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Un error grave

 

      Lo mismo digo una cosa que otra, porque las cosas son distintas. Y, si digo que me gustaría que la comisión que se forme y el informe que se haga abarcase todos los casos de pederastia, también creo que negarse a incluir la pederastia en los ámbitos de la Iglesia sería un error grave, un error histórico. Error grave ha sido también no haber tomado  la iniciativa, como se ha hecho en otros países, por haber preferido la  fama de la institución a los derechos de las víctimas, y haber dejado aquella a periódicos laicistas, a los que luego se moteja fácilmente de anticlericales. Afortunadamente el papa, el presidente de la CEE y muchos obispos, entre ellos el de Pamplona, quieren una comisión seria e independiente, diga lo que que diga El País.

No espero nada de comisiones políticas, y menos de iniciativas de grupos como BILDU, pero espero mucho de una comisión independiente, con profesionales independientes, entre los que puede haber, como quiere el Gobierno español, representantes prestigiosos de la Iglesia.

Últimos aforismos

 

Los populistas creen que son populares. Y nadie entre los populares cree que es populista.

El protagonista de la novela Los vencejos, de Fernando Aramburu, odia a sus padres, a su hermano, a sus esposa, a su hijo, a la directora dell Insrtituto donde enseña, y, en general, a todo ser humano, excepto a su amigo Patachula. Y, sobre todo, acaba odiándose a sí mismo. Lógicamente, acaba eligiendo el suicidio.

No hay palabra más inútil en el diccionario que el adverbio efectivamente.

¿Y tan importante o  tan laborioso es dar un palo al agua?

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De Santa Coloma a la presa romana de Mues (y II)

 

        Al bajar de Santa Coloma, preguntamos al único paisano que vemos por la romería a la ermita que acabamos de vvisitar. Nos dice que se celebra el 20 de mayo, pero que ya no es como antes, que a la gente de ahora no le gusta mucho ir a pie. En una de estas casas solía veranear en los años ochenta el secretario general de la UGT, Nicolás Redondo, pero no hay ahora nadie en la calle De Arriba para poder preguntarle.

Nos vamos, muy tarde, a dar cuenta de los bocadillos del almuerzo a las riberas del Odrón, que baja todavía crecido, al Cabo de Mues, que así llama la gente del lugar a la parte del pueblo tras la puente, al otro lado del río, bajo los pinos. Enfrente tenemos la ermita de la Magdalena, de propiedad particular, con unas bellas arquivoltas muy estropeadas, junto a las huertas. Desde aqui contemplamos también la juguetona orografía de la sierra de San Gregorio, que va desde el extremo occidental, sobre el congosto abierto por el Odrón, hasta el solemne santuario barroco del santo milagrero, que da nombre a la breve cordillera. Hay toda una serie de rocas calizas verticales, que parecen subir hacia la iglesia como peregrinos de piedra, de dos en dos o de  tres en  tres. Pero las hay también agrupadas, que simulan fortines o pequeños castillos defensivos. O aisladas, que podrían ser señales de aquellos primeros pobladores que ocuparon esas alturas acaso desde el Bronce Final, las amesetaron y fortificaron con piedras locales areniscas en aparejo de sillarejo a canto seco, como solían. De ahí, su nombre Murillo (del latino murus). En la ladera meridional son bien visibles cuatro bancales protegidos de muros, que fueron tal vez ampliación del poblado superior a través de la Edad del  Hierro. Armendáriz encontró ahi abundantes cerámicas  celtibéricas y también del Hierro Antiguo: escudillas, catinos, molinos de mano barquiformes…

No sabemos si, al final de esa Edad, sus pobladores se fueron a vivir a los castros próximos, ya citados. Lo cierto es que, a partir de Augusto, existió una villa romana en el término  de Los Paliñares, cerca del congosto, donde, a mediados del XIX se encontró una gran cantidad de monedas, idolillos, cabezas de dioses, mosaicos, vajillas romanas… Blas Taracena estudió los restos romanos en 1942. Preguntamos a un paisano por la presa romana y nos dice que trabajan allí cuando tienen dinero y luego lo cierran hasta la mejor ocasión.

Vamos a verlo. Está tras la misma curva de la carretera, justo al pie del castro Murillo, a unos pasos del río que le traía el agua. Aunque la obra está parcialmente cubierta, vemos los grandes bloques sillería de la presa, de 50 meros de longitud y 5 de profundidad, que pudo ser la presa que recogía el caudal para el acueducto que llegaba hasta el actual de Lodosa-Alcanadrre y lo llevaba a Calahorra. La encontraron en 2018 los obreros de la Mancomunidd de Aguas de Montejurra, cuando colocaban una arqueta de distribiución en el lugar. La presa tenía, además, una capa de cal hidráulica y el espaldón de diverso material que unía la piedra y la cal. Se ha conservado la cámara interior de la torre de control de caudales, la estructura de madera y el tornillo para controlar el paso del agua, así como la  una plancha de plomo, que cerraba el desagüe de la presa. En el siglo XV hubo aqui un molino que utilizaba el agua para mover una noria de madera, sustituido desde el siglo XVII por otro, aguas arriba, derruido en los Setenta del siglo pasado.

Una obra romana de primera división.

De Santa Coloma a la presa romana de Mues (I)

 

                  Otro día de sol y cierzo suave, en vísperas de Santa Águeda. Los almendros florecidos, ya están todos los árboles, engañados por la primavera en medio del invierno, deseando pimaverear, mientras la sequía se extiende por media España. El pueblecito de Mendaza, de un centenar de habitantes, está recostado en las faldas del monte Santa Coloma, extremo occidental de la Sierra de Dos Hermanas. Pero Mendaza es, además, sede del ayuntamiento del Distrito de mismo nombre, que abarca los lugares-concejos de Mendaza, Acedo, Asarta y Ubago, que de casi un millar de habitantes en 1900, se han quedado en los 300 actuales.

Por la calle De Arriba, y atravesando el caserío empinado, subimos por un buen camino, entre bojes, enebros, hollagas y algunas jaras, hasta dar con el famoso Encino de las Tres Patas, monumento natural protegido (2009), cerca de una pequeña laguna, que da nombre al término, un inmenso encinar. Tiene el vetusto paisano, según dicen, 19 metros de altura y 1.200 años de edad, tal vez el más provecto de Navarra. Las tres patas, ahora amarradas por un zuncho o abrazadera de acero, sostienen el resto del árbol dejando un gran hueco en medio,  que lo convierte en una especie de cueva, habitada por toda clase de entes fantásticos. Cuando llegamos, dos mujeres ecuatorianas, madre e hija, que han venido desde Pamplona de excursión, se hacen fotos ante él, con él y dentro de él. Nosotros hacemos, más o menos, lo mismo.

Unos cientos de metros más, y estamos en la cima, ocupada en el vértice llano por la ermita de Santa Coloma, patrona, por esta zona, de mujeres embarazadas, bien caleada hace unos pocos años. Santa Coloma (Colomba, Columba, Comba…), es decir, Paloma, es una  virgen mártir cristiana, legendaria y múltiple, natural de varios lugares. Según una de las versiones, liberada de las llamas de una hoguera, fue degollada en un bosque, y se la representa de muchas maneras, v. g,, encadenada a un perro o un oso. En el lejano Meoz (Valle de Lónguida) hay otra ermita que llevan su nombre.

El monte rocoso y abrupto de Santa Coloma fue poblado siglos antes de Cristo. El aula de Arqueología del antiguo Instituto de Oncineda, de Estella, lo descubrió en los ochenta y Amparo Castiella lo estudió y halló abundante material, que va desde el comienzo a final de la Edad del Hierro: vasos, vajilla, molinos de mano, canas de piedra… Fue un pequeño castro alargado de O. a E., bien defendido al S. y al O, por el farallón rocoso y configurado con un foso excavado en la roca y la construcción de una muralla oriental con piedra caliza en sillarejo, de planta curva, que llegaba hasta el otro extremo del farallón. La muralla, muy bien conservada, fue partida por el camino que llega hasta la ermita, abierto también en los ochenta.

Probablemente, por las  huellas claras de incendio descubiertas al hacer ese camino, el castro debió de tener un final traumático, y sus habitantes supervivientes, que no serían muchos, pudieron instalarse en el cercano castro de Pozo de la Mora, o en el más próximo de El Castillo, de Piedramillera. Recientemente, una cantera de extracción de piedra, en el flanco oriental del castro, acabó con lo que quedaba de él.

El oppidum, sobre el cauce del Odrón, que desagua del valle hacia el Ebro, por el congosto de Mues, fue junto con el de Murillo, sobre ese lugar, un privilegiado observatorio sobre el paso desde el alto valle del Ega hacia la llanura aluvial del Ebro. Esta mañana, todo el valle de La Berrueza, desde los peñascales orientales de Codés hasta las sierras de Dos Hermanas y San Gregorio,  y hasta el murallón encendido de Lokiz, al norte, es una inmensa y reluciente balsa o laguna verde, verde verdoyo, recién nacido, de trigales y cebadales, única en Navarra. Solo unas pocas viñas, ahora marrones, cercanas a algunos pueblos, son la excepción. Los pequeños caseríos trepan por las montañas: Cábrega, Ubago, Mirafuentes, Nazar, Asarta, Mendaza, mientras dos, más sosegados, se expanden por el llano: Otiñano y Acedo. Dan ganas de quedarse aqui hasta ponerse el sol.

Las dos amables mujeres ecuatorianas, después de hacerse mil fotos en todas las posturas, sacann sus tarteras. Y nosotros tenemos que bajar.

El endemoniado epiléptico

(Mc 9, 14-27)

Los discípulos de Jesús no podían expulsar el mal espíritu
de un muchacho, del que se apoderaba, le  derribaba,
le hacía echar espumarajos y rechinar de dientes,
dejándole el cuerpo rígido, como una piedra.
(Todos entonces creían que estaba poseído por el diablo)
Su padre fue y se lo contó a Jesús, llamándole Maestro,
y Jesús, echando en cara a la gente su incredulidad,
le mandó traer hacia sí al muchacho.
Apenas el espíritu sordo y mudo vio a Jesús,
agitó violentamente al joven lunático,
y, cayendo en tierra y echando espumarajos,
se revolcaba en ella.

-Desde niño, le repondió a Jesús su padre, le sucedía todo esto:
muchas veces le arrojaba al fuego y al agua para acabar con él
…, pero, si algo puedes, ayúdanos y ten compasión de nosotros.

¿Qué es eso de si puedes…? respondió el Maestro. Todo es posible a quien cree.

Yo creo, pero ayuda mi poca fe, añadió entre lágrimas el padre.

Viendo Jesús que se agolpaba la gente a su alrededor,
Espíritu sordo y mudo -le increpó-, yo te lo mando, sal de él
y no entres más.

Y el espíritu salió dando gritos y agitando al muchacho
violentamente.

La visita del presidente Sánchez a la CEE

 

           Ha sido el primer presidente del Gobierno que ha visitado la sede de la Conferencia Episcopal, en la calle Añastro, 1, de Madrid. Y fue el mismo presidente, Pedro Sánchez, quien pidió cambiar por esa sede la reunión prevista en la Moncloa. En el comienzo de la visita, el presidente de la Conferencia, arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, acompañado del secretario de la CEE, Luis Argüello, auxiliar de Valladolid, invitó al presidente y al ministro Fálix Bolaños a acompañarles a la capilla, donde entonó una breve oración por el presidente y por todos los gobernantes; gestó que fue agradecido por aquellos.

La reunión, que duró una hora, venía a concluir la primera etapa de los trabajos de la comisión mixta encargada de verificar la auditoría llevada a cabo por el Gobierno, que dio por buenos los 34.961 bienes inmatriculados por la Iglesia entre 1998 y 2005. La comisión no encontró irregularidades en el proceso de  inscripción de las propiedades por parte de las distintas diócesis. Pero el cardenal Omella entregó al presidente de la Nación un volumen con los bienes erróneamente asignados, que representan el 2´86% del total, y corresponderá al Estado dilucidar su propiedad. A los 1.138 bienes que no le pertenecen se suman 691, no adquiridos por la general certificación (herencias, donaciones, compraventa, permutas…) y 746 bienes inmatriculados por otros títulos anteriores al mismo período.

Las causas de esos 1.138 bienes ajenos son varias: pertenencia a otras comunidades o entidades religioss; registros duplicados; carencia de datos; no constancia de inmatriculación; o bienes ya vendidos, donados, expropiados… tales como garajes, terrenos y fincas, en su mayoría.

La visita del presidente del Gobierno sirivió, según Omella, de acercamiento y de estímulo para la colaboración entre Iglesia y Estado, al servicio de los ciudadanos, y se pusieron sobre la mesa los temas que los unen y los que los separan: sobre el IBI, el presidente Sánchez reconoció que la Iglesia tiene el mismo régimen de todas las entidades no lucrativas, a la par que elogió el Informe Foessa, encargaado por Caritas sobre las consecuencias de la pandemia. Entre las dificultades expuestas por el cardenal, resaltan las de la asignatura de Religión en algunas Comunidades, a la hora de cumplir los Acuerdos Iglesia-Estado, que, por cierto, nadie puso en tela de juicio. Por su parte, el ministro de la Presidencia, Bolaños, vivió el encuentro como muestra de que el Gobierno apuesta por buscar soluciones a los problemas desde el diálogo.

Salvar a los niños

 

La presidente de la ONG internacional Save the Children en España acaba de declarar, alto y claro, que el 84% de los abusos sexuales de menores en España tiene lugar en el seno  familiar o en el cercano de parientes y amigos. Malo y triste  es que eso mismo suceda en el ámbito escolar, en el deportivo, y no digamos en el eclesial-religioso. ¿Pero en el familiar y parental?

Y, sin embargo, ni al diario El País, ni al fiscal general del Estado, ni a varios partidos politicos -entre  ellos, BILDU, siempre tan amable con los niños, que hasta muchos de sus miilitantes aplaudían cuando los mataban!-, ni a la Mesa del Congreso, y ni al mismo Gobierno español se les ha ocurrido que en el proyecto que preparan, aunque con gran división de opiniones en cuanto al método, se tenga en cuenta esa tremenda estadística… y solo se hable de los menores abusados en el ámbito eclesiástico, que no llegan al 1 por ciento ¿Será que todos tienen un sumo empeño en salvar los colegios públicos y los centros públicos y, en cambio, en purificar a la Iglesia que peregrina en España, según los propósitos y consejos dados por el papa Fancisco a todas las Iglesias del mundo? ¿Será que no quieren ser menos que Francia, Alemania, USA o Austria? ¿O dejarán para más tarde la investigación de los abusos a los que se refiere la presidente de Save the Children?

¿Y no será que es mucho más difícil que algún niño o niña se atreva, aun de mayor, a denunciar a su padre o a su madre, a su hermano o a su hermana, al abuelo o a la abuela, al tío o a la tía, al vecino  o a la vecina? ¿Y que cualquier investigador lo tenga mucho más difícil con esas personas particulares, mientras parece mucho más cómodo, y hasta mediático y útil, vérselas con obispados y arzobispados, conventos, parroquias,  colegios y residencias?

Otro esperpento en UPN

 

         Todavía no he leído de parte de los dos diputados de UPN al Congreso, acusados de votar, en  una cuestión y situación muy  graves, contra las directrices del partido, una consideración, antes de emitir el voto, sobre la probable repercusión de su actuación en el devenir de aquel. Ellos, tan navarros, tan foralistas, tan enemigos de BILDU y del resto del nacinalismo vasco…

Entre Larraga y Artajona

 

         Otro día de frío y de sol primaveral en este oasis de enero. Pasamos por Berbinzana, nombRe muy romano, cerca de Las Eretas, la primera exposición en Navarra de un poblado de la Edad del Hierro, al que volveremos hoy, si tenemos tiempo. Y seguimos hasta Viveros Villanueva Vides en término de Larraga, donde entre adelfos, olivos, pinos, cipreses, acacias… sus dueños han levantado un hórreo, un dólmen alto, unas chozas de apariencia antigua. En una viña adjunta vivaquean muchas especies de vid: prensal, giro ros, moscatel, garnacha, malvasía…

Seguimos fuera de las tierras aluviales de la villa, en un contorno de campos de labor, ya en herbales o recién cultivados, entre un laberinto de cabezos y mogotes, algunos de ellos pinados, lomas y altozanos, con amplias pistas, hoy sin tráfico alguno, y red de depósitos de agua y maquinarias de riegos, que han dejado las acequias, por donde pasa el agua, llenas de carrizos. Solo vemos pasar un grupo de jilgueros y perderse en el aire dos o tres alondras

Tomamos como guía uno de los itinerarios de Julio Asunción. Por el norte nos cierran el paso la mole de Montejurra y la muralla lineal de Lokiz. Más cerca,  la torre de la iglesia de Larraga parece apoyarse en un montecillo de pinos o o el monte levantar hacia el cielo una  pesada mano de piedra.  En el termino de Biorrada, encima de una  acequia, y debajo de un mogote calizo, casi oculto entre las hierbas altas, vemos el menhir, descubierto en 2007 por J.Bolea. Mide algo más de metro y medio, y no sabemos cuál era su lugar original y su función en él.

No lejos de allí, en un altozano, llamado Corral de las Cabras por el viejo corral cercano, con su semiderruida cabaña de piedra con bóveda, no lejos de un pinar al note del mismo, vemos una cista, algo elevada sobre un pequeño túmulo, con una laja vertical inclinada en medio, y matas de tomillo y romero entre las piedras desordenadas. En otra loma cercana, otra cista, más visible, con lajas más regulares, presenta la figura clasica de las urnas de los cementerios de la Edad del Hierro, que guardaban los restos de las personas inhumadas y algunos objetos típicos de su choza y su trabajo. Debió de haber aqui un cementerio de urnas, contiguo a algún poblado que desconocemos, porque los conocidos de Artajona y Larraga están demasiado lejos. En frente, al noreste, tenemos el mural de Artajona, con la iglesia de San Saturnino borrando el Cerco que parece contenerlo. Por el  sur, nos sorprende un Moncayo azul, sin nieve, y allá lejos,el vértice del San Lorenzo riojano

Desde el Alto hemos visto junto al camino una gran losa hincada en tiera y grandes piedras a su lado, a las que se agarran unos rutilantes cardos de Siria. ¿Será otro dolmen? Me dice Javier Armendáriz que son losas  areniscas removidas de alguna obra o de la concentración de fincas,  y que la vertical lo está por casualidad, con muestras evidentes en la parte alta de golpes de pala o arado grande, y sin las típicas señas de las piedras areniscas a la intemperie durante siglos.

Todo el resto que nos queda de la tarde andamos buscando el dólme que sabemos está en los próximos Altos de Jugondo. No hay sendero ni camino que vaya hasta él. Damos vueltas y revueltas por campos recién cultivados, rodeados de pinares. Por fin, pasando por trozos baldíos de terreno, abundantes en cados de conejos, vemos unas piedras lejanas, cercanas a otras grandes losas en un altillo próximo, y pensamos que allí está el dólmen: de lejos tiene toda la pinta, bajo una gran ezponda pedregosa. Le da el penúltimo sol y nos parece precioso. Pero la foto que presenta Asunción son cinco grandes piedras, mucho mayor la que hacía de cubierta, dispersas entre el romeral y el tomillar, en un terreno llano.

Volvemos por Larraga y Mendigorría: una solana horizontal al último sol de la tarde. Y entre Mendigorría y Puente recuerdo por fin la palabra reventones, que llamábamos en Mañeru a los cortados sobre el Arga, que, supongo, han ido reventando algo más en estos últimos ochenta años.

Una conversación con Manuel Irujo

 

     Me envía mi amigo, el abogado estellés Jesus Azana, iun viejo escrito suyo, titulado Mi conversación con D.Manuel Irujo, donde cuenta su encuentro, en la ciudad que los vio nacer, con su paisano el político estellés, a su vuelta del exilio. Azanza, nieto paterno de Jenaro, alcalde de Estella durante la Dictadura de Primo de Rivera, de quien Irujo hace grandes elogios, le pregunta por el Parlamento Navarro, en caso de que Navarra se integrara un día en Euskadi. Y el político nacionalista vasco, que siempre fue elegido por Guipúzcoa diputado a Cortes, le respomde con la ley de la representación poblacional a la hora de elegir los miembros del Parlamento entre los cuatro Territorios forales*. En cualquier caso, le añade, sintiéndose cogido, el Fuero Nuevo hay que mantenerlo vivo, como institución ancestral y foral de Navarra.

Pero, ¿cómo, si desaparece el Parlamento Navarro?, le pregunta Azanza.

D. Manuel, sigue contándonos mi amigo, no contestó a este enigma insoluble, y, amparándose en que otras personas habían acudido a saludarle, se despidió muy cortesmente de mí, aunque no con la efusividad de su saludo inicial.

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* Las cosas no cambian, aunque irujo hubiera respondido con la representación paritaria (confederal), que es la que rige hoy en el Parlamento Vasco.