¿Povera Italia?

 

            Pocas veces me ha ocurrido, como ésta, encontrar en los numerosos comentaristas más o menos sabios que uno consulta tanta confusión, tanta ignorancia, tanto escepticismo también. Pocos esperaban o temían estos resultados, y no sabe nadie qué hacer con ellos más allá de fantasear, que es la tarea de la inteligencia cuando se libera, se di-vierte de la imaginación, mucho más sometida a la razón y a la voluntad. Lo cierto es que muchos años confesionales de Democracia Cristiana y de Partido Comunista Italiano, con todos sus acólitos de servicio, al salir de mala manera de la maldita Tangentópolis, nos dejaron como heencia a Berlusconi, al que ahora muchos llaman ahora el Trump de hace 25 años. Berlusconi nos dejó tanta o más indecencia y de más variado género, y una clase política desgarrada y errática. La cual nos ha dejado esta última herencia: una Liga, partido de ricos paduanos xenófobos, devenida ahora nacional, desurdida de su primitivo impulso ridículamente separatista, y un Movimiento de las 5 estrellas, originalmente re-accionario ante toda clase de política, inmenso movimiento de protesta, al parecer inconsistente por su no-estructura populista, hegemónico en un Sur de Italia, que había votado siempre a los partidos en el Poder. Es tal el hervor-fervor de la olla-exprés de la política actual italiana, que sólo un País, tan diverso y contrastado -el más parecido a España en toda Europa-, que heredó el centro y el cetro del Imperio Romano; inventó el Renacimiento;  ha sabido habérselas durante siglos con el Vaticano; consiguió zafarse de España. Francia, Alemania, Austria, Solimán el Magnífico, Barbarroja, Dragut, y hasta de los normandos… para ser uno de los fundadores de la Unión Europea y la tercera economía europea al día de hoy, que ha llevado la pasta italiana hasta los últinos rincones del mundo… Sólo un País así de genial es  capaz  de encontrar una salida política a ese Laberinto, un día u otro, con un hilo de Ariadna, que a ningun comentarista serio, ni en Italia ni fuera de Italia, se le puede ocurrir.