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Bautismo de Jesús

 

Mc , 9-11; Jn 3, 22-26 y 4, 1-2

 

Jesús fue, probablemente, durante algún tiempo,
discípulo de Juan el Bautista.
Y, un buen día,
fue bautizado por él en el río Jordán.
Jesús rompió así
con su oculta vida pasada;
se confesó miembro vivo
de un Israel pecador, apartado de Dios.
Y pasó a una vida nueva,
dedicada de lleno a la herenca religiosa
y al destino de Israel.

Por su parte, la Iglesia primitiva,
con el midrás de una luminosa teofanía
del Espíritu en forma de paloma,
que rasgó los cielos irrompibles,
impenetrables,
hizo ver al mundo
la singular persona de Jesús
y su misión excelsa, incomparable
con la de Juan el Bautista:

Él es el Hjo de Dios,
el único Hijo amado,
en el que Dios Padre se complace.

Yao y Shun

 

     Ahora que China se acerca a grandes pasos a ser la primera potencia mundial. Ahora que, tras la tragedia política del fin del mandarto de Trump, el gigante asiático aparece de cuerpo entero, y no sólo asoma la coleta, al decir de Ortega, en el horizonte occidental, alivia recordar que en el siglo VIII a. C. -época del primer Isaías en Israel- los ritualistas de la escuela de Lu añadieron a los Documentos (textos cultuales y culturales) de la dinastía Zhou, datados en el siglo XI a. C., los Cánones de Yao y Shun. Se cree que estos dos reyes, fundadores de la dinastía Xia, gobernadorn la Gran Llanura en el siglo XXIII a. C., y que, a diferencia de los otros héroes chinos del pasado antiguo, no libraron batallas ni mataron a monstruos, sino que reinaron únicamente mediante su virtud o carisma. Los Cánones se abren con una desrcipción de Yao:

        Era reverente, inteligente, experto, sincero y afable. Era sinceramente respetuoso y capaz de modestia. su luz cubría los cuatro extremos del imperio y se extendía por todo el cielo y la tierra.

A partir de entonces, el sabio chino se situó deliberadamente a sí msimo en relación con la realidad política mundana y a continuación con el cielo y la tierra. La política y la reverencia por el cosmos eran esenciales para conseguir la perfección humana. La virtud extendia su afecto primero a la familia, luego a su clan y después a los Estados extranjeros, convirtiendo la humanidad en una famlia unida y afectuosa. En lugar de  de formar un gobierno egoísta y explotador, Yao fundó la Gran Paz (Dai Ping). La virtud de Yao quedó patente cuando se negó a permitir que su hijo, embaucaador y pendenciero,  le sucediera, pasando para ello el trono a Shun, un hombre de origen humilde, hombre virtuoso y tolerante.

Tanto Confucio (551-479 a. C.) como su discípulo  el filósofo Mencio (361-288 a. C.) los tuvieron como maestros. Según este último, la señal de su sabiduría fue su preocupación empática por la gente: cada uno de ellos tenía un corazón sensibe al dolor de los otros (…), lo cual se manifestaba en un  gobierno compasivo.

En Lekumberri con nieve

 

          No es la primera vez que vamos a Lekunberri cuando nieva en el Norte y no en Pamplona. El acceso es cómodo y seguro, y el lugar muy placentero. Lekunberri fue hasta los noventa un lugar en sentido administrativo y hoy es un municipio con ayuntamiento hecho y derecho. Lekunberri es hoy un conjunto de urbanizaciones recientes, que se unieron al casco viejo y al poblado-carretera, que fue extendiéndose de norte a sur, con  el monasterio de las Clarisas (1888), levantado por el magnate carlista Juanmartiñena, y el hotel Ayestarán (1932), diseñado en estilo neoregionalista por el arquitecto Víctor Eúsa. Capital y corazón geográfico del Valle de Larraun, de los 817 hbitantes que llegó a tener en 1986, hoy cuenta con 1574, gracias a la llegada de muchas familias que trabajan en Pamplona y San Sebastián, y también a la atracción que ejerce sobre los 15 Concejos del Valle.

Como siempre, comenzamos por el núcleo antiguo, arremolinado en torno a la iglesia gótica de San Juan Bautista, con un rodal de casonas, mayormente del siglo XVIII, que parecen  selecccionadas para una exposición: grandes edificios exentos; muros enlucidos, excepto en esquinas y vanos, o totalmente en cantería; puertas de medio punto; ventanas adinteladas o balcones corridos; escudo barroco; cubiertas a doble vertiente y saliente alero de madera. Korronea, Galarrenea, Juanicorena, Mitxausenea… En esta última, reconvertida bellamente en Casa de Cultura, biblioteca y escuela de música, respetando la estructura fundamental en piedra y madera, rendimos homenaje póstumo los poetas de Río Arga a nuestro querido compañero, cofundador y primer director, Ángel Urrutia, natural del pueblo, a las pocas fechas de su muerte. Alkatenea, tardogótica, es casa y escudo del siglo XVI. Algunas casas tambien del siglo XIX.

El conjunto, nevado, bajo un montecillo, sobre la vía del  tren, con pinos y abetos esculpidos en nieve, es encantador.

De allí partimos y paseamos por las nuevas urbanizaciones, al oeste del pueblo, formadas en su mayoría por villas exentas de muy diversa y hermosa factura, generalmente de dos plantas y con jardín. Si en la parte vieja y menos nueva hemos visto en las ventanas y balcones reposteros e imágenes del Niño de Navidad y otros símbolos cristianos, aquí se ven algunos Olentzeros y algunos abetos luminosos. En los muros de la Escuela Infantil –Haur Eskola-, cercana al  soberbio Colegio Público, dibujos infantiles con bellos lemas: Ametsa berri bat – Eskola berri bat: Escuela nueva igual a sueño nuevo. El bullente espacio, en otros días, del Polideportivo, del campo de futbol y de las tirolinas, cubierto por la nieve, y que apenas nos deja caminar, impone por su silencio sonoro, que parece más silencioso todavía. Pasan algunos coches. Tres niños juegan con su trineo a subir y bajar por las leves pendientes de un parque cercano. Se han encendido allí arriba las luces del Concejo de Albiasu, el más pequeño de los Concejos de Larraun.

Fue Larraun históricamente un Valle muy carlista e integrista, muy católico tradicional. La evolución ha sido aquí más templada que en otras zonas. Pero a  esta hora del atardecer, tarde del 5 de enero, cuando falta poco para que los Reyes Magos lleguen al frontón, perdemos el sentido del tiempo y de la historia, somos incapaces de juzgar el pasado y el presente. La nieve no nos deja salir de su círculo mágico. Hasta que el frío de la primera noche nos obliga a ser prudentes. Y nos vamos.

 

Fiesta de la Epifanía

 

         El evangelista Mateo, inspirado seguramente en las traducciones populares sobre la linfancia de Moisés, construyó el Evangelio de la infancia de Jesús en paralelo con el del caudillo hebreo. Jesús es presentado como nuevo Moisés, legislador, maestro y padre del nuevo Israel. Y, si Jesús es el nuevo Moisés, Herodes el Grande es el nuevo Faraón. Si Lucas hace aparecer a los pastores como los primeros que oyen la buena noticia y adoran al nuevo Salvador del pueblo judío, Mateo pone en escena  tres magos de Oriente, los primeros representantes de las naciones gentiles, que buscan y encuentran al Salvador de todos los pueblos de la tierra.

Estos magos, astrólogos, sabios, cultivadores de ciencias ocultas, guiados por una estrella -que solía señalar el nacimiento de un dios o de un hombre divinizado-, preguntan en Jerusalén por el rey de los judíos, título que Roma concedió a Herodes muchos años antes, y que por eso mismo le llenó de turbación. Se repite la historia de Moisés en Egipto. Mateo se inspira también para la parábola de los Magos en el mago y profeta pagano Balaán (libro de los Números, 22-24), que llegó de Oriente, llamado por el rey de Moab, Balak, a fin de que le ayudara en su lucha contra Israel. Pero Balaán no maldijo al pueblo judío, sino que profetizo una y otra vez a favor del mismo, y en su último oráculo vio cómo avanzaba por el cielo la estrella de Jacob y como subía el cetro de Israel. Los magos llegarán hasta Belén y adorarán a Jesus, mientras burlarán los propósitos de Herodes, como Balaán burló los de Balak, antecedente del rey romanizado de Judea.

Relacionada también con Moisès es la siguiente parábola de la matanza de niños, ordenada por el nuevo Faraón, y de su epílogo, la huída a Egipto: un verdadero juego literario. Moisés huye de Egipto hacia la Tierra prometida, mientras Jesús huye de esta hacia el Egipto de José y de Moisés.

Fue en Belén de Judea,
en tiempo del rey Herodes,
cuando nació Jesús.

Unos Magos de Oriente,
de Persia, de Arabia o Babilonia,
astrólogos, científicos, letrados,
delegados simbólicos de todos los fieles creyentes
fuera de Israel,
que buscaban a Dios por medios naturales,
llegaron a  la capital judía,
guiados por la luz de una estrella,
preguntando por el rey de los judíos.
que acababa de nacer.

Igual que el profeta Balaán.
que llegó de Oriente
y desbarató los planes de Balak, monarca moabita,
al ver en el cielo la estrella de Jacob y el cetro de Israel,
los Magos desbarataron los planes del rey Herodes,

-el nuevo Faraón y el nuevo Balak-,
enemigo de Jesús.

Guiados por la estrella, llegaron a Belén
y adoraron al Dios que buscaban.
Prosternados ante él, le rindieron homenaje
como a Dios y como a Hombre,
con el oro de la fe,
con el suave incienso de la oración
y la mirra, que evocaba
el cuidado y consuelo del sufrimieno humano.

 

 

Víspera de Reyes

 

El niño Jesús,
desde la cuna,
les dice a los Magos
que traigan vacunas.

 

Ni oro ni incienso,
ni estrella ni luna…
Para san José,
que traigan vacunas.

La mirra igualmente
es inoportuna.
Para los pastores,
que traigan vacunas.

Para Simeón,
que es viejo y ayuna;
para Ana también,
que lleven vacunas.

Y de residencias
que no quede una
sin que la visiten
y lleven vacunas.

 

El niño Jesús,
desde la cuna,
les dice a los Magos
que traigan vacunas.

 

En el castro de Sansol

 

               Todos los pueblos navarros, que comienzan por la palabra latina murus (muro, muralla, fortín) son pueblos que dicen relación a un castro u oppidum (castro fortificado) protohistórico, al que sustituyeron o cerca del cual nacieron. Entre ellos, Muru-Astrain o Asterain, otro fundus (o finca) Asterii o Asteriani, propietario de nombre latino, mutado luego en el sufijo vasco ain. El lugar actual, concejo de la Cendea de Cizur, situado geográficamente en medio de la misma, se asienta en el flanco suroriental del cerro de Sansol (San Zoilo), entre los barrancos Zariquiegui y Zuberri, que desde la sierra del Perdón llevan sus aguas al cercano río Arga. El pueblo ha crecido en los últimos años en una veintena de habitantes, gracias sobre todo a una urbanización triangular, a un tiro de piedra al nordeste del antiguo caserío.

 Tras pasar entre varias villas modernas, ajardinadas, atravesamos el centro del lugar, que luce varias casas señoriales  blasonadas del siglo XVIII, y desde la robusta torre de la iglesia gótica subimos hasta la ermita de San Zoilo. Con restos aún del primitivo ábside, hoy es el cementerio, en la linea alta del promontorio, entre un rodal de pinos, que, con los cipreses del interior, sostienen la tierra de la pendiente y dan luz verde a los difuntos. El cerro, ovalado (530 m.), que desciende de Oeste a Este, suelo rocoso, con una ligera capa de tierra, antes campo de cereal, es ahora un terreno baldío, donde crece, fuera del camino al camposanto, todo tipo de maleza, en la que predominan los agavanzos o escaramujos (rosal sivestre o rosa canina, con los populares tapaculos) y los cardos borriqueros.

En 1971, el profesor universitario Alejandro Marcos Pou llevó a cabo la primera excavación, que prosiguió, un año más tarde, su discípula, la joven arqueóloga navarra, Amparo Castiella, quien retomó los trabajos, ya con más holgura, los años 1986 y 1987. En la parte más baja y resguardada del cerro encontró un poblado protohistórico reducido: las viviendas tenían un nivel de piedra, que se completaría con probables adobes y techumbres de ramas, como en cualquier poblado celtíbero. En la parte alta del terreno, en los alrededores de lo que hoy es cementerio, descubrió la necrópolis del mismo poblado, con sepulturas de cista y sepulturas de muros, con huesos de mujeres, varones y niños de todas las edades. Javier Armenádriz hizo también prospeccciones en la superficie.

El poblado protohistórico debió de trasladarse, en tiempo del dominio romano, a donde hoy está el pueblo –in planum-, como era habitual, pero más tarde el poblado y la necrópolis prohistóricos fueron de nuevo ocupados en los siglos VII y VIII d. C. Las labores agrícolas desde entonces, en una capa de tierra tan ligera, sobre suelo rocoso, deshicieron buena parte del conjunto protohistórico, romano y miedieval. Tanto en las viviendas como en la necrópolis, excavadas, y sobre todo en esta, se encontraron  piezás líticas de sílex, muchísimas piezas de cerámica (vasijas grandes, vasos, escudillas) celtíberas, romanas y manufacturadas (grafitadas en la Edad del Hierro), además de clavos, fragmentos de agujas y fíbulas, un cuchillo  o puñalito, un aro, una arandela de cobre, molinos barquiformes, y hasta un esqueleto de caballo con el bocado o freno del mismo.

Desde este nuevo balcón celtíbero -en los castros el dominio de la vista era capital- dominamos toda la Cendea de Cizur, verde hasta las nieblas decembrinas que cubren hoy la sierra de Erreniega.  Tenemos, más allá, a tiro de ojo, el pueblecito repoblado de Undiano; nos damos de bruces con el peñascal de Etxauri;  más cerca, en el callejón del cierzo, Larraya: su iglesia y su palacio; siempre Olza, el más alto; el cuello alargado de la  torrecita de Sagüés…

En el flanco bajo del terraplén dos trozos de muro antiguo, fáciles de ver, podrían ser parte de la muralla oriental, que sería mucho más alta antes de la construcción del templo y de las casas actuales. Pero donde mejor se ven las defensas naturales y artificiales del castro es, justo, en el flanco opuesto occidental, el más alto, que nos recuerda al muro sur del oppidum de Leguin y de otros castrros, como el Castellar de Javier, donde las rocas lisas parecen haber sido cortadas a pico y hasta pulidas por el hombre. Ahí son bien visibles  tramos de muralla y el foso, que en otras partes parece haber desaparecido, aunque nosostros nos esforzaremos luego en imaginarlos.

Bajamos hacia  pista que rodea por el norte y el noroeste el castro de Sansol, en el término llamado La Nobla, y que pasa bordeando la nueva urbanización. Desde allí creemos ver alguna de las covachas entre las rocas más altas de la ladera septentrional del cerro, donde la imaginación popular puso a vivir a unos paisanos tenidos por brujos, que robaban trigo y soltaban los bueyes del pueblo. Trigo podrían seguir robando hoy, pero bueyes…

 

 

Fundamentalismo evangélico

 

                En varias de mis entregas navideñas, he aludido, de una u otra forma, a la vieja costumbre de muchos españoles, poco acostumbrados a la Biblia, de leerla (y escucharla) al pie de la letra, en el sentido literal de la palabra. Solían los santos Padres distinguir en la lectura y meditación de la Biblia el sentido literal, el sentido moral y el sentido alegórico, más el propio personal espiritual en cada caso, dando más importancia ora a uno, ora a otro. La Reforma luterana, con su princpio de Sola Scriptura, dio un gan impulso al sentido literal, y en tiempos de la Ilustración los exégetas alemanes llevaron al extremo tal actitud  e innovaron grandemente los métodos de la investigación histórico-crítica, que, andando el tiempo, se dividió en la historia de las formas (géneros literarios), historia de la redacción, historia de las tradiciones… El movimiento pasó después a Inglaterra, y desde Europa a los Estados Unidos de América, que hoy es el centro neurálgico de toda exégesis bíblica, lo mismo en los centros católicos que protestantes o independientes. Allí nació el Movimiento del Jesús histórico, activísimo en el día de hoy.

Durante el llamado Segundo Despertar, en la década  de 1790, hubo una nueva y más radical reacción frente a los valores racionales de los aristocráticos Padres Fundadores, deístas reconocidos, y contra la crítica, a veces excesiva, de la lectura tradicional de la Biblia. Durante la década de 1840, Charles Finney (1792-1875) llevó esta espiritualidad fronteriza a las clases medias y a mediados del siglo XIX el cristianismo evangélico, basado en la lectura literal de la Biblia se convirtió en la religión dominante en los Estados Unidos de América. En ese tiempo, un inglés, John Nelson Darby (1800-1882), que había fracasado en su tierra, tuvo un gran éxito en el nuevo continente, como creador y  propagador del premilenarismo, siguiendo al pie de la letra el extraño libro del Apocalipsis y algunos difíciles textos de san Pablo.

La lucha se extendió después en América y en Europa contra la teoría de la evolución de Darwin y todavía más contra la alta crítica de la Biblia. Charles  y Arcibald Hodge, Benjamin Warfield, Dwight Lyman Moody, M. B. Lambdin, Martin E. Marty, R. Scott Appleby… son nombres de teólogos, predicadores, publicistas, que defendieron por todos los medios, incluso con obras escritas monumentales, emisoras de radio, periódicos, escuelas, institutos, universidades…, la verdad literal de la Biblia, que se atiene a los hechos. Era toda una forma de religiosidad popularmente llamada fundamentalismo, cuyo objetivo es volver a los fundamentos de su fe: una interpretación literal de la Sagrada Escritura junto con un grupo de selecto de doctrinas esenciales, en un empeño decisivo que interpretan como una guerra entre las fuerzas del bien y del mal. En los años 20 del siglo pasado, los Parlamentos de los Estados de Florida, Misisipi, Tennesse y Luisiana aprobaron leyes para prohibir la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas…

El fundamentalsmo tiene también una larga historia en el Judaísmo y en el Islam contemporáneos. No es que sea inexistente en el Catolicismo, pero es mucho menos inquietante gracias al carácter más moderado de la exégesis blíblica católica en los siglos pasados, y, después, a la equilibrada doctrina del Concilio Vaticano II. Conocidos son los grupos fundamentalistas, poderosos e influyentes, que en nuestros días apoyaban y apoyan a Trump en Norteamérica, a Bolsonaro en Brasil, y, de vez en cuando, a caudillos extremosos de Guatemala y otros paíeses de Centro y Sur América.

Jesús, el primer ser humano deificado

 

          Máximo el Confesor, el Teólogo o el de Constantinopla (580-662), secretario del emperador bizantino Heraclio y luego monje y teólogo activo y combativo, autor de numerosas obras, considerado Padre de la Iglesia, fue perseguido por el emperador Constante y sus  teólogos, sufrió horrible torturas por defender la ortodoxia del Concilio de Calcedonia, incluso la resección de la lengua, y murió en el exilio. Fue venerado como santo poco después de su muerte y rehabilitado por el III Concilio de Constantinopla (680-681). Es uno de los teólogos griegos más estudiados y valorados hoy día en la Iglesia occidental.

La teología griega de la encarnación fue expresada definitivamente por él, al afirmar que Jesús  fue el primer ser humano en ser plenamente deificado -completamente poseído y atravesado por lo divino-, y que todos podemos ser como él, incluso en esta vida. Para Máximo, la deificación se basa en la fusión de la naturaleza humana y divina en Jesús, del mismo modo en que cuerpo y alma se unen en el ser humano: El ser humano debería convertirse en Dios, deificado por la gracia del Dios-hecho-hombre, transformándose en un ser humano pleno, en cuerpo y alma, por la naturaleza, y en un ser plenamente divino, en cuerpo y alma, por la gracia.

Al ignorar la naturaleza de Dios, solo podemos afirmar, según Máximo,  que los seres humanos pueden de algún modo compartir su naturaleza divina. Aun cuando contemplamos a Jesús, el hombre, Dios sigue siendo una realidad opaca. Por lo tanto toda concepción incuestionable de la divinidad no puede ser sino una idolatría. El propósito de la Escritura sagrada consiste en hacernos apreciar la inefabilidad de Dios. No sirve como textos de prueba. Estas cuestiones no podrían definirse a partir de formulaciones doctrinales o bíblicas, porque el lenguaje humano no es adecuado para expresar lo divino.