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¿ Os imagináis…?

 

Se preguntaba el candidato socialista Pedro Sánchez, el 26 de octubre de 2019, en un mitin electoral en Santa Cruz de Tenerife:

¿Os imagináis, amigos, la crisis en Cataluña, con la mitad del Gobierno defendiendo la Constitución y la otra mitad del Gobierno, con Podemos dentro, diciendo que hay presos políticos en Cataluña y defendiendo el derecho de autodeterminación en Cataluña? ¿Dónde estaría España? ¿Dónde estaría la izquierda?

Hoy podemos responder a aquella mera hipótesis, que hasta a Sánchez se le hacía impensable: España y la izquierda -qué fanatismo partidista- están donde Sánchez quiso, unos días más tarde, que estuvieran. Pero Sánchez,  su partido y su gobierno están donde entonces era impensable que estuviesen, callados como mudos ante Podemos, dentro del Gobierno,  diciendo que hay presos políticos en Cataluña y defendiendo el derecho de autodeterminación en esa Comunidad Autónoma

¡Pocas veces en la vida política tiene uno la posibilidad de poder denunciar, con pruebas tan fehacientes, la torpeza, la desvergüenza, la mentira, la debilidad, la hipocresía, la avidez… de un político, de un gobierno, de un partido, poniendo lo más sagrado de la política democrática de un país a los pies del propio interés personal y partidista!

De la decadencia a la degradación

 

          Iba a continuar con un tema cercano al de los dos días anteriores, cuando leo -apenas oido la radio y la televisión en estas fechas- las descabelladas declaraciones de Pablo Manuel Iglesias Turrión, que dicen que es ministro y hasta vicepresidente del Gobierno, sobre la democracia en España y particularmente en Cataluña. Con gente de esta calaña he ido aprendiendo a distanciarme y a contenerme, como una práctica más de supervivencia mental cotidiana, pero  no sin dar un juicio elemental, libre y sincero en cada caso. Y en este de ahora, dada la  esperpéntica reacción de la verborreica portavoz oficial del Gobierno, y el silencio de su presidente, solo me queda decir que me parece la enésima muestra de la decadencia, de la decrepitud, de la degradación de este Gobierno de coalición, con la mayor colección de contradicciones y de paradojas entre los Gobierno del mundo.

¿Estamos en período de decadencia? (y II)

 

Según el economista norteamericano y experto en crecimiento económico a largo plazo, Robert Gordon, las tres revoluciones económicas más significativas de la historia fueron: la industrial que nos trajo la máquina de vapor (1750-1830); la que produjo la electricidad, la química y el motor de combustión (1870-1900), y la de la informática, que empieza en 1960 y se extiende hasta hoy. Fue la segunda la que más cambió nuestras vidas, y el período 1890-1972, el momento en que la humanidad alcanzó la cumbre de su productividad. Seguimos viviendo de ella. Recordemos, con todo, que el Imperio Romano en Occidente fue decayendo durante cuatro siglos, y que el mismo Imperio en Oriente duró mil años más. Mientras tanto, algunos autores se dedican a presentarnos a maestros de moral, que se hicieron famososos durante períodos de decadencia, desde Séneca a Dostoievsky, para que nos sirvan de consuelo.

En todo el mundo progresistas y conservadores se van alejando. Ya no son adversarios, sino enemigos. Cada vez más la violencia aparece como medio aceptado de política activa en muchos países, comenzando por los Estados Unidos de América. Y se acentúa en el mundo la represión política. Después de varios años de relativa calma y de la desaparición de las últimas guerras en el mundo, vuelve la intolerancia máxima en la India, Tailandia, Myanmar, Turquía, Brasil o Zambia, que albergan al 30% de la población mundial. Solo 37 países pasan como seguros para los visitantes extranjeros, cuando hace 15 años eran 45.

Entre las muestras de decadencias moral actual, cuyo comienzo suele situarse en USA en los años setenta del siglo pasado, sobresale la ideologización exasperada de las clases dirigentes que, perdido el sentido de transcendencia de Dios y de la Patria, han transferido la antigua religiosidad al campo pragmático de la política y de las relaciones sociales, polarizando la vida pública hasta extremos inverosímiles, buscando inútilmente en ese extravío el sentido último de sus vidas. Se vuelve a las guerras de religión, de religión política, convirtiendo la política en nuevo campo de Agramante, donde los contendientes no se hablan, no se respetan, no se toleran. Y para ello traen a colación ciertas encuestas, especialmente en Estados Unidos de América, donde las encuestas rigen la vida más todavía  que los referéndums en Suiza. Así por ejemplo, en la América de 1960, solo el 4% de los votantes demócratas y el 5% de los republicanos afirmaban que se sentirían molestos si su hijo o hija se casara con un simpatizante del partido contrario. Hoy son el 33% de votantes demócratas y el 49 % de republicanos quienes serían infelices si eso ocurriera. Las encuestas son reveladoras en este tipo de actitudes y conductas morales. Y es fácil extrapolar sus resultados de Estados Unidos de América a Países donde la vida pública y política es mucho menos serena y equilibrada que allí, y donde no existen encuestas. Aunque, tras el mandato de Trump y su trágico final, no hacen falta muchas. Lo que confirma los negativos pronósticos de los teóricos de la decadencia.

¿Estamos en período de decadencia? (I)

 

         Coinciden muchos expertos -filósofos, sociólogos, psicólogos, politólogos…- en que en nuestra sociedad occidental vivimos tiempos similares a la lenta caída del Imperio Romano. O al colapso de las Ciudades-Estado de Grecia. O al pausado declinar de la Serenísima República de Venecia en si siglo XVII. Decadencia que puede durar años o siglos. Decadencia que, como en los casos anteriores, puede seer compatible con una abundante prosperidad material. Porque el período de mayor pujanza económica y tecnológica de la historia, que hoy vivimos, puede muy bien coexistir, como en los ejemplos aducidos, con un agotamiento social, psicológico y moral.

Al decir de Ross Douthat, el joven analista político norteamericano, decaemos porque lo hemos hecho muy bien y somos victimas de nuestro propio éxito. Crecimos y ahora nos estamos estancando:  desde hace varias décadas formamos menos empresas, cambiamos menos de ciudad, tenemos menos hijos. Desde un ángulo de visión más institucional, el británico Niall Ferguson, escritor e historiador, considera que en este siglo hemos entrado en una gran degeneración, porque hay en mucha partes la creciente percepción de que las administraciones están pobladas por políticos que sirven a sus intereses particulares  mucho más que a sus ciudadanos.

Artística, cultural y políticamente nos hemos vuelto repetitivos. Los algorismos que estudian la evolución de la canciones populares muestran que la música es cada vez menos innnovadora en ritmos, melodías y letras. Cinematográficamente, parece que el tiempo se detuvo en los años cincuenta y sesenta. Las novelas han evolucionado menos desde 1990 que en las tres décadas anteriores. Lo mismo podríamos decir de la poesía.

Antología de versos de Mariano Gamo

 

          Conocí a Mariano cuando era párroco en la parrroquia de la Montaña de Moratalaz y después en su reclusión en el monasterio del Paular (Segovia), tras pasar por Carabanchel y la cárcel concordataria de Zamora. Filólogo, musicólogo, catequeta, pastoralista, capellán del Frente de Juventudes (a lo LLanos), a quien se decía que Fraga le había prometido un obispado, con ciertas condiciones… Párroco comprometido y perseguido; militante de ORT y después del PCE; líder de CC.OO.; diputado de IU a la Asamblea de Madrid; enfermero más tarde durante 23 años.., Mariano fue escribiendo versos en todos los avatares de su vida. Tuve el honor de hacer el prólogo y el epílogo de su libro Huellas digitales (2000) sobre sus diversas prisiones. Con noventa años, cumplidos este 2 de febrero, se ha animado -me dice en su dedicatoria- a  elegir estos 55 poemas, en los que sintetiza actitudes y vivencias, decepciones y propuestas ante sus respectivos ámbitos, en este nuevo libro, que resume otros cinco, Yo no nací para este viaje: Antología aleatoria, bellamente editado por Visión Libros, con unas aéreas y airosas ilustraciones de Román Zumalabe.

Prefiero al Mariano Gamo de los géneros clásicos -sonetos, romances, silvas…-, especialmente acertado en sus villancicos navideños, incluso para la muerte de su madre. Pero en los útimos poemas largos, sueltos o libres, está acaso el poeta-hombre de acción, y contemplativo a la vez, más maduro y escanciado por la vida, siempre reformador, aunque menos artista. En los poemas sobre el cardenal Rouco o el papa Ratzinger el lector encontrará, contra lo que quizás habría sospechado, una grata, aunque urgente, serenidad. He aqui el último fragmento del poema, titulado Villancico epistolar para el hermano Francisco (2013), más epístola que villancico:

Tu compromiso explícito (a título de ejemplos)
«conversión del papado»
y de las «estructuras centrales de la Iglesia»;
«abandonar el cómodo criterio
del siempre se ha hecho así»,
etcétera, etcétera…,
tu compromiso explícito -repito-
nos compromete a todos con urgencia.
Tus años – y no hablo de los míos-
nos emplazan (en la etimología
más estricta del verbo) a no perder el tiempo,
aunque el «festina lente» nunca deba olvidarse.
Pero tampoco olvides,
buen hermano Francisco,
que solo el pueblo fiel convocado y reunido
en «Asamblea Santa»
puede «primerear», como nos pides.
Solo el pueblo creyente exhala «olor a oveja»,
porque carece de otros intereses
ajenos al rebaño.
¡Atrévete, por tanto, Francisco, a convocarlo!

                                                                                                                                                                              

Sobre la desmemoria

 

                       Pensaba haber publicado hoy, puesto que lo tenía entre manos, los dos grandes titulos de El Socialista del 14 de julio de 1936, un día más tarde del asesinato de Calvo Sotelo, sobre la inhumación del  asesinado teniente Castillo y, a la par,  sobre la noticia de la muerte del lider derechista, como ejemplo de desmemoria intencionada, a solo unas horas del suceso. Pero no quiero ni siquiera entrar en el juego. Alguien podría decirme, con razón, que transcribiera a la vez los títulos de ese día o del día anterior del ABC o de El Debate.

Y es que, como van las cosas, con estas leyes de Desmemoria Histórica -donde se excluye a la República (considerada tiempo democrático exquisito) del ajuste de cuentas-, corremos el riesgo de que, si durante cuarenta años, se hurtó a varias generaciones la memoria de la represión de un bando bélico, durante otros cuarenta, se hurte a otras tantas la memoria del bando opuesto. Una obra civilatoria de gran aliento, como se ve.

 

Cómo mueren las democracias

 

      Los profesores de Harvard, S. Levitsky y D. Ziblatt, autores de Cómo mueren las democracias, nos ofrecen cuatro criterios que identifican a los políticos que ponen en peligro la vida democrática de un país: el débil compromiso con las reglas de juego constitucional; la negación de la legitimidad de los adversarios; la tolerancia ante la violencia, cuando no su incitación a ella, y la restricción de las libertades de los rivales y críticos.

Podemos sintetizarlos en ley, tolerancia y contenciónl. Sin estas verdades básicas no hay convivencia posible.

Julio Jara: arte al servicio de la exclusión

 

         Julio Jara (París, 1962) es un artista y dominico seglar. De la raza del otro dominico villavés Pedro Meca, muerto en 2015, conocido como el capellán de los vagabundos parisienses en su centro de La Moquette, ha dedicado las dos últimas décadas de su vida a trabajar con los más vulnerables, excluidos y marginados, de la mano de la Fundación San Martín de Porres, el santo dominico peruano. El pasado septiembre, se trasladó, con otros artistas, desde su albergue, que llevaba ese nombre en el popular barrio de Carabanchel, al antiguo convento de dominicas,  fundado en 1640, en Loeches, un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid. El edificio es grande, con 45  habitaciones y 8.000 metros cuadrados de campo, donde ya han sembrado habas y patatas. Jara ha logrado atraer a una veintena de personas y hay cinco viviendo en la nueva casa.

El proyecto es crear una comunidad plural y cimentada en la gente sin hogar, sobre todo con parados de larga duración. Y desde Loeches van a intentar generar un nuevo mundo. Allí el arte tiene un papel nuclear: Pretendo volcar la vida -ha declardo a VN-, encarnar al arte. He trabajdo mucho la «performance». Es el modo más fácil de contactar con el espectador. Equivale a una predicación; no llevar la cultura a los pobres, sino que los pobres vayan a la cultura. Porque la mayor exclusión que hay es realmente la exclusión de la cultura, no es el bocadillo ni la casa. al final, eso se puede dar. Pero lo que está vedado es la cultura.

En Loeches los artistas conviven en el viejo monasterio y crean junto a los residentes. En el sótanmo Jara ha instalado un espacio dedicado al arte, llamado Los impropios (los impropios del compostaje para la construcción, metáfora intencionada). Desde ahí invitarán a otros artistas y amigos a que participen en la nueva vivencia. Porque Jara no se anda con remilgos ni encubre para nada su propósito: construir desde el arte una nueva Iglesia: Tendríamos que trabajar como los exploraores de Canaán, que fueron de avanzadilla para ver cómo era la Tierra Prometida. Existe la Institución, la Iglesia, y existen los exploradordes, que otean más allá. Por eso yo trabajo desde lo «ainstitucional», nunca en contra de la institución, por supuesto, sino al lado de la institución. Yo oteo desde el arte y la exclusión».

Camino Sinodal en Alemania

 

         No es cosa de ahora. Desde tiempos del Concilio viene la Iglesia católica de Alemania dando pruebas y ejemplos de renovación y de reforma. Contando con una buena parte del episcopado y con algunos de sus grandes teólogos. Lo de ahora comenzó con  la presentación del estudio sobre los abusos sexuales en colegios, iglesias y conventos, abusos que han expulsado dela Iglesia católico, en solo un año, un cuarto de millón de fieles. En su asamblea plenaria de la primavera de 2019, la Conferencia Episcopal  decidió, junto con el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), y siguiendo el modelo del Concilio Vaticano II,  emprender un Camino Sinodal -una especie de Sínodo sui generis, pero totalmente libre y abierto-, que el papa Francisco apoyó el 29 de junio del mismo año. Precisamente, en octubre de 2022 el Sínodo Mundial de Obispos tendrá por tema único la sinodalidad.

  A los 69 obispos alemanes corresponden 69 miembros del Comité Central, junto con los asesores de ambos y  un grupo de jóvenes y adultos elegidos por ambas partes: un total de 230 personas. La presidencia, lo mismo que las presidencias de los cuatro foros, se reparten equitativamente el Comité y la Conferencia. Los cuatro foros tratan de la distribución del poder en la Iglesia; sexualidad y matrimonio; el ministerio sacerdotal, y las mujeres. Ahí es nada. Los cuatro temas candentes de las actuales relaciones entre la Iglesia y la sociedad. Numerosos observadores de países vecinos siguen de cerca los trabajos de la Asamblea.

Atención a este Camino Sinodal alemán, que puede ser, con este papa o con el que le suceda, el preámbulo del próximo Concilio, que llevará a la práctica pastoral y moral algo o mucho de lo que ahora se discuta y se apruebe allí por mayoría, contando, naturalmente, con una firme oposición, pero más débil, en su conjunto, de lo que algunos temen.

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo de Limburgo, George Bätzig -elegido, merced a un privilergio histórico, por los canónigos de la catedral, y confirmado después por el papa-, hombre de optimista talante, no da mucho crédito a los opositores, algunos de los cuales comparan la experiencia  sinodal con un parlamento protestante ¡y hasta con la llegada de los nazis! Y comenta: No tomamos un camino especial como Iglesia en Alemania, sino que siempre estaremos estrechamente conectdos con Roma. La Sede Apostólica o el obispo local serán responsables, dependiendo del tema, de la puesta en pràctica de lo que se apruebe en el Camino, procediendo siempre según el principio de subsidiariedad: En el Camino Sinodal -termina diciendo- examinaremos qué pasos podemos, como iglesias locales, regular y decidir libremente. Y haremos una clara distinción de aquello que que solo es posible en conexión con la Iglesia universal.

Últimos aforismos

 

El desierto, donde es fácil perderse, no es para principiantes, solitarios o desertores. El desierto es para gente muy bien acompañada.

Un patoso con patillas parece menos patoso.

Lo curioso de las leyendas, por muy legendarias que sean, es que, al final, hacen historia.

Los que llaman oscurantistas a sus adversarios se tienen por luciferinos.