Archivo del Autor: vmarbeloa

Fábrica de armas de Orbaiceta

 

          Navarra fue antaño un país de ferrones. En 1784 la Corona española decidió hacerse con la ferrería de Orbaiceta, en manos de dos nobles franceses, y montar una nueva siguiendo el modelo de la de Eugui.

Hubo aqui después un dinámico espacio industrial, con cuatro hornos siderúrgicos, y un espacio urbano, hoy reconvertido en barrio pintoresco.

La Real Fábrica de Armas de Orbaiceta trabajó mucho y bien para los ejércitos españoles. Un mal día llegaron hasta aqui los ejércitos franceses de ocupación. Se asomaron después los carlistas. A finales del siglo pasado le ganó la partida la belicosa competición y quedó la moderna ferrería hecha unos zorros.

Siguen pasando, reflejando la historia, las aguas pluvionivales del riachuelo Legarza, que recoge un poco más arriba las regatas Txangoa e Itolaz. Bajo ese emparrado perenne de piedra sillar y mampuesta, que unió un día los hornos, de un lado, con las las caboneras, del otro.

De aquella ruidosa fábrica real, creadora de los mayores ruidos, sólo se oye ahora el claro rumor del agua clara. Bien de interés cultural, está hoy pendiente de una severa recuperación, y las ruinas en un estado provisional  de mírame y no me toques.

El 1- 0 a Chequia

 

        No he oído hoy muchas cosas nuevas, o tal vez ninguna importante, a uno u a otro en esta actuación de los cuatro (¡no a cuatro!). Tampoco es fácil decir ya alguna novedad. He oído el constante golpear de los batanes propagandísticos de la campaña electoral de los cuatro candidatos, aunque ya no me conturba como a Don Quijote y Sancho su ruido infernal. No tanto esta vez. En el fondo, son cuatro mítines, buenos mítines. Los cuatro son buenos oradores y sobre todo buenos dialécticos. Con sus pizcas o sus veras de demagogia, como en toda política representativa (de representación). Por cierto, ¡no he oído a ninguno de ellos felicitar a la Selección española, ni alegrarse patrióticamente de su triunfo -¡patriotismo popular!-, esta tarde de 13 de junio, por 1-0,  frente a la Selección de la República Checa!

Teólogos y Doctrina de la Fe

 

    Todavía recordamos, cuando queremos recordar, los sangrantes testimonios de teólogos y moralistas venerables, como el moralista redentorista, P, Häring, o los de teólogos insignes, como el dominico Schillebeecx o el sacerdote secular Hans Küng, víctimas, y de qué maneras, de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), que muchos se complacen en recordar como sustituta del antiguo Santo Oificio de la Inquisición.  En la lista de algunos afectados, que reune ahora la revista VN, el teólogo australiano Paul Collins, misionero del Sagrado Corazón, cuenta que en el tiempo de su proceso, el cardenal Ratzinger, prefecto de la CDF, se dirigía a él por medio del secretario del discasterio, Tarcisio Bertone, quien escribía a su superior general de la Congregación, y éste  al provincial en Australia, ¡quien finalmente hablaba con  Collins!  Y el procesado tenía que responder utilizando la misma cadena de personas: Era ridículo. No estaban interesados en aclarar nada, sólo querian que me rindiera ante su interpretación del catolicismo. Aunque la mayoría de los testigos de tales procesos quieren acabar con tales métodos, por anticristianos y antieclesiales, algunos de ellos no piden tanto, sino sólo que sean procesos justos. Y es que la  fe y la  teología son esencialmente eclesiales. La Congregación para la Doctrina de la Fe, que en estos momentos se encarga también de los delitos de abusos sexuales por parte del clero, tiene como misión fundamental, según Pablo VI, la promoción de la sana doctrina y la actividad apostólica de la Iglesia. Siendo, por tanto, absolutamente legítima la intervención de la Congregción en la tutela de la fe, cuando esa fe está en juego en afirmaciones teológicas determinadas, parece a todas luces justo exigir la máxima garantía de todos los derechos eclesiales de los autores llamados a capítulo, sin secretos de denuncias y sin género alguno de indefensión. Además, una cosa es la llamada sustancia de la fe, y otra la comprensión de esa fe a través de la razon humana que emprende el teólogo. Una fe en la pluralidad de teologías, pero sin que ninguna de ellas pueda poner en peligro o venga a poner en duda, o a oscurecer, al menos, esa fe, sino a esclarecerla, a afinarla, a robustecerla.

Todo por la patria

 

      Como lo hizo en otra ocasión singular, o en la última conmemoración del Dos de Mayo en Madrid, Pablo Manuel Iglesias Turrión acaba de sacar a relucir el patriotismo. Cosa fácil, porque tanto la izquierda como la derecha de este país hace años que lo abandonó por completo. ¿Dónde están aquellos poetas comunistas españoles, desde Miguel Hernández a Gabriel Celaya, a los que no se les caían las palabras España y Patria de la boca?  Después hemos comprobado que la España comunista o hipotérticamente comunista era la Patria, y otra cualquiera  no. Como en Rusia  como en Cuba, como en China. Cuando llegó la segunda guerra mundial, la Unión Soviética se convirtió en la Madre Rusia, en la  Madre Patria Rusa para Stalin. Pero ante este ardid  de una estrategia populista, de Pablo Manuel Iglesias, no tiene razón, en su conjunto, el editorial de El País, Todo por la Patria, donde se resume toda la endeble ideología progresista sobre la nación y el patriotismo, de obligado cumplimiento por todo aquél que quiera ser moderno en este país. No. La patria no es una noción de reminiscencias preconstitucionales y estrechamente asociadas al más rancio nacionalismo. ¿Así era tal vez antes de 1812? ¿O antes de 1978?  Los miles de  millones de patriotas que en el mundo han sido, desde Esquilo y aun desde Homero, ¿habrán sido preconstitucionales y rancios, porque lo diga El País? ¿Es que el llamado patriotismo constitucional, único tolerado por un progresista que se precie, no se encarna en un hombre que, además de sentimientos, tiene convicciones, voluntades y proyectos, memoria e imaginación? ¿Tan corto es el repertorio filosófico de este periòdico, que apelar a la patria, pueblo, gente…, sea sólo apelar a la emoción, apelar a los sentimientos, utilizar emociones primigenias? ¿Es que la emoción y los sentimientos son atributos meramente animales, brutales tal vez? ¿Es que sus redactores creen que los sentimientos y las emociones no tienen nada que ver con el intelecto, con la razón, con la voluntad del hombre?. Más acertada, en cambio, me parece la crítica  de la combinación imposible del patrotismo plurinacional. ¿En qué quedamos -podemos preguntar a PMIT-, España es una patria o una pluripatria? ¿La patria es España o sólo el Estado Español, como los podemitas de todas las regiones  llaman siempre a España? ¿Es que el Estado puede llamarse patria? Aclárense. De todos modos, en los discursos del mitin de Podemos, ayer en Barcelona, ninguno de los líderes podemitas mencionó la palabra Patria, ni siquiera la palaba País, sino, a lo más, la palabra Pueblo... ¡Un poco de coherencia y de audacia intelectual!

Foces navarras

 

      Algunos las llaman gargantas, congostos, cañones, desfiladeros. Nosotros las llamamos foces (hoces, del latín fauces), y a veces poches (de porticum) y ateas (del vasco ate, puerta).

Valles angostos, más profundos que anchos, tajados por las hachas persistentes de los ríos,  que atraviesan sierras calcáreas, aprovechando roturas y fracturas (fallas) y, seguramente, cuevas y galerías subterráneas.

Foz de Burgui en el río Esca. Foz de Minxate en el afluente de su nombre. Foz de Vidángoz en el río Biniés. Foces de Benasa, Aspurz, Izal y Gallués, en la cuenca hidrográfica del Salazar. En la cuenca del Irati se rasgan otras, como las de Iñarbe, Ugarrón, y las menos estrechas, llamadas poches, de Osa-Usoz y Chinchurrinea..

La foz de Lumbier es un túnel fluvial fantástico y turístico, excavado en el río Irati, en las estribaciones de la sierra de Leire, entre acantilados de escalas rojizas, bajo riscos donde anidan buitres y alimoches. A unos romanos que pasaron por aqui les gustó tanto, que se hicieron una villa delante de la foz, Un pequeño tren de Pamplona a Sangüesa quiso imitar al río, poniéndose el mismo nombre y recorriendo el trayecto de la foz, abriendo una via y dos túneles.

Pero la más vasta y hermosa es la foz de Arbayún, en el río Salazar, entre las sierras de Illón y Leire. Curvilínea, de paredones casi verticales, con fisuras, huecos y repisas para las rapaces. Allí y en el interior del desfiladero vegetan silvestremente hayas, robles, encinas, pinos silvestress, arces, serbales o tilos hasta edades venerables.

La foz de Arbayún es hoy un alto y largo estadio-mirador doble sobre una profundidad de 385 metros, por donde pasa el río nival con sus clásico espectáculo de luz, agua y sonido.

Luego pasará, sobrevolándolo todo, la flotilla controladora de los buitres indígenas.

Cuatro mujeres políticas

 

       Que las mujeres en política son capaces de todo es bien sabido, y ahí está la vicepresidente del actual Gobierno, que vale por todo él, como valía la ex vicepresidente del Gobierno Zapatero. Que la cuatro políticas que salieron ayer en las pantallas de Antena-3 son cuatro mujeres de tronío lo demostraron palmariamente. Ahora bien, lo que dijeron podían haberlo  dicho exactamente igual, tal vez con mayor rudeza, cuatro varones. ¿Se trataba de demostrar eso? Pues, demostrado queda. Acaso, podría haberse diseñado la actuación de otra manera. Podían, por ejemplo, haberse elegido temas más importantes y más cotidianos, en los que la mujer puede tener una voz propia o, por lo menos, más acertada y veraz, y hasta indispensable: educación y sanidad escolar, dependencia, violencia doméstica, drogadicción, política penitenciaria, paridad política y social, venta de armas, acogida de refugiados… Algunos de ellos se tocaron fugazmente y sin relación entre sí. Pero tengo la convicción de que el diseño de  tal actuación fue cosa de varones, o, en el mejor de los casos. de mujeres acostumbradas cada dia a presentaciones y represerntaciones de varones o de varones mayormente.

¿La religión en el templo?

 

        En la campaña preelectoral anterior, Pedro Sánchez salió, sin más, por peteneras amargas, aplaudidas con brío por lo suyos, contra la Iglesia en España, con todo un programa de amenazas: denuncia unilateral de los Acuerdos con la Santa Sede, que suelen llamar Concordato; supresión de la enseñanza de la religión en las escuelas; supresión o disminución de la escuela concertada; supresión del artículo 16 de la Constitución; nueva ley de libertad religiosa atando corto a la Iglesia… De los pocos votos que le quedaban a Sánchez, todavía tuvo menos de parte de muchos católicos en todo el país. Alberto Garzón, la nueva joya del comunismo español, haciendo honor a su doctrina tradicional,  escenificó, como en los peores iempos, frente a la catedral de  la Almudena un programa similar, todavía más agresivo. Y Podemos no se quedó a la zaga. Tras las elecciones, los alcaldes y concejales de Izquierda Unida y Podemos, y en algunos casos del PSOE, que cogobierna con ellos,  han ido cumpliendo su programa de gestos y de realidades allí donde han podido y dentro de lo que han podido: acoso a la escuela concertada; no asistencia a celebraciones religiosas tradicionales; retirada de subvenciones; molestas declaraciones anticlericales… En las dos entrevistas Iglesias-Rivera que han tenido lugar en la TV, el primero se ha lanzado a anunciar que hará pagar el IBI (impuesto a los bienes inmuebles) a  la Iglesia, mientras el segundo añadía, más prudente, que también a los partidos, los sindicatos, las asociaciones culturales y deport.ivas… Después, en la campaña anterior, fuera de alguna que otra alusión, la Iglesia desapareció del mapa electoral. Lo mismo ha sucedido en la actual precampaña. Unos cuantos intelectuales  católicos han suscrito hace unos días un documento, Religión y religiones en la plaza pública, en el que defienden la igualdad en el derecho a la libertad ideológica y religiosa, la laicidad del Estado y el principio de cooperación del modelo español. Consideran que la supresión del artículo 16, que salvaguada la libertad religiosas, sería un retroceso y nos privaría de afrontar la diversidsd religiosa de manera positiva desde la cooperación. Recuerdan que nuestro modelo es fruto del consenso, desde el que se puede evolucionar y reformar la ley orgánica de libertad religiosa, pero no desde la amenaza y la precipitación, sino desde el sosiego. Lo mismo que los Acuerdos con la Santa Sede, en la  nueva línea del papa Francisco.. En la misma línea de actuación están otras confesisones en España, como la evangélica, la musulmana y la judía, cuyos responsables, junto a los católicos,  han llegado a una serie de acuerdos entre sí ante la situación actual.- Lo que no se puede es confundir el Estado con la sociedad y exigir la laicidad, cuando no el laicismo, de ésta, desde la supresión de las procesiones, a la retirada de cualquier signo religioso de las calles, o la eliminación de fiestas cristianas. O apostar a cada paso por el multiculturalismo y aplaudirlo en todas sus manifestaciones y exigencias, y querer encerrar, por el contrario, al llamado hecho religioso en el templo, cuando no en la sacristía. Como en los peores tiempos.

Tu dolor

 

Ha llegado tu dolor hasta mis tuétanos,
estando mis puertas cerradas y mudos todos mis timbres.
Ya no sé si la tarde es la tarde, y si la noche es la madre del sueño.
Ya no sé si el silencio es absurdo, o es el medio
mejor de acompañarte.
Porque el dolor impone silencio a todo lo demás
que no sea acunarlo con mimo o arrojarlo por la fuerza.
Por eso te pido que me digas
qué vas a hacer con tu dolor de cada día,
para que sepa yo domar a las palabras,
cultivar o suprimir el compás de los silencios,
y pueda aparecer ante tus ojos
como un ser
digno de estar en este mundo.

 

«La tierra que pisamos»

 

   La fe es un diamante engarzado en carne. Y la carne se aja y enferma. La piel se descuelga y los tendones se vuelven quebradizos y entoncs el diamante cae o se eleva, y se desvanece en la negrura del espacio, cuyo fiinal no es conocido, ni tan siquiera imaginado.

Los muros de Leva nunca fueron gruesos y, sin embargo, han sido muchos los momentos en los que ha rezado. O, más bien, implorado. Una jauría de perros sarnosos  le empuja hacia un acantilado. Al llegar al límite, cuando sus opciones se reducen a ser devorado o caer al vacío, salta el último resorte y entonces implora a las Alturas del mismo modo que sus esfínteres se vuelven laxos. ¿Cuántas veces se ha visto al borde de ese acantilado? Y así, a fuerza de encontrarse con la muerte, se ha envuelto en su capote de silencio, ahuyentando por igual a la luz y a la oscuridad.

El lector encuentra en esta nueva novela de Jesús Carrasco, con sus breves capítulos, que son más bien estampas, la misma prosa prieta, directa, implacable. Pero ya no es la misma línea, una y varia, anónima o nombrada, de su anterior novela de éxito, Intemperie. En esta segunda novela en torno a  una extraña ocupación de España por las fuerzas de no sé qué Imperio europeo, los tiempos novelísticos están tan revueltos, que no sabemos cuándo el misterioso protagonista Leva entra  o sale, viene o va, de dónde y a dónde. Tampoco la señora del viejo militar achacoso, Josif, aparece como esa mujer paradigmática que lucha por encontrar el auténtico sentido de su vida, de la que nos habla la propaganda de la editorial. Y el pueblo, ¿qué pueblo?, es una sombra que se mueve entre sombras. Me quedo, pues, con la  prosa del autor y con algunos capítulos donde ella esplende. Pero no con el conjunto, que me parece errado.

La entrevista Pablo-Albert

 

           Ahora andan por ahí tertulianos de toda laya preguntándose vanamente quién ganó y quién perdió, y llamando broncotenso, etc., al encuentro… Pues ¿qué se creían: que iba a ser como el meloso idilio entre Susana Griso y Pablo Manuel del otro día? ¿No son dos partidos, jóvenes, pero bien contrapuestos? A mi me pareció una buena entrevista. Y, por encima de todo, veo en ellos dos buenos parlamentarios, dos políticos jóvenes de raza, que darán mucho que hablar y que hacer en los próximos años, Yo, como cada quisque, sé muy bien quién me convence y quién no, si es que alguno de ellos me convence, y según en qué, Y sé, además,  a quién puedo votar, según y cómo y cuándo, Pero lo importante es lo anterior, Y, como español votante, me alegro de que los dos estén ahí.  De todos nosotros dependerá después muy mucho que hagan bien o mal su labor, que es, al fin, lo que importa. Como los demás, son y serán hijos de sus obras. Todo lo demás es entretenimiento y precampaña electoral.