El parto de los montes

 

Me viene a la cabeza la fábula de Esopo, traducida por Samaniego:

     Estos montes que al mundo estremecieron
     un ratoncillo fue lo que parieron.

Citar la Epistola ad Pisones de Horacio es tal vez más solemne, aunque diga lo mismo:

    Parturient montes: nascetur ridiculus mus.

Perdida ya toda dignidad política, tras su fuga a Bélgica, me atrevo a jugar rítmicamente con el apellido del ex president catalán Puig-de-mont (Cima de monte), y su deriva o resultado final:

   Herencia de Puigdemont:
   un ridículo ratón.

El ratón / de Puigdemont.