Archivo del Autor: vmarbeloa

Cancionero de la vida contra el terror

 

           Recito hoy en Pamplona -la poesía no se lee, se recita- 20 veinte poemas, entre otros muchos, éditos e inéditos, recogidos en un volumen que se titula así. Algunos, con cientos de versos; otros, solo  con cuatro: líricos, dramáticos, trágicos, y también humorados, de humor entre negro y bilioso. De muy varias formas métricas. De inspiración también diversa; desde las Cantigas, de Alfonso X, hasta Antonio Machado, Nicolás Guillén, Rafael Alberti  o Federico García Lorca Lorca, pasando por  Cristóbal de Castillejo o Lope de Vega.

Baste esta cuarteta:

                                                       Euskalduncito, que vienes
                                                       a Euskadi, te ampare Dios:
                                                       O eres  independentista                     
                                                       o eres un pobre español.

Una belleza devaluada

 

          En su último libro traducido al castellano, el mismo año (2015) en que fue publicado en alemán, La salvación de lo bello, Byung-Chul Kan se despacha largamente sobe la belleza y la degradación de la misma. Califica la estética dominante hoy de dulzarrona y de fácil consenso. Objeto de agrado pasajero, ni consistente ni durable. Una belleza comodona y banal, que ni hiere, ni incomoda, ni remueve, como lo hace la verdadera belleza.

Kan tiene en mente, al titular du libro, la famosa novela de Dostoievsky, El idiota. Cuando el joven Hipólito, que está muriéndose de tisis  en su cama, pregunta al príncipe Myskin si reafirma que este mundo será salvado por la belleza y qué belleza salvará al mundo, el príncipe se callá, como se calló Jesús ante Pilatos, que le preguntaba por la verdad. Él quería, con su sola presencia y acompañamiento, decirle que la belleza que salvará el mundo es la compasión que comparte el dolor.

Tiempo de Psicopolítica

 

           La Psicopolítica neoliberal –escribe Kan en su libro Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas  técnicas de poder (2014)- está dominada por la positividad. En lugar de operar con amenazas, opera con estímulos positivos. No emplea la medicina amarga, sino el Me gusta  (I like). Lisonjea el alma en vez de sacudirla y paralizarla mediante schoks. La seduce en vez de  oponerse a ella. Le toma la delantera. Con mucha atención toma nota de los anhelos, las necesidades y los deseos, en vez de desimpregnarlos. Con ayuda de pronósticos se anticipa a los sucesos; incluso actúa antes que ellos, en lugar de entorpecerlos. La psicología neoliberal es una política inteligente, que busca agradar en vez de someter.

 

La sociedad digitalizada

 

            En su libro En el enjambre (2013) nuestro filósofo Byung-Chul Kan reflexiona sobre el medio digital, que a menudo nos embriaga y nos ciega. Ese que a veces nos pierde el respeto (respicere: mirar hacia atrás, mirada distanciada). La mirada digital por excelencia es la mirada sin distancia, típica del espectáculo (spectare: la mirada del mirón). Engaños de la inmediatez y del acceso directo, dominador sobre el otro, que hasta parece transparente.

Las tormentas de basura (shitstorms) son habituales en la Red, por ejemplo en Twiter. Reacciones sin matices ni autocontrol. Sin respeto. Ruido constante que impide el silencio. Olas de indignación en la  sociedad de la indignación. Cualquier cosa es viral, aun la más banal. Cualquier  cosa hace arder las redes anónimas, vanas y feroces. Pero se trata más de enfados o de burlas de individuos aislados, o de grupos sectarios, que no llegan siquiera a ira, porque ni para eso tienen alma y espíritu.

Pero lo cierto es que cada habitante del enjambre quiere hacerse presente e interactuar, sin representantes ni mediaciones. Los internautas no quieren ser meros receptores y conssumidores pasivos de información, sino emisres y productores activos. La crecient presión de desmediatización se apodera tambien de los políticos, como hemos podido ver en el caso in´wedito y relevante del presidente Trump, y pone en apuros la democracia representativa. El éxito del Partido Pirata se debe a esa exiencia de participacióny de transparencia. Una avidente amenaza para el principio de representación.

 

Un germen justo

 

                                     (Jer 23, 1-6; Is 4, 2; Zac 6, 12)

                 Ay de los pastores, que dejan
perderse y desparramarse

                 las ovejas del Señor de Israel…
                 El recogerá el resto de las mismas,
                 las devolverá a los pastores genuinos,
                 donde podrán sustentarse y multiplicarse.
                 Con ellos
                 ninguna faltará
                 ni estará medrosa y asustada.

                 De David, pastor del rebaño israelita,
                 brotará un Germen justo:
                 un fruto de la tierra,
                 magnífico y glorioso,
                 prez y ornato de los liberados de su pueblo.

                 Un rey prudente y generoso
                 aplicará a todos el derecho
                 y sosegará a su gente.
                 Y todos le llamarán
                 la justicia de Dios.

La agonía del Eros

 

        En La agonía del Eros ( 2012) el filósofo coreano, radicado en Alemania, aplica los análisis anteriores a las relaciones humanas, al deseo y al amor: Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La libido se invierte sobre todo en la propia subjetividad. El narcisismo no es ningún amor propio. El sujeto del amor propio emprende una delimitación negativa frente al otro, a favor de sí mismo. En cambio el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta formas se diluye el límite entre él y el otro. El mundo se le presenta solo como proyecciones de sí mismo. No es capaz de reconocer al otro en su alteridad.

Encerrados en nuestra mismidad, incapaces de construir relaciones con los demás, desaparece nuestra capacidad  para dedicarnos al otro, al extraño, al no-yo. El sexo, la pornografía y el exhibicionismo están desplazando al amor, al erotismo, al deseo: El deseo del otro es suplantado por el confort de lo igual. Se busca la placentera y, en definitiva cómoda, inmanencia de lo igual. Al amor de hoy le falta toda transcendencia y transgresión. La pornografía aniquila al eros y al propio sexo. La excesiva transparencia es enemiga del placer, que requiere velos. La mercantilización capitalista solo conoce un uso de la sexualidad: su valor de exposición como mercancía.

La agonía del eros es también la agonía del pensamiento. El Logos carece de vigor sin el poder del Eros. La sobrexpoisción personal, el narcisimsmo, la pérdida de calidad en el amor y en la sexualidad, asi como el descenso en la creatividad del pensamieno están unidos y son parte de un mismo proceso.

 

 

La sociedad de la vigilancia y del control

 

                     Para Byung-Chul Han, la sociedsd de la transparencia-sobreexposición es a la vez la de la descofianza y la sospecha, que necesita a la postre de la vigilencia y el control. Pero esta vez, sin que sea necesario el ojo panóptico del Gran Hermano. ¿Para qué? Nos bastamos nosotros mismos para exponernos, incautos, en las redes y ceder nuestros datos a Google y otros monstruos de la comunicación. No por nada otro de los grandes poderes dominantes, Facebook nos tiende el anzuelo seductor del Me gusta (I like), que nos lisonjea el alma, pero no el botón de lo contrario: sería peligros una crítica, aunque fuera tan suave.

En su libro Topología de la violencia ( 2014) describe extensamente Han la violencia de la positividad y de la transparencia, que ejerce sobre nosotros el capitalismo liberal, que nos deshumaniza: esa economía que nos mata, al decir del papa Francisco en su encíclica Evangelii Gaudium. Los poderes económicos justifican, naturalmente, el actual sistema económico mundial, en el que prevalecen la especulación y la búsqueda de la rentas financieras, y donde se hacen patentes la degradación ambiental, así como la ética y moral.

Y en otro libro posterior, Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2014), el filósofo coreano se explaya acerca del nuevo género de dominio, que consigue -inteligente (smart)– que los hombres (seres humanos) se sometan mansamente, docilmente, por sí mismos. Seducir, no prohibir, es su lema. El poder inteligente, que vigila y controla todo, se ajusta a la psique de cada uno en lugar de de disciplinarla y someterla coactivamente, a la manera del siglo XIX. Al revés, nos exige compartir, participar, comunicar nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencias. Y nosotros decimos que nos gusta, que estamos para lo que quieran de nosotros.

La sociedad de la aceleración

 

              La sociedad del cansancio y de la llamada transparencia es también, según nuestro autor coreano, la sociedad de la aceleración, que impide la reflexión y la contemplación que dan sentido a la vida y a la historia. La prisa y la dispersión llenan ese difícil vacío, reduciendo el tiempo presente, que ya no dura, a ciertos picos de actualidad.

En la sociedad de la aceleración se consumen vivencias, no experiencias. La experiencia, personal y comunitaria, según Han, tiene consecuencias, de las que surge la fuerza de transformación, mientrss que la sola vivencia, meramenrte puntual, deja intacto lo existente. Nuestra sociedad de la información es una sociedad de vivencias. Podríamos decir que la experiencia es más un proceso que un mero acto puntual: La vida actual ha perdido la posibilidad de concluirse con sentido. De ahí proceden el ajetreo y el nerviosismo que caracterizan la vida actual. (…) Ya no hay historia ni unidad de sentido que colmen la vida.

En su libro El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse (2009) define el autor nuestro tiempo como un tiempo de puntos, un tiempo sin aroma. El tiempo comienza a tenerlo cuando adquiere una dirección, cuando cobra una tensión narrativa, o una tensión profunda, cuando gana en profundidad y amplitud, en espacio. Lo contrario de vivir al día, sin sentido, sin rumbo, en plena desorientación.

La sociedad de la «transparencia»

 

             En La sociedad de la transparencia (2012),  Han afirma que la transparencia como tal no es la verdad: la falta  el sentido. Yo diría que es solo aparentemente transparente y es fundamentalmente narcisista. El filósofo coreano la describe como el infierno de lo igual y añade: El sistema social somete hoy todos sus procesos a un coación de transparencia para hacerlos operacionales y acelerarlos. La hiperinformación y la hipercomunicación testimonian de la falta de verdad e incluso de la falta de ser. Le parece absurda la necesidad de entregarlo todo a la comunicación y a la visibilidad.

El narcisismo es expresión de la intimidad consigo mismo, cuerpo y alma, sin distancias, de la falta de distancia consigo mismo. Pero el hombre necesita una cierta proporción de claridad y oscuridad, y la transparencia pura y dura quita a las cosas y a los acontecimientos su encanto y deja sin función a la fantasía. Esa falsa transparencia, ese burdo narcisismo impide igualmente intuir lo sagrado, lo sacro, al que sustituye zafiamente por la llamada transparencia de lo mismo.

 

La sociedad del cansancio

 

        Byung – Chul Han es un filósofo coreano, nacido en 1959 en Seúl, que se trasladó a Alemania tras dejar en su país su brillante especialidad en Metalurgia. En Friburgo estudió filosofía doctorándose con una tesis sobre Martín Heidegger. En Munich estudió literatura alemana y teología. Hoy da clases de filosofía en Berlín y de diseño en Karlsruhe, y es uno de los ensayistas más fecundos y leídos en Europa sobre los problemas que nos preocupan a todos los europeos. Sus libros, traducidos por la editorial Herder al español, han sido bien comentados, entre otros, por el teólogo Jesús Rojano Martínez.

Su obra, La sociedad del cansancio (2010), fue su primer éxito. El autor surcoreano retrata en esas páginas nuestra sociedad del rendimiento como una sociedad de dopaje, actriz y víctima al mismo tiempo, que se explota a sí misma creyendo que vive en libertad. Sociedad de la hiperactividad, del agotamiento (burnout), de la depresión, que nos satura de estímulos, de impulsos, de informaciones. Sociedad de sobreabundancia, de supercomunicación y superrendimiento, que nos destroza e inhumaniza. De optimización permanente, palabra mágica, que nos lleva al colapso mental.

Sociedad del homo, animal laborans (hombre, animal que trabaja), hiperactivo e hiperneurótico. Con poca capacidad de escucha, de atención profunda, de meditación y de contemplación, de creación verdadera. Con la memoria llena de trastos sin orden ni concierto, y herida de amnesias interesadas, que nos impide una seria capacidad narrativa, que nos incapacita para trazar una verdadera historia, y nos arrastra a una vida efímera y sin sentido. Y, lo que podría ser un buen resumen del libro: Es una ilusión pensar que, cuanto uno más activo se vuelva, más libre es.