclavizador en las minas; el veneno de la avaricia, que ha ensangrentado sus diamantes; la obstinación por la propia etnia por intereses particulares, alimentando espirales de odio y violencia…
Y queda para las antologías este desgarrador apóstrofe profético:
-¡No toquen a África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar ni una guerra que saquear. Que África sea sea protagonista de su propio destino. Que el mundo recuerde los desastres cometidos a lo largo de los siglos en detrimento de las poblaciones locales y no se olvide de este país y de este continente!