El bosque de niebla ha colonizado Pamplona durante toda esta semana.
La primera vez que vi, en mis salidas por Navarra, un bosque de niebla, fue un otoño, en el que sobresalían visibles los Altos de Aribe, y me dijo mi amigo geógrafo que aquello significaba tiempo en calma y estable. El roquedo y el hayedal visible brillaban al sol y allí arriba hacía más calor que en la hondonada.
La niebla es el maná húmedo y nutricio de las hayas; del bosque de niebla salen refrescadas y restablecidas.
Sobre las cuencas y corredores de los ríos navarros, especialmene en el valle del Ebro, las nieblas de evaporación despliegan, estos días, un níveo velo de tul ilusión.
El músico ruso Rachmaninov describió en sus poema sinfónico La Roca la fortaleza de la peña y la mansedumbre de la nube, según los versos de Lermontov:
La pequeña nube dorada ha pasado la noche
sobre el seno de la roca gigantessca