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Últimos aforismos

 

Decimos que tomamos el sol, cuando es el sol lo que nos toma.

 

Una nueva política (nueva mercadotecnia política) ha llegado para quedarse: la del anuncio. Basta anunciar algo y darlo por hecho. Y a otra cosa, mariposa. A otro anuncio. O al mismo. Y asi, ad infinitum.

 

Es incompatible pretender y exigir privacidad y entrar en redes sociales.

Hasta Riaño

 

         Otro día, desde Carrión nos propusimos subir hasta el corazón de la montaña leonesa, hasta Riaño. Subimos remontando el curso del río Carrión, siguiendo el alto trazado de los chopos y de los álamos, sauces y fresnos, pasando por pueblos tan naturales y antiguos como Poza de la Vega, Acera de la Vega, Pino del Río o Fresno del río… Atravesamos el poblachón de Guardo, de áspera historia laboral, hinchado y deshinchado por las minas, que ya se cerraron, y pasamos cerca del inmenso embalse de Camporredondo, que recoge las aguas del noroeste de la provincia palentina, bajo  las cumbres de Curavacas, Espiguete o Pico Mucia, con dosmiles subidos.

Verdes, estrechos, altos y ganaderos valles por tierras leonesas. Tras largas vueltas y revueltas por carreteras de montaña, en plena ya Cordillera Cantábrica, nos aparece el macizo de Riaño, en la comarca histórica Montaña de Riaño, al otro lado de los Picos de Europa:

Rebaños de picos de piedra caliza,
con ovejas y pastores de piedra caliza,
y pastos de piedra caliza,
puestos en pie bajo un cielo de piedra azul.

Se miran en las aguas tenebrosas, aparentemente azul mansas, del embalse convertido en lago de Riaño. que, con nombre de presa, se engulló 9 pueblos el año 1987, entre ellos Riaño, el único que ha podido rescatar su nombre.

Aparcamos en la calle más alta del pueblo, un pueblo nuevo por definición, y andamos hasta el parque, tan nuevo como él, donde se yergue la ermita románica de Nuestra Señora del Rosario, que fue trasladada hasta aqui, piedra a piedra, desde el pueblo hundido de La Puerta, como símbolo de lo que se perdió y de lo que no se quería perder. Nos sentamos también nosotros en el banco más bonito de León, contemplando el lago, y uno podría estar aqui horas con este sol, este cielo y este mar, que parecen fuera del mudo. Caminamos un kilómetro por el Paseo del Recuerdo repasando -demasiado de prisa, claro-, en una serie de paneles, la historia rota de los nueve pueblos, fantasmas inevitables, muy vivos para algunos, de los que no podrán durante muho tiempo desurdirse estos parajes. El Paseo termina en el embarcadero, desde donde se domina el nuevo conjunto aquitectónico, rematado por la vertical iglesia parroquial de Riaño, trasladada hasta aqui, iguamente piedra a piedra, desde otro pueblo extinto, Pedrosa del Rey.

Viendo los folletos turísticos y las múltiples señales de rutas y circuitos por todas partes, uno se imagina qué encantos puede tener navegar  por este lago-embalse, de 100 kilómetros de costa. O arribar a la ermita de Quintanilla, a orillas de las aguas. O ascender al pico Gilbo, al Yordás o a Peñas Pintas. O visitar el idílico valle de Anciles. O ir más allá, hasta los valles aledaños de Valdeburón. Riosol o Valdosín. O enlazar con la Montaña palentina, con lagos-embalses, glaciares, cascadas, y la mayor cincentración de iglesias románicas de Europa.

A la vuelta, nos paramos, el último rato de luz, en Saldaña, capital de la comarca palentina Vega-Valdavia, donde celebran las fiestas, de interés turístico regional, de la Virgen del Valle, patrona y alcaldesa perpetua de la villa. Es, según la leyenda,  la misma Virgen que Alfonso I el Católico, de Asturias, llevaba en el arzón de su caballo, a la que atribuyó la conquista del castiilo a los moros, el año 754. También Saldaña tuvo condes, y, el año 1128, aquí se casó Alfonso VII de Castilla, hijo de Urraca I de León, con Berenguela de Barcelona, y en su honor se corrieron toros: la primera corrida de toros documentada. En la plaza mayor, abarrotada de gente, bailan al son de la dulzaina y el tamboril unos danzantes con boina y fajas rojas, que es maravilla.

El Dios de Antonio Ruiz de Montoya

 

         Este jesuita peruano (1585-1652) vivió con y para los guaraníes durante veinticinco años; aprendió su lengua; conoció sus costumbres y también la geografía, la fauna y botánica de la selva. Fundó 13 Reducciones, con sus poblados, colegios, iglesias, centros de producción agrícola. Defendió a sus indios frente a las bandas armadas portuguesas (los bandeirantes), que querían esclavizarlos, a veces trasladándolos desde Brasil hasta Argentina cerca de mil kilómtros. Más tarde, le fueron asignadas 26 Reducciones en la zona de los ríos Paraná y Uruguay, cuando tuvo que armar a sus pobladores contra los bandeirantes. La maravillosa película La misión, de Roland Joffé (1986) está inspirada en su persona, sus hechos y sus escritos. En 1637 viajó a Madrid para presentar al rey de España la causa de los guaraníes y su defensa, y regresó a Perú cinco años después. Entonces escribió su libro Sílex del divino Amor, un tesoro de experiencias espirituales, donde menciona al guaraní Ignacio, su maestro espiritual.

– Quita discursos. Quita formas. Quita comparaciones y figuras. Que cuanto más quitares, conociendo que nada puedes conocer, si no dejas más, porque el objetos que buscas tiene su habitación en las tinieblas, a cuya luz increada el más claro y despejado sol es tiniebla oscurísima.

– Desnudo absolutamente en la presencia de mi Dios, como lo estaba la nada, para que de mí, como de nada, haga o deje de hacer lo que fuera de su debido gusto (…) Mi alma es de mi Dios. A él la vuelvo y de ella me desnudo. Y me pongo en aquel paraje y puesto en que estaba en su divina idea antes de que la comunicara el ser que tiene.

– Mientras tienes que vencer en dejar lo dulce de tu gusto por lo amargo ajeno, no amas con voluntad libre. Lo estarás cuando tu voluntad estuviere tan unida a la divina, que no hagas diferencia de amargo o dulce.

«Guardaos de los escribas…»

Mc 12, 38-42

Quizás algún escriba de Nazaret
enseñó a Jesus la lengua hebrea y a leer las Escrituras.
Después los encontró por Galilea,
y sobre todo en Jerusalén,
y discutió con ellos en varios momentos de su vida.

No formaban un concreto grupo religioso.
Eran lo que los secretarios de hoy en día: un oficio diverso
de muy distintos grados y deberes.
Sacerdotes o laicos, bajos o altos funcionarios,
técnicos en la escritura y copia de documentos,
en muy varios niveles de la escala política y social.

A veces fueron hombres sabios,
hombres santos y piadosos,
maestros de la Ley,
respetados, venerados por el pueblo:
Baruc, Esdras, Henoc,
escritores y líderes en tiempos convulsos;
el mártir Eleazar,
o el autor del Eclesiástico y hombre de Gobierno,
Jesús Ben Sira.

Para los tres primeros evangelistas,
los escribas eran expertos en la Ley,
siempre vinculados a los fariseos,
a veces a los  jefes civiles, los ancianos,
y a los jefes de los sacerdotes
en la ruda hostilidad a Jesús de Nazaret.

Marcos nos dice pronto que el Maestro
enseñaba con plena autoridad,
y no como los escribas.
Solo una vez llamó Jesús a un escriba

cercano al Reino de Dios, al convenir
sobre el mandamiento principal.

Estaba, un día, el Maestro sentado con los suyos
junto al arca del Tesoro del Templo.
Y viendo tal vez algunos escribas poderosos
echar vistosos  donativos en la hucha,
junto a una anciana viuda, que echó dos moneditas,

–Guardaos –les dijo– de los escribas,
que gustan pasear con amplio ropaje;
ser saludados en las plazas;
ocupar los primeros asientos en banquetes
y sinagogas;
que devoran la hacienda de las viudas
so capa de largas oraciones…

Y, comparándolos con la mujer:

–En verdad os digo que esa pobre viuda
ha echado más que el resto de los donantes,
que entregaron lo que les sobraba,
mientras ella lo que tenía para vivir…

¡A la guardería!

 

¿ Y qué me hacen esos niñatos y esas  niñatas del PP en Madrid, que se quieren suicidar en público? ¿Y esos y esas quieren gobernar España? Mándenlos  y mándenlas a casa. Y, si no se atreven a tanto ¡llévenlos  y llévenlas, unos meses, a la guardería!

Plan de Recuperación europeo en Navarra

 

          Ayer, 4 de noviembre, el Consejo Navarro del Movimiento Eeuropeo organizó una jornada de estudio sobre Navarra y el Plan de Recuperación Europeo: tranformación digital, transición energética y medioambiental, subvencionada esta vez por el Gobierno de Navarra.

Tras el saludo de la presidenta del Consejo Navarra, Patricia Plaza, dijo unas palabras de circunstancias el director de Acción exterior del Gobierno foral, Sergio Pérez García, quien abandonó de inmediato el salón, requerido sin duda por sus muchas ocupaciones en ese mismo momento.

Doña Izaskun Goñi Razquin, directora general de Política de Empresa, Proyección internacional y Trabajo, en representación del Gobierno de Navarra, leyó con cierto desparpajo un montón de páginas recorriendo de manera harto complaciente, cuando no triunfal, todo lo que ha hecho y va haciendo su Gobierno, sin la mas mínima autocrítica, ni asomo de la misma, como es natural. Claro que el tema de la primera mesa se prestaba a ello: Valoración de las iniciativas y retos de la Comunidsd Foral de Navarra en el proceso de recuperación.

La siguió´en en el  uso de la palabra Javier Iradiel, representante de la Confederación de Empresarios de Navaarra con una exposición del extenso e intenso cometido en todo este tiempo de su Asociación. Y, mientras él hablaba, doña Izaskun Goñi abandonó la mesa y la sala, dejando de oír a los representantes sindicales, Marisol Vicente( UGT) y Jesús Rodríguez (CCOO), que se quejaron muy seriamente de las pocas ganas del Gobierno de Navarra de contar con ellos en esta ocasión tan importante para la vida de la Comunidad. Y, curiosamente, a estas voces se unió luego el repreentane de la CEN, quien subrayó que toda su actividad había sido iniciativa propia y exclusiva, que pusieron luego a disposición del Gobierno para mejor servicio a los navarros.

Durante la segunda mesa redonda acerca de los Criterios de acceso y de reparto de los fondos del programa Next Generation: Pymes y Autónomos, ocupó  durante unos segundos Goñi Razquin la primera fila de oyentes, para abandonar la sala por segunda vez.

Por lo demás, la jornada no pudo ser más actual y más útil.

 

 

Adiós al otoño en Urbasa

 

              El otoño dura, como bien sabemos, casi hasta Navidad, pero los admiradores del otoño literario-pictórico en Navarra sabemos que suele acabar, incluso cuando ni llueve, ni hace frío, como este año, en la primera o segunda semana de noviembre. Por eso, tras despedirlo en Baztán, nos fuimos a despedirlo, tres días después, a la Sierra de Urbasa. El trayecto hasta la entrada por Olazagutía está lleno de hermosura  por los últimos o penúltinos chopos amarillos a orillas de los ríos, y los muchos tilos, arces  o cerezos silvestres que se encienden estos días a los dos lados de la carretera, y sobre todo por los rodales extensos de roble americano, que aalegran zonas enteras de robledales en las laderas del macizo de Aralar.

La subida a la Sierra, cerca de Olazagutía, es una de las bellas experiencias del otoño navarro. Alguna vez se me ocurrió intentar, literalmene, describirla en un día parecido a este. Hoy me contento con ver la la contienda natural entre los avellanos omnipresentes, las hayas hegemónicas, algunos serbales y tilos, y hasta los más bellos de los robles, por alcanzar la mejor composición, el mayor alarde de color, la más original de las presentaciones. A veces, la contienda se libra en el mismo árbol, entre un tronco y otro, entre una rama y otra rama, y entre una hoja y otra hoja. ¿A dónde mirar? ¿En dónde detenerse?

Encaramados en el bosque, nos detenemos junto al Centro de Información, todo rodeado de coches y de gente. Nos vamos luego a pie hacia el bosque encantado, que se esconde a la izquierda de la carretera principal, debajo de la falda oeste de la pared norte, que levanta la selva enfrente de Aralar y forma uno de los muros de la Barranca. Estamos en el lugar llamado Sorosgain (campo alto), donde apenas hay gente. El llamado  bosque encantado tiene como protagonistas hayas descomunales, de tronco hercúleo y piel final casi de abedul, con sus grandes pies y primer tronco resguardados por el musgo, y complexión matriarcal, y junto a ellas, con ellas, y hasta dentro o debajo de ellas ,  pequeños o grandes fragmentos de piedra caliza, cubiertos también de musgo, de muy distintas figuras, entre humans y anmalescas. Seguramente, en tiempos remotos, grandes peñascos, que a veces se hicieron añicos y, otras, se mantuviieron más o menos erguidos, se desprendieron de los acantilados superiores y rodaron por este somontano Las hayas o hayones conservan la mayor parte de sus hojas y construyen allí arriba verdaderas cúpulas góticas de esplendor y trascendencia.

A veces las hayas crecen desde las paredes del peñasco o desde su parte superior, formando verdaderos encantos de composición, como para un concurso de fotografía. Las rocas desprendidas han abierto en ocasiones huecos interiores, que parecen ventanas o espejos, y en otras se han convertido en plataformas de plantones de hayas y de hayas hechas y derechas, en un juego arriesgado, que no tiene nada de inestable. Caminamos por el Camino de los montañeros, donde encontramos algunas parejas jóvenes. En el centro de un pretil de piedra labrada por el hombre vemos la boca de una sima, con los arneses de los espeleólogos fijos en las primeras piedras del agujero. Más adelante, otro cerco también de piedra labrada guarda otra sima que se abre debajo del tronco mismo de un haya. Un simpático valenciano, que visita habaitualmente Navarra, y es muy conversador, nos dice que él se metió en ella hacee tiempo y pretende ahora que haga lo mismo su joven acompañante.

Yantamos my tarde no lejos del comienzo del recorrido. Por la tarde, con un sol que parece el último de este largo verano que no se ha ido con el mes de octubre, pasamos despacio cerca de los lugares sagrados de Urbasa, tantas veces recorridos-: Otxoportilo, el camping, Gortasoro, las ventas de queso, la Fuente de los Mosquitos, el raso de los caballos y las vacas, la casa de los Capuchinos, el viejo frontón y el viejo palacio, el  monte de Limitaciones…

Y para que el final sea tan hermoso como el comienzo, bajamos hacia Zudaire. Todavía nos queda por ver los prietos hayedos otoñados de Baquedano, Gollano y Artaza, y los juveniles choperales a orillas del Urederra, en uno de los paisajes más encantados de Navarra.

 

Todos los fieles difuntos

 

   Todos los fieles difuntos*
       son fieles difuntos,

       con tanta fidelidad,
       que raya en eternidad,

       a no ser que los despierte
       Dios del sueño de la muerte,

      y los vuelva a su función,
      el fin de la  Creación.

______________

* Juego con el verbo laltino deponente fungor-fungi (desempeñar, cumplir), de donde proviene difunto (el que ya ha cumplido), y función.

Todos los santos

 

Todos los santos.
-¿Quiénes?
-¿Cuántos?

-Todos aquellos,
regalados
con la gracia de Dios:
Los pobres que en Él solo confiaron.
Los que pasaron hambre
y nunca estuvieron hartos.
Los que no rieron
y lloraron.
Los humildes
y humillados.
Los limpios de corazón,
de lengua y de redaños.
Los compasivos
con propios y extraños.
Los que trabajaron por la paz,
la reconciliación y el pacto.
Los perseguidos por la justicia.
Los santos
de todos los tiempos y lugares
-no solo los oficialmente santificados-,
a los que Dios Padre
hizo y hace bienaventurados.