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El reino de Dios en Jesús de Nazaret / (Primer domingo de Adviento)

 

El reino de Dios está entre vosotros,
decía Jesús de Nazaret. Dichosos los ojos
que ven lo que vosotros veis.
Exorcismos, curaciones, y el anuncio del reino a los pobres

son claras señales para él
de que Dios ha llegado en serio
para reinar sobre el pueblo elegido en el tiempo final.

El reino futuro ha llegado.
O el reino futuro es ya tan inminente,
que domina y configura la vida de los hombres.
El reino de Dios es el eje central de todos los hechos y palabras
de Jesús de Nazaret.
Es presente advenido.
Es futuro inminente,
que él solo lleva a cabo
al hablar,
al curar,
al estar presente, activo entre su pueblo.
Profeta, bautista, exorcista,
sanador, maestro de la ley.

El reino de Dios no es un lugar o estado.
Es la misma venida de Dios
a salvar a las gentes.
Promesa y realidad.
Anuncio y evento.
Proyecto y memoria.
Fuerza liberadora
del mal, la finitud y la muerte
en la inmensa debilidad del amor.

 

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Los 150 números de «Río Arga»

 

      El lunes, martes y miércoles pasados, celebramos en el Casino Principal de Pamplona los 150 números de la revista navarra de poesía Río Arga, fundada en 1976, y desde hace muchos años, decana de las revistas de poesía española. El primer día, los dos únicos supervivientes entre los fundadores, Jesús Mauleón y yo mismo hablamos sobre las personas y el espíritu de aquella fundación: un grupo de poetas entusiastas, bien avenidos, sin caudillismo alguno ni barreras de épocas, estilos, autores; abierto a toda la sociedad y sobre todo a los poetas más jóvenes, que pronto comenzaron a dirigir la publicación. La fundación promovió pronto lecturas por toda Navarra (salas de cultura, salas municipales, residencias de estudiantes o de jubilados, asociaciones, iglesias, cárcel, cafés…), tertulias, celebraciones literarias de poetas españoles y extranjeros, homenajes a poetas navarros en su lugar de origen, edición de libros, promoción de otras revistas de poesía en otras partes de Navarra,  y de otras obras culturales. Tuvimos un recuerdo agradecido y entrañable para los amigos muertos: Hilario Martínez Úbeda, Ángel Urrutia, Jesús Górriz y José Luis Amadoz. Y también para los directores de la Caja Municipal de Ahorros de Navarra, Miguel Javier Urmeneta y Javier Castejón, que fueron los financiadores de la  revista, y cuyos sucesores mantuvieron el apoyo económico hasta la extinción de la entidad.

A continuación, los muchos poetas participantes en el acto recitaron -¡la poesía no se lee!- sus propios poemas, publicados en el número extraordinario de la revista, que hace el número 150  de la serie, o fueron recitados, cuando los autores estaban ausentes, por los miembros del Consejo de Redacción, especialmente por Santi Elso. Algunos eran poetas navarros y otros de fuera de Navarra, y algunos invitados para la ocasión, como Fernando Aramburu, Luis Alberto de Cuenca, César Antonio de Molina o Miguel D´Ors, ya que la revista, desde sus comienzos, se honró con los nombres de los mejores poetas españoles e hispanoamericanos.

La segunda jornada, tras unas palabras de presentación de Juan Ramón Corpas, director actual de la publicación, desglosaron su recia obra poética y recitaron parte de la misma los poetas y profesores Miguel D´Ors y César Antonio Molina, llegados para la fiesta, que conversaron luego con varios de los muchos asistentes que se deleitaron con sus prosas y sus versos.

Y el tercer días, presentados por el profesor Carlos Mata, miembro del Consejo de Redacción y autor del prólogo al número extraordinario, expusieron sus puntos de vista sobre la poesía, desde varios puntos de vista, y recitaron poemas propios seis jóvenes universitarios estudiantes en la universidad de Navarra, tres chicas y tres chicos, que por vez primera escriben en Río Arga; al final siguió un vivo diálogo con algunos de los asistentes.

Ha sido una fiesta de la poesía en Pamplona. Sencilla, gozosa y creadora. Como es ella.

El viernes negro de la política nacional

 

         Vi por TV, en la madrugada de hoy, el bochornoso espectáculo de todo el grupo sanchista del Congreso, levantándose como un solo hombre, como un solo rebaño, para demostrar que, todos a una, querían rebajar el delito de sedición para contentar a los golpistas y facilitarles la próxima sedición. ¡Y eran todos aquellos y aquellas que se presentaron a las elecciones con la consigna de traer a España a Puigdemont, penalizar el referédum y de no pactar con Bildu! ¡Y son los mismos que han dicho amén al decálogo de concesiones a BILDU, algunas tan hirientes y vergonzosas como la referente a la guardia civil -su bestia negra-, por encima de cualquier autoridad navarra.

Pero con las votaciones de esta madrugada se hacía patente sobre todo el pacto del PSOE con los mayores enemigos de la España constitucional: independentistas, confederalistas y autodeterministas, todos ellos destituyentes, para seguir desgobernando España, desconstituyendo la Nación, aunque el próximo día 6 el PSOE hará como que honra la Constitución, y sus socios, en sus casas, celebrarán lo contrario.

Viernes negro para la política nacional, cuando se vende en almoneda la dignidad y la permanencia de la Nación española.

PD.

Acabo de oír a Otegi, quien confirma todo lo arrriba dicho: Sin los que queremos irnos de España, los independentistas vascos de izquierda y los independentistas catalanes de izquierda, no habría gobierno de PSOE y PODEMOS.

José Sámano

 

            Cada día me gusta menos El País, cada día más sectario y todavía más anticlerical, verdadero boletín del Gobierno social-podemita, avalado por ERC, PNV y BILDU. Si un día sus editoriales marcaban el rumbo del PSOE en el Gobierno, hoy sus editoriales se consagran a justificar la política del PSOE y sus socios. Por algo cambiaron de dirección cuando entró Pedro Sánchez en la Moncloa. Acrítico y complaciente con el poder actual, es furibundo hasta lo grotesco con cualquier oposición, sobre todo si se trata de la Comunidad de Madrid, donde reina Isabel Díaz Ayuso, la bestia negra del periódico, que no puede con ella.

Pero quedan, al menos, algunas firmas, que merecen seguir siendo leídas. Por ejemplo la de José Sámano en la sección, tan importante, del fútbol. Un verdadero artista de la crónica de los partidos. Un genuino escritor. La lectura de su crónica del partido España-Costa Rica (7-0) de ayer es el último ejemplo. Como para llavarla por modelo a clase de literatura o de didáctica literaria en cualquiera de los colegios.

Justa de lugares comunes en el Senado

 

                         Volvió ayer a lucir Pedro Sánchez Castejón su reiterativa verborrea cínica en el Senado, y Alberto Núñez Feijóo se limitó a leer su discurso de siempre. Si el primero eludió sus mayores extravíos en el campo de la política, el segundo se volcó sobre todo en ellos, dando de comer a VOX y olvidando presentar alguna vez su correspondiente política económica, que pueda sustituir a la actual.

Obsesionados por las próximas elecciones, ninguno de los dos nos consoló en nuestras presentes aflicciones.

 

«Solo nos llegó la tarde»

 

Un viejo amigo me envía un precioso y breve vídeo, que resulta ser la recitación de un poema de Mario Benedetti por la primera locutora de la República Dominicana, María Cristina Camilo, activa a sus 101 años de edad

Aquí no hay viejos,
solo que llegó la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta,
viejo es el sol y nos calienta,
  vieja es la luna y  nos alumbra,
vieja es la tierra y nos da vida,
viejo es el amor y nos alienta.
Aqui no hay viejos,
solo nos llegó la tarde.

(…)

Fueron niños, son hombres, serán viejos,
la mañana vendrá y llegará la tarde.
y ellos también darán consejos.

(…)

Aquí no hay viejos,
solo llegó la tarde.

 

Fe y creencia

 

                En su libro ¿Dios? En el ágora del siglo XXI, el sacerdote jienense Juan Jesús Cañete Olmedo afirma que todos somos ateos y a la vez creyentes de alguna divinidad, pero no todos tenemos fe, porque la fe nace de la experiencia de un encuentro, lo que solo puede ocurrir con un Dios personal. Para él, tanto la fe como la duda son inevitables para el que busca la verdad.

Según Cañete, la bulimia del materialismo occidental ha sucitado la anorexia del espíritu, y para muchos Dios se ha eclipsado dejando un vacío que pretende llenarse con otros dioses. Pero Dios sigue ahí, como huella, presencia elusiva, anhelo, búsqueda, verdad…

Eclipsadas las grandes cuestiones sobre el sentido, la vida, la muerte…, Dios ha dejado de ser creible para muchos, pero se piensa en cristiano más de lo que, en un primer momento, se es consciente.. Porque el ser religioso pertenece a la naturaleza del ser humano, y no podemos dejar de creer. Lo repimido siempre vuelve de mil maneras.

La verdadera religión cristiana, vivida en espíritu y verdad, siempre es liberadora y sanadora. El cristianismo del futuro, como presentía el gran teólogo Karl Rahner, se sustentará en una experiencia personal, irá a lo esencial y vivirá la autenticidad de modo comunitario.

El Reino de Dios en el Antiguo Testamento (I)

 

Dice David de Salomón que fue elegido
para ocupar el trono del reino de Yahvé.
Reinado, realeza, poder soberano
son equivalentes en el viejo Testamento.
Verbos dinámicos más que nombres abstractos
recorren salmos, himnos y oraciones:
Yahvé es rey, Yahvé gobierna como rey,
Yahvé reina sobre su pueblo amado,
Su poder soberano gobierna el universo…

Metáfora poética, Yahvé se hizo rey de Israel
luchando por su pueblo cual guerrero divino,
frente al poder tiránico de Egipto,
sellando con él la alianza en el monte Sinaí.
Andando el tiempo,
por Natán, el profeta,
prometió Yahvé a David el trono a su linaje
y un rey davídico, esperanza del tiempo final.
Casi todos los reyes de la Tierra prometida
adoraron a dioses paganos,
desoyendo el clamor de los viejos profetas,
y el rey divino entregó sus reinos en manos del rey de Babilonia.

El pueblo desterrado consiguió de Yahvé el perdón y el olvido
y tornó a brillar la antigua promesa
de un reino de Dios  sobre todo su pueblo.
Las doce tribus de Israel se reunirían
en la santa ciudad de Sión,
luz resplandeciente
que atraería a todas las gentes de la Tierra.
El rey y juez de los cielos
dejaría a los justos el poder
de juzgar y gobernar con él
sobre todo el universo para siempre.
Destruiría a perversos e inicuos sin piedad
 y, más allá de la historia,
una nueva era se abriría de gobierno divino.

 

Aa los 60 años del Concilio Vaticano II

 

           Juan Mari Laboa, mi colega, más joven, en el Colegio Español de Roma en los últimos cincuenta, uno de nuestros mejores historiadores de la Iglesia de las últimas décadas, afirma que el Vaticano II fue un acto absoluto de la Providencia. Que Juan XXIII no buscaba convocar un Concilio en el sentido pleno de la palabra, sino un encuentro de los obispos y darles más juego como elemento dinamizador del Pueblo de Dios, frente al centralismo que propugnó Pío XII, con un autoritarismo que los trataba como monaguillos. Y que el mismo papa se dejó hacer en la sede de Pedro, sin poner traba alguna a cómo iban desarrollándose los acontecimientos, oyendo a todo el mundo, con el lema creador y propulsor de los signos de los tiempos, que es la misma Providencia impulsando y acompañando a los espíritus más creadores. Después, Pablo VI apostó por continuar con valentía por el camino abierto por su predecesor. Según Laboa, el aterrizaje  conciliar ha estado paralizado por Juan Pablo II y Benedicto  XVI, sin minusvalorar otras aportaciones trascendentales de ambos pontífices en otros ámbitos, mientras Francisco es la aceptación del signo de los tiempos, continuador de Roncalli y Montini.

Laboa no cree que tenga sentido abrir la puerta a un Concilio Vaticano III: La Iglesia vive hoy una división que no ha tenido seguramente desde el arrianismo de los primeros siglos, no por culpa del actual papa, sino por la fuerza institucional y económica de un conservadurismo, que emergió con Montini y que ha ido extendiéndose y fortaleciéndose hasta nuestros días, frente a la Sinodalidad, que hoy es ese signo de los tiempos: El católico  normal y pecador está con el papa. Aquel que se siente hijo predilecto y heredero único le cuestiona porque no entiende ni quiere participar  de la fiesta del Vaticano II, porque es para todos. Le parece al historiador maravilloso, por dificilisimo, lo que está haciendo Francisco: apostar por la comunión desde la escucha a la Providencia, aunque tenga que renunciar a parte de la hoja de ruta. Nada de cortar por lo sano y dar palos de ciego. El papa actual dirige la Iglesia con un respeto inmenso, demasiada caridad y una misericordia admirable al que quiere presentarse como enemigo (…). No para de abrir procesos, pero respeta y deja expresarse a una Iglesia que no le respeta a él. (…) Vemos que mantiene determinadas normas en lo oficial, pero claramente actúa por delante tanto en sus gestos como en sus palabras. Avanza lo que va a venir y actúa en función de cómo actuaría Jesús.

Juan Mari Laboa, por su parte, a sus 83 años, está convencido de que, en lo que toca a las reformas necesarias y urgentes, no se trata de un recambio de organización, sino de una conversión espiritual. Tenemos que volver a Jesús, todos y cada uno. No se trata de cambiar las estructuras para volver a Jesús, sino volver a Jesús para cambiar todo lo demás.

Las cartas de Lope de Vega

 

          Todos estos días, mi lectura literaria son las numerosas cartas de Lope de Vega Carpio, como preparación para uno de los capítulos de mi serie acerca del clericalismo -anticlericalismo en la historia de España. Lectura apasionante, pues se trata de una especie de diario-síntesis de la vida política, cultural, literaria de la España de la primera mitad del siglo XVII.

En la última de las cartas que acabo de leer, Lope le dice a un amigo residente en la ciudad-corte de Valladolid, que, si Dios le guarda el seso, no quiere ir a vivir a esa ciudad: no más corte, coches, caballos, alguaciles, músicas, rameras, hombres, hidalguías, poder absoluto y sin p[utos] disoluto, sin otras sabandijas que cría ese océano de perdidos, lomos de pretendientes y escuela de desvanecidos. ¡Y lo dice el cortesano Lope, siempre a la búsqueda de nombramientos y bicocas regias, servidor servil toda su vida de varios nobles, especialmente del duque de Sessa, de quien no consiguió siquiera ser secretario oficial… !

Al final de la carta, le da consejos a su amigo sobre su posible casamiento: porque es una cárcel de la libertad y una abreviadura de la vida, y quien se casa por cuatro mil [alusión a los ducados de la  dote de la novia] dará dentro de pocas horas cuarenta mil por no se haber casado. ¡Y lo dice el faldero mujeriego y farandulero Lope, casado, viudo y vuelto a casar, y, además, clérigo!