Ay, la banca

La banca es desde hace muchos un poder fáctico, y tal vez el primero de ellos. Así lo confirma el blindaje del señor Goirigolzarri, nombre que parece la media dual de un equipo vasco de fútbol. Si ya teníamos muchos datos y signos de la facticidad de la banca, los 50  millones y medio  de euros de este señor no sólo nos lo confirma, sino que serán para mucho tiempo toda una referencia fácil de entender y de explicar. Ahora sólo resta saber cómo va a influir la nueva subida de impuestos en fortunas y excesos como éste. ¿Cuánto va a pagar de impuestos el señor Goirigolzarri? No ya cuánto le da su banco, sino cuánto le exige su ayuntamiento, su gobierno, su país, su Estado. Me temo que la respuesta sea más triste y decepcionante todavía.