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¿Se acabó la derecha española?

 

         Se preguntan así algunos comentaristas, críticos intra y extra esa miama derecha, llámese como se llame. Lo cierto es que se acabó hace tiempo aquella derecha clásica, que se llamaba, unas veces, derecha monárquica alfonsina, y otras, derecha monárquica tradicionalista, derecha democristiana o pre-demócrata cristiana, o también derecha republicana liberal… Pero estamos en otros tiempos y  todas las formaciones políticas son muy diferentes de los tiempos pasados. ¿Quién nos iba a decir hace sólo unos meses que en el próximo Congreso del PP iba a hablarse. con toda vehemencia pero con toda libertad, de  la posibilidad de regular por ley la gestación subrogada (los antiguos «vientres de alquiler»)? Hoy en toda Europa, las antiguas izquierdas y las derechas, que llevan muy diversos nombres, están muy despintadas y hasta muy difuminadas. ¿Qué son los partidos llamados liberales: de izquierda o de derecha? ¿Y por qué hemos de seguir hablando de izquierdas y derechas, dando razón a quienes han querido dividir el mundo en dos? El mundo se divide de muy diversas maneras y en muchas más divisiones que esas dos clásicas, que han sido la muletilla y la muleta política de los comunismos y los fascismos. Se trata, pues, de una falsa pregunta, de una pregunta torticera e interesada, que no lleva a ninguna parte.

Últimos aforismos

 

 – Llega un punto en que la vanidad deviene en ridículo. Todo vanidoso sensato lo abomina y hace lo posible por evitarlo. Por mera vanidad.

  – Otro excelente, tal vez insuperable, título de una frutería de Paplona: Frutería para disfrutar.

 – Esperar todo de Dios [lo que de Él puede esperarse], sí, porque a su tiempo nos lo puede dar. Y no esperar demasiado de nadie más:  la vida nos dará entonces muchas sorpresas y alegrías.

Vivir de sobra

 

  La esperanza de vida de un varón
es de ochenta y un punto en Europa.
Hace un año, pues, que vivo
de sobra:
sobre esta media verdad,
capciosa,
por general y estadística,
pero verdad al fin, no broma.
No es que viva
de sobras.
Me lo dicen la razón,
la voluntad y la memoria,
todas ellas
todavía en órbita.
Sobrada en verdad está mi vida.
No es mérito alguno.
Es obra
de Dios atque Natura,
y de tantos mortales

que me contornan.
Por el exceso
aún
nadie me cobra.
Y todo será una fiesta,
si Dios, el de la gracia y la promesa,
al fin de mi vida me recobra.

Pero sí,
ahora
vivo
de sobra.

Demasiados santos

 

     Leo en fuentes bien informadas que el papa Francisco quiere acelerar el proceso de canonización de Pablo VI, un papa a quien admira. Le admiro yo también, tras conocerle de cerca en mis años de Roma y no me parece menos santo que sus vecinos ya santificados. Pero me abruma esta carrera, intensificada desde hace años por llenar de santos el ya abigarrado santoral cristiano. Si con los papas sucede esto -¿en qué lugar quedan los papas no llevados a los altares?- sucede algo parecido en ciertas Órdenes, congregaciones, asociaciones mil de vida religosa o apostólica, movimientos cristianos… Si tenemos ya el cielo lleno de santos y santas, frailes, monjes y monjas, religiosas y religiosos, nuevas congregaciones y otras formas de vida consagrada hacen todo lo posible por conseguir la canonización de sus fundadores y fundadoras, y no sólo de ellos y ellas. Sabido es, por otra parte, que con eso de los milagros que se necesitan para beatificaciones y canonizaciones -casi siempre, como en toda la historia de la Iglesia, curaciones extraordinarias y repentinas-, aquellos grupos que dispongan de hospitales, clínicas, sanatorios, residencias de ancianos, etc., tienen todas las de ganar, siéndolo casi imposible para otros hijos de la Iglesia, tan santos en su vida como otro cualquiera. ¿No podría, por Dios, cambiarse la fórmula de la santidad oficial, y volver a los tiempos en que el pueblo y el clero, de manera espontánea y masiva, declaraban santos, con todas los asesoramientos posibles, a los que ya veneraban en vida? Recordemos los casos de Madre Teresa de Calculta  y de Mons. Romero en San Salvador, santos universales, reconocidos, populares. Y dejemos para otros una veneración más parcial, más privada, más vecinal. Con todos los canonizados que ya tenemos, muchos desconocidos de la mayor parte de la Cristiandad, y hasta algunos lejanísimos en el tiempo, con cuatro o cinco santos cada siglo, aparte todos los mártires, santos inmediatos, estaría bien servida la comunidad cristiana universal. Y para compensar en cierto modo la inmensa mayoría de gentes consagradas, habría que poner mucho mayor interés en llevar a los altares algunos representantes de la inmensa mayoría de los fieles que son los llamados laicos.- Siento de veras que haya sido mi dilecto y admiradísimo Pablo VI quien me  haya dado ocasión para decir estas cosas que pueden parecer ásperas, pero que piensan millones y millones de católicos.

Evolución y fe cristiana

 

    Francisco J. Ayala (Madrid, 1933) es uno de los grandes expertos en biología molecular y genética evolutiva. Catedrático desde 1987 de la universidad de California-Irvine, es doctor honoris causa por 23 universidades de diez países, entre ellas la Pontificia de Comillas. En declaraciones a VN, Ayala afirma que el científico no es menos científico por creer, es más. (…) Puede ayudar porque la fe religiosa puede estimular la investigacón científica. Cada vez él se siente más cómodo en el diálogo entre ciencia y fe: Mi visión de la cuestión es una metáfora: la religión y la ciencia son como dos ventanas al mundo distintas para asomarse y mirar el mundo. Y lo que se ve  a través de cada una de estas ventanas es diferente. Pero solo hay un mundo. El problema viene con los fundamentalismos, sean científicos o religiosos, que pretenden sacar conclusiones religiosas de la ciencia  o científicas de la religión. El autor de Darwin y el diseño inteligente: creacionismo, cristianismo y evolución (2007) e inventor del reloj molecular de la evolución sostiene frente a los creacionistas que la evolución es mucho más compatible con la fe cristiana, y con la religión en general, de lo que solemos pensar. (…) El creacionismo tiene como problema que quiere tener la Biblia como un libro de ciencia, pero no lo es.

   

Fuero General

 

Fuero en Navarra es igual a Derecho.

No se entendía el nuevo rey de Navarra, Teobaldo I, conde de Champaña (1234-1253) y sobrino de Sancho el Fuerte, con los nobles navarros, especialmente con los Infanzones de Obanos. Le recordaban éstos al monarca, de estranio logar e de estranio leengoaje, las obligaciones que había contraído al jurar los Fueros el día de su alzamiento como rey.

¿Cuáles eran? En una asamblea tenida en Estella, el 25 de enero de 1238, se acordó nombrar una comisión compuesta  por diez ricos homes o barones, veinte caballeros, y diez hombres de órdenes (clérigos), que con el rey y el obispo pusieran por escrito aquellos fueros que son e deven seer entre nos et eillos, ameillorándolos de la una parte et de la otra como nos con el bispo et aquestos esleitos viéremos por bien.

De esta comisión salió el llamado Fuero Antiguo, núcleo del Fueron General, conjunto de normas de derecho público que sentarían ls bases constitucionales del Reino.

Después fueron añadiéndose normas de derecho privado y otras provenientes de fueros locales, costumbres, y del derecho romano, lo que compondría el Fuero General.

Dizir vos emos la memoria de los fueros que ha el rey de Navarra con sus navarros, et  los navarros con su Rey: es á saber, que los navarros siervan al Rey como buenos vasayllos á buen senyor; el senyor que lis faga bien como buen sanyor á buenos vassayllos; quoantos hombres ha en su Regno, á todos faze bien.

Principio feudal capital, que tantas consecuencias había de tener en todas partes a la hora de formar la comunidad, si no todavía nacional, sí la comunidad natural y orgánica.

El «Diálogo» que Francisco quiere en España

 

         Imposible comentar la larga entrevista que hizo EP al papa Francisco hace una semana. Espléndida entrevista, donde lo que me impresiona más es la propia entrevista: todavía no estamos acostumbrados a esto tan nuevo, que un papa hable de tantas cosas importantes a la pata la llana, a tiara quitada, podríamos decir reverentemente aquí. Me limito, pues, a lo que se dijo sobre España, aparte el rápido recuerdo de Ceuta y Melilla en relación con los inmigrantes. Cuando le preguntan a Francisco qué le llega de ESpaña, responde  con humor que unos polvorones y un turrón de Jijona. Cuando le dicen que es un país donde el debate sobre la laicidad y religiosidasd está muy vivo, simplemente comenta: Está vivo, muy vivo, sin querer decir más. Pero, al preguntarle directamente qué piensa de eso, el papa se decanta por el diálogo: Diálogo, Es el consejo que doy a cualquier país. Por favor, diálogo. Como hermanos, si se animan, o, al menos, como civilizados. No se insulten. No se condenen antes de dialogar. Si después del diálogo, quieren insultarse, bueno, pero por lo menos dialogar. Si después del dialogo se quieren condenar, bueno. Pero pero diálogo. Hoy día, con el desarrollo humano que hay, no se puede concebir una política sin diálogo. Y eso vale para España y para todos. Asi que si usted me pide un consejo para los españoles, dialoguen. Si hay problemas, dialoguen.- No me vale que el papa quiera sumergir España en el caso general de todos los países por dos veces, porque está hablando sobre España. Y, por lo visto, Francisco nos tiene, lo diga o no más expresamente, por no buenos dialogantes o por no dialogantes sin máas, en lo religioso y también, como está claro, en lo político. Nos tiene, qué le vamos a hacer, por poco civilizados, y por eso nos sabe tan a poco el consejo. Los consejos más concretos, en todo caso, se nos darán cuando dialoguemos, que eso parece ahora lo urgente y apremiante, confiando tal vez demasiado en el diálogo. Y en ésas estamos: no hemos pasado de ahí.

Cuidados paliativos

 

         En el último suplemento dominical de DN aparecía un extenso y emotivo reportaje, titulado Las «flores! de la Unidad de Cuidados paliativos, sobre trabajadores y voluntarios de la Unidad de Cuidados Paliativos en torno a sus pacientes de la Clínica de San Juan de Dios de Pamplona, regido por los Hermanos de dicha Orden. Admirables testimonios del más alto valor humano. Pero, sin meterme ahora en honduras, y lejos de reproche moral alguno, desde un punto de vista sociológico, digámoslo así, me ha extrañado – y lo digo aqui, donde nadie nos oye- la ausencia casi total de toda referencia religiosa, o, al menos transcendente en todo el reportaje, salvo, cuando de pasada se dice que de una habitación sale un grito: Por favor, llamen al capellán, y otro testimonio, en el que se dice, también de paso, que  era una persona de mucha fe, que tampoco es decir mucho. Por lo demás, ni médicos, ni trabajadoras sociales, psicólogas, voluntarios… aluden para nada a experiencias vitales, en los que Dios, Cristo, la oración, la esperanza en la otra vida… tengan alguna importancia. Falta, curiosamente, el testimonio del capellán (¿Por aquello tal vez de que ya se sabe lo que va a decir?). Me pregunto si es otro signo de los tiempos, donde se abandonan algunos sacramentos, muchos ritos o, sencillamente, no se habla de eso. Si existe un tabú de la muerte, lo que se combate acertadamente en el reportaje, no menos existe, como sabemos, otro tabú de la religión. ¿También  en la Unidasd de Cuidados Paliativos de la Clínica de San Juan de Dios? ¿O es que hemos llegado ya al extremo de que tras no contar, al menos pública y explícitamente, con la Iglesia, con Cristo y con Dios en los anteriores ritos de paso, ya no se cuenta tampoco, al menos habitualmente, en el último y definitivo de todos  ellos?

Europa no acull el procès

 

      Europa no acull el procès. I no solament ho dic per la fracasada conferència del president Puigdemont al Parlament Europeu (una sala del mateix). Molt més important és la providència d´inadmissió del Tribunal Constitucional alemany, del 16 de desembre passat, sobre una petició de referèndum per a Baviera, al qual es pot afegir una altra del seu homòleg italiá, del 29 d´avril del  mateix any,  sobre una proposta de concert fiscal i ascens de la Regió del Vèneto a regió  de statuto speciale, i una altra, amés de una altra consulta consultiva per a la independència. No hi ha -proclama el Tribunal de Karlsruhe- espai per a aspiracions secessionistes d´un estat federat en el marc de la Constitució violen l´ordre constitucional, l´es que a la República Federal, com estat nacional el poder constituent de la qual resideix en el poble alemany, els estats federats no són amos de la Constitució. De forma similar, la sobirania. indica la Cort italiana, és un valor fundacional de la República unitària que cap reforma pot canviar sense destruir la pròpia identitat d´Italia. Atemptar contra aquest imperatiu implica subversions institucionals radicalment incompatibles amb els principis fonamentals d´unitat i indivisibilitat de la Repùblica…

¿Confederación o independencia?

 

         Carlos Garaicoechea, expresidente del Gobierno vasco y fundador-presidente de EA, integrado ahora en BILDU, entrevistado ayer en La Vanguardia y preguntado por el futuro de la reforma constitucional española, respondía: Creo que España, si quiere dar respuesta a su problema territorial, tiene que aceptar el carácter plurinacional con todas sus consecuencias y resignarse a aspirar a dar una solución de tipo confederal a la reivindicación de autogobierno de pueblos como Cataluña y el País Vasco. Pero él tampoco sabe qué es eso de confederal, poque no existe en el mundo, como él mismo reconoce, un Estado confederal. Y no sabe tampoco qué hacer, perplejo, con el futuro de su País Vasco, compuesto, sin que nos haya pedido nuestro parecer, por las Vascongadas (sic), Navarra y el País Vasco francés, al que también sugiere una inédita solución confederal. ¿En qué quedamos? ¿Confederación o independenccia, como a todas horas grita BILDU? Y Confederación en el País Vasco ¿con quién, si Navarra ni el Paías Vasco francés están por la labor? ¿No será que la confederación es ahora el nuevo comodín político nacionalista, con que salir al paso, salir por peteneras, divertirse, engañarse, entretenerse, ganar tiempo, justificar lo injustificable, y seguir soñando inútilmente, como hasta ahora?